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Los quintos de Ibdes retoman la tradición de 'pingar el mayo'

La cita tendrá lugar esta tarde a las 17.00, en la plaza Mayor de esta localidad zaragozana que recupera una costumbre que se perdió hace ya dos décadas

Imagen antigua de un grupo de jóvenes de la localidad, con el chopo que iban a colocar en la plaza.
Imagen antigua de un grupo de jóvenes de la localidad, con el chopo que iban a colocar en la plaza.

Hay tradiciones que se diluyen en el tiempo por falta de personas que se animen a continuarlas y otras que se recuperan por el interés particular de continuar con la tradición que hace años iniciaron sus padres o abuelos. Y esto último es lo que ha pasado en la localidad zaragozana de Ibdes, donde un grupo de cuatro jóvenes que quintan este año (cumplen 18 años) han decidido volver a pingar el mayo.

La cita será esta tarde, a partir de las cinco de la tarde, en la zona conocida como Bajada del Molino, donde se procederá a cortar y pelar el chopo que, después, los quintos colocarán en la plaza Mayor, el sábado 29 de abril, a las doce de la noche.

La última vez que se pingó el mayo, según recuerdan algunos vecinos, fue en el año 1995 y lo hicieron jóvenes que quintaban ese año, los nacidos en 1977,  ayudados por la quinta anterior, la de 1976.

En 2017, son cuatro los chicos y chicas que cumplen años en la localidad, Paula, Sergio, María y Jairo, por lo que desde el Ayuntamiento se ha pedido la colaboración de todos los vecinos para ayudar a recuperar una tradición que hace años era una fiesta grande en este municipio.

"Nos parece una buenísima idea recuperar estas tradiciones, y por ello pedimos a los vecinos su ayuda, para poder levantar el mayo y rendir homenaje a nuestros antepasados", apunta Ramón Duce, alcalde del municipio.

Llegada de la primavera

Casi veinte años después, se retoma esta tradición tan popular en otros municipios de toda España y cuyo origen parece estar relacionado con la llegada de la primavera, aunque ese significado ha ido variando a los largo de los años y los lugares. Cuando en España se hacía el servicio militar, el mayo se colocaba para despedir a los jóvenes llamados a filas, por eso, en la mayor parte de los municipios, se relaciona con la fiesta de los quintos.

"Las quintas eran más grandes y el día que se plantaban el chopo era una fiesta grande. Los chicos íbamos a la chopera más cercana a buscarlo y, después de pelarlo, lo cubríamos con grasa para que resbalara más y fuera más difícil de subir hasta arriba", recuerda Antonio, un vecino de la localidad que ya ha cumplido los 70 y que recuerda que el año que quinto su amigo Arsén se colocó un chorizo arriba del todo y los jóvenes se pasaban las tardes intentando subir para cogerlo.

Otras teorías

Otras teorías de culto animista consideran al árbol como ser animado,  y lo colocan en el centro del pueblo para invocar a los espíritus de la vegetación y de la fecundidad. Esto lo hacían con la llegada de la primavera, para atraer la prosperidad de las cosechas, la multiplicación de los rebaños y la bendición de las mujeres con hijos.

"La quinta esta muy ilusionada con este acto que supone mucho más que la colocación del mayo. Es una manera de apostar por las tradiciones y recuperarlas en la medida de nuestras posibilidades", concluye Sonia, madre de uno de los quintos.

El árbol se quitará a finales de mayo, pero hasta entonces, los vecinos del pueblo y visitantes que acudan a recorrer este precioso rincón de Aragón, podrán disfrutar de su visión y recordar historias antiguas, de sus antepasados más queridos. 

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