Aragón

Más de 800 aragoneses han solicitado una segunda opinión médica desde 2010

Menos del 50% de estas cuestiones son admitidas, el resto son rechazadas por no cumplir los requisitos o retiradas.

Imagen de archivo del vestíbulo de consultas externas del Clínico de Zaragoza.
Víctor Lax

En el año 2010, el Gobierno de Aragón aprobó un Decreto que permitía que los pacientes de la comunidad autónoma solicitaran una segunda opinión médica en determinados casos. Desde entonces, según los datos facilitados por el departamento de Sanidad, ya se han tramitado un total de 834 peticiones. Este derecho consiste en que un profesional diferente al especialista que lleva al enfermo realice un nuevo diagnóstico o propuesta terapéutica.

Este volumen de peticiones no ha sido constante durante todos los años. En 2010, la medida fue acogida por gran interés entre los pacientes y se presentaron un total de 106 solicitudes; sin embargo, esta tendencia no se mantuvo y durante los años siguientes hubo importantes descensos hasta llegar a las 74 peticiones de 2012. A partir de ahí, todo cambió y cada vez se han registrado más casos, hasta llegar a los 198 de 2016. De momento, durante los primeros meses de 2017 (en concreto, hasta el 19 de abril), ya se habían contabilizado un total de 38 peticiones.

“Que la ejecución de un derecho vaya aumentando con el paso de los años casi siempre responde a una razón muy concreta: es más conocido por los usuarios”, sostiene Lorenzo Arracó, secretario general del sindicato médico CESM en Aragón. De este modo, explica el porqué de este incremento continuado de personas que solicitan una segunda opinión médica, al mismo tiempo que muestra su sorpresa por los resultados globales: “Realmente no son muchas personas; esto evidencia, tal y como pone en manifiesto los diferentes barómetros sanitarios, la confianza que tienen los aragoneses en el criterio de los médicos”.

Asimismo, detalla que la mayoría de estas decisiones se producen por unas cuestiones determinadas: porque no hay una solución al diagnóstico, al paciente no le gusta la propuesta (“como por ejemplo, si te dicen que te tienen que operar y quieres intentar buscar otra opción”) o no hay una buena sintonía con el médico. No obstante, recalca que, en muchos de estos casos, los pacientes no se decantan por pedir una segunda opinión en la seguridad social, sino que acuden a los centros privados. “Si las listas de espera son la principal razón por la que un enfermo acude a la sanidad privada, esta es seguramente la segunda”, reconoce.

A pesar de que cada vez hay más peticiones, esto no significa que el número de pacientes que tienen una segunda opinión médica crezca en el mismo volumen. Según la información facilitada por el Gobierno de Aragón, durante estos 6 años, solo el 44% de las peticiones se han resuelto con un informe favorable que ha permitido que recibieran una segunda opinión médica, bien de un diagnóstico o de un tratamiento. Esta cifra no ha sido constante a lo largo de los años y va variando en función de los tipos de peticiones que se presenta, puesto que puede que un año haya más personas que cumplen los requisitos y otro menos. También afecta si finalmente el paciente decide renunciar a este derecho o si ha fallecido durante el periodo de tramitación.

Por ejemplo, mientras que en 2013 se admitieron el 67,9%, se rechazaron el 21,4% y renunciaron (o fallecieron) el 10,7%; en 2016 esta distribución fue completamente opuesta: el 35,9% fueron aceptadas, el 41,4% denegadas y el 22,7% renunciaron (o fallecieron).

¿Quién puede solicitar una segunda opinión?

Cualquier persona que no esté de acuerdo con el diagnóstico que le ha realizado su especialista no puede recurrir a este procedimiento, puesto que solo está regulado para casos muy concretos. Según la información facilitada por el Gobierno de Aragón, estas situaciones serían cuando al paciente le hayan diagnosticado una enfermedad degenerativa sin tratamiento curativo o una tumoración del sistema nervioso central o una enfermedad neoplástica maligna (se excluyen los cánceres de piel). También va dirigido a aquellos que tengan una enfermedad inflamatoria intestinal (cuando el tratamiento propuesto sea inmunosupresor o quirúrgico).

Aquellos que tengan una enfermedad coronaria avanzada o convencional (y las propuestas de realización de diferentes tratamientos, cirugías o trasplantes) o una cardiopatía congénita también pueden solicitar una segunda opinión médica. Asimismo, en este grupo se encuentran los que necesitan un trasplante, aquellos que les han diagnosticado una enfermedad rara o cuando les hayan propuesto un tratamiento quirúrgico en esclerosis de grado mayor.

¿Cómo se solicita?

Según la legislación vigente, los profesionales sanitarios que llevan al paciente son los que le deben avisar de que puede solicitar, si así lo desea, una segunda opinión médica. Sin embargo, es el enfermo (o la persona en la que delegue) el que debe llevar a cabo todos los trámites. Este documento se solicita a través de un escrito y se debe presentar en cualquier registro de Aragón o a través de internet si se dispone de firma digital o el DNI electrónico. Para la resolución hay un plazo de un mes.

Una vez que le han aceptado la solicitud, el paciente deberá acudir a todas las citas médicas que se requiera para poder realizar este segundo diagnóstico y, una vez emitido, tiene que elegir entre las dos alternativas en el caso de que las hubiera, puesto que el segundo especialista puede remitir al mismo tratamiento o diagnóstico que el primero. No hay que olvidar que el derecho a la segunda opinión solo se puede ejercer una vez en cada proceso asistencial, "entendido éste como el conjunto de actividades realizadas al paciente encaminadas a diagnosticar o tratar un problema de salud, enfermedad o patología completa".

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