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El Santo Grial y su paso por Aragón, entre los "reinos de reliquia"

La serie documental estadounidense 'Relic Kingdoms' dedica una entrega al santuario de Loreto, que se considera como la primera parada de la reliquia en España, y al monasterio de San Juan de la Peña.

El Santo Grial y su paso por Aragón, en un documental televisivo
El Santo Grial y su paso por Aragón, en un documental televisivo
Heraldo

'The one, the only, Holy Grail' (‘El único Santo Grial’) es el título de un episodio piloto de 50 minutos de duración que aborda la importancia del Santo Cáliz que se conserva en Valencia, y cuya primera parada en la Península Ibérica tuvo lugar en el santuario oscense de Loreto.

El Santo Grial de la última cena que se venera en la catedral de Valencia, protagoniza el primer capítulo de la serie documental norteamericana 'Relic Kingdoms' (Reinos de reliquia) que presenta el historiador portugués Carlos Evaristo y que se estrenó el pasado Jueves Santo en las redes sociales.

Su preestreno en internet, antes de su puesta de largo en octubre en la capital valenciana, ya cuenta con más de 4.600 reproducciones de los 50 minutos que forman la primera parte del filme dedicado al Santo Grial. Los productores de la serie también planean vender los derechos para su emisión en televisión, así como la traducción al castellano, en colaboración con el Arzobispado de Valencia.

En la siguiente entrega de 'Relic Kingdoms', aparecerá el santuario de Loreto en Huesca (Aragón), considerado la primera parada de la reliquia en España, y también el monasterio de San Juan de la Peña.

El Santo Grial que se conserva en la catedral llegó a Huesca en el año 258 gracias a la intercesión de San Lorenzo y fue usado en Roma por los primeros papas para celebrar la misa. Hasta allí lo llevó San Pedro, según la creencia y, posteriormente, el papa Sixto II lo entregó a su diácono Lorenzo antes de ser martirizado.

Este, a su vez, lo confió antes de morir a un compañero para que la reliquia fuese enviada a Huesca. En una primera etapa, se guardó en el hogar familiar de Lorenzo, después en la catedral de Huesca. De allí se trasladó al monasterio de San Juan de la Peña y luego al palacio real de la Aljafería de Zaragoza hasta que, finalmente, Alfonso V de Aragón entregó el Grial a Valencia en el siglo XV.

Otros lugares por los que se dice que pasó el la reliquia son el monasterio de Loreto, la cueva ermita de Yebra de Basa, el monasterio de San Pedro de Siresa, la iglesia de Santa María de Sásabe, la iglesia de San Pedro de la Sede del Real de Bailo, la catedral de San Pedro de Jaca, además de los ya citados.

Santo Grial

De las diversas reliquias y copas antiguas consideradas como supuestos griales -en torno a una decena- el de Valencia es el cáliz con más posibilidades de ser el que utilizó Jesucristo en la última cena.

El profesor Antonio Beltrán, el primero en realizar un estudio serio y riguroso del Grial desde el punto de vista arqueológico, analizó en 1960 la reliquia que llegó a Huesca y concluyó que "no existe evidencia alguna contra la posibilidad de que esta copa pueda haber sido utilizada por Jesucristo en la Última Cena".

En sus estudio sobre el Santo Cáliz, situó la época de la copa superior de ágata entre los siglos IV a. C. y el I d. C., y que había sido realizada en un taller oriental de Egipto, Siria o Palestina. Las conclusiones del profesor Beltrán añadían que la arqueología "no solamente no prueba lo contrario ni censura la substancia de la tradición sobre el Santo Cáliz, sino que apoya y confirma terminantemente la autenticidad histórica".

El catedrático de Arqueología, Epigrafía y Numismática de la Universidad de Zaragoza Manuel Martín-Bueno, sucesor en la cátedra de Antonio Beltrán, trató de arrojar nueva luz sobre la investigación de Beltrán proponiendo el empleo de nuevas técnicas como el difractograma o la fluorescencica de rayos X por energía dispersa, que requerían el traslado de la pieza para su análisis pero la respuesta por parte del Arzobispado de Valencia fue negativa.

“Hasta ahora, prácticamente se han aplicado todo las técnicas posibles pero una roca es una roca y no la podemos exprimir más. No hay posibilidad de encontrar ningún elemento que pueda autentificar que esa pieza es la que se piensa y mucho menos que estuviera en manos de quien se piensa. Era un posibilidad que había que contemplar, si con las técnicas más modernas de análisis se podía hacer algo más. Pero eso no invalida para nada lo que ya había dicho Antonio Beltrán hacía mucho tiempo. El Santo Grial de Valencia es el que más posibilidades tiene de ser el cáliz de la última cena, -afirma Martín Bueno-. Por técnica, tipología y arqueología, sabemos que es una pieza que convivió con la época de los hechos bíblicos. Pero solo Dios sabe si fue la que Jesucristo sostuvo en sus manos”.

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