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Aragón

"Me parecía imposible formar una familia siendo un chico transexual"

Ángel (transexual), Luz (madre soltera) y Aroa forman una familia desde hace nueve meses y viven en Tauste.

Ángel, Luz y Aroa, en Zaragoza.
Ángel, Luz y Aroa, en Zaragoza.
María Torres-Solanot

"Desde pequeño he sentido que había un chico dentro de mí. Me sentía una persona diferente que no encajaba en los juegos y los roles de chica. En la adolescencia comencé a sentirme atraído por las mujeres y me pusieron el cartel de lesbiana. Pero yo me seguía sintiendo desubicado. Hasta que vi a un chico trans en la tele y me di cuenta de que eso es lo que era yo. Pero cuesta aceptarlo y dar el paso. A los 28 años decidí que yo quería vivir mi vida de verdad. Fue difícil decirles a mis padres que no tenían una chica, que yo no era la princesa de casa. Mis padres y mis dos hermanos me han apoyado mucho. Hace dos años y medio empecé la hormonación. Y estoy esperando a que me aprueben oficialmente el cambio de nombre y sexo en el registro", resume Ángel Murillo, transexual de 31 años, que nació y vive en Tauste.

"Yo estaba sola con mi hija en Málaga cuando conocí a Ángel hace nueve meses. En mi vida he tenido que viajar mucho y cambiar muchas veces de casa y de amigos. Nací en Argentina y de pequeña me cuidaba mi abuela. A los 10 años ella murió y vine con una tía a Málaga, donde estaba mi padre. Yo quería estabilidad y tranquilidad para criar a mi hija, no buscaba una pareja. Cuando conocí a Ángel fue un flechazo", cuenta desde Tauste Luz Peralta, de 20 años, madre de Aroa, de 15 meses.

Ángel y Luz se conocieron en agosto de 2016 por Instagram. Cuatro días después él fue a verlas a Málaga. Después ellas le devolvieron la visita. Y desde el 27 de septiembre viven juntos en Tauste. Ángel trabaja desde hace diez años en una granja de cerdos de su familia. Luz está estudiando Nutrición a distancia. Aroa va a la guardería en Tauste. La suya es una historia de amor particular. Son una de las familias protagonistas del documental 'Somos amor. Historias de familias diversas', de María Torres-Solanot, en colaboración con la Casa de la Mujer de Zaragoza y varias asociaciones LGTBI de Aragón.

"Cuando decidí dar el paso, reconocer mi transexualidad, cambiar el nombre, empezar con la hormonación, tenía una pareja que me dejó. Fue una época muy dura. Me sentía muy solo. Tenía miedo de no encontrar a alguien que me quisiera y con quien pudiera formar una familia. Siempre me han gustado mucho los niños, yo quería ser padre. Cuando apareció Luz en mi vida, al principio no me lo creía. Pero ella me ha dado mucha seguridad y mucho amor", afirma Ángel.

"Yo sabía desde el principio que Ángel era transexual. En las fotos que tenía en Instagram se veían sus cambios físicos. Para mí nunca ha sido un problema. Estamos enamorados y compartimos la crianza de Aroa. Nos hemos adaptado muy bien a la vida en Tauste. Ángel es mi pareja, mi compañero de vida y ahora el padre de mi hija", asegura Luz.

Sus familiares y amigos les advertían al principio de que su relación iba "muy rápida". Ahora viven tranquilos y felices en Tauste. "Pedirles que vinieran fue una de las decisiones más locas pero más acertadas de mi vida", apunta Ángel.

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