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El aumento de la participación, la clave

Cerca de ocho mil militantes socialistas aragoneses podrán votar este domingo para elegir al nuevo secretario general.

Collage de Patxi López, Susana Díaz y Pedro Sánchez
Collage de Patxi López, Susana Díaz y Pedro Sánchez
Agencias

Hay expectación y una movilización sin precedentes dentro del partido ante un proceso de estas características. Por eso los partidarios de las tres candidaturas coinciden en que la clave estará en la participación y en la capacidad para mover a los indecisos y los que se abstuvieron en la recogida de avales. No está claro que el aumento de la participación respecto a la recogida de avales favorezca a uno u a otro candidato, pero las tres plataforma consideran que la movilización beneficia sus opciones.

Los socialistas aragoneses no recuerdan una situación similar en la reciente historia del partido. Algunos se remontan a los congresos de Toulouse de 1970 y al de Suresnes de 1974, donde Felipe González tomó las riendas de una formación rota por la pugna entre los socialistas del interior, con González, Guerra y Redondo a la cabeza, y los del exilio liderados por Rodolfo Llopis. Otros apuntan a 1998, con la famosa bicefalia entre Josep Borrell, vencedor de las primarias para ser candidato a la presidencia del Gobierno español y Joaquín Almunia, secretario general del PSOE. Un año aguantó ese pulso que terminó con la renuncia de Borrell.

Para la mayoría, la situación actual tiene muchas diferencias y es incluso más crítica que las anteriores. Las de 1970 y 1974 fueron en la dictadura franquista y el contexto político, nacional e internacional, era muy distinto y no tenía tanta repercusión interna y externa. Y la de 1998 se saldó con un duro castigo en las generales de 2000, pero entonces no había riesgo de perder la hegemonía de la izquierda, de sufrir un efecto dominó de la caída de la socialdemocracia en Europa y no existía la amenaza de Podemos, porque IU estaba muy lejos del PSOE en términos electorales.

En este escenario votan hoy los 7.953 militantes del socialismo aragonés, menos divididos que la mayoría de las federaciones, pero tan preocupados y recelosos con el resultado y con el futuro como el resto. En la recogida de avales firmaron unos 6.530, una cifra muy elevada en relación al número de afiliados que participa en al vida cotidiana del partido. Eso implica mucha movilización y eleva la tensión que agrava la fractura interna.

Los partidarios de Susana Díaz confían en ganar la secretaría general con cierta holgura y en el ámbito aragonés con más contundencia que en el caso de los avales, donde Díaz obtuvo 3.314 avales frente a los 1.902 de Pedro Sánchez y los aproximadamente 320 de López.

Los sanchistas, que ya dieron la sorpresa en Aragón y en el conjunto de España por el número de firmas que recogieron, están convencidos de que van a superar a los susanistas. Sus opciones pasan por sumar los casi 1.500 afiliados que no participaron en la fase anterior del proceso y en captar una parte de los votos de sus dos adversarios, algo muy complicada dada la polarización del voto de los militantes. En este sentido, recuerdan que los dirigentes y el aparato del partido también daban por hecho que José Bono iba ser secretario general en el 2000 y le ganó Zapatero con un estrecho margen, aunque el sistema de primarias no era directo como el de hoy, ya que en aquella al final votaban los delegados en el congreso federal. Una diferencia que no es seguro que favorezca a un candidato más que a otros.

Lo que es evidente que tras la firma de los avales, la actividad de las plataformas de apoyo a los tres candidatos ha crecido en intensidad. De forma muy significativa. Ninguno ha dejado nada al azar o dando por supuestos que tenía los apoyos controlados. Nadie se fía y eso aumenta la presión sobre los militantes y sobre el conjunto de las estructuras orgánicas del partido.

Las tres candidaturas tienen experiencia en todo los relacionado con la vida interna del partido y manejan parte del aparato y los censos de afiliados. No hay que olvidar que los tres son dirigentes veteranos del PSOE y cuentan en todas las autonomías con equipos ya forjados en las peleas orgánicas por las ejecutivas y por las listas electorales.

En Aragón, como en el resto de federaciones autonómicas, salvo el País Vasco, la pugna está centrada entre Susana Díaz y Pedro Sánchez, pese a las simpatías que cosecha Patxi López en el conjunto del partido. De hecho, otra de las claves está en si el dirigente vasco es capaz de aguantar sus votos y no se dispersan, principalmente hacia el lado de los sanchistas, que ya han lanzado varios llamamientos a los militantes afines al expresidente del Congreso para que reorienten su apoyo.

Un dato que evidencia los temores de cada una de las plataformas es el despliegue que están realizando en toda la Comunidad. La infraestructura para votar puede ser también un factor importante para el resultado final en Aragón, donde habrá 247 mesas habilitadas entre las tres provincias, con horarios distintos en función del censo de militantes en cada zona. El recuento se prevé complicado. Se va a pelear cada voto con uñas y dientes.

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