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De Capella a la ermita rupestre de San Martín

Huesca cuenta con un excepcional conjunto de ermitas y santuarios emplazados en espectaculares parajes rocosos. Lugares mágicos que ofrecen también atractivas vistas.

Abrigos para el ganado construidos junto a la ermita
Abrigos para el ganado construidos junto a la ermita

Capella se encuentra a escasos cinco kilómetros de Graus por la carretera A-1605, asentada en la margen derecha del río Isábena, que cruza su precioso y monumental puente. Hacia el sur de la población se extiende el extremo occidental de la sierra del Castell de Llaguarres. Bajo el Tozal d’el Soldau (864 m) un abrigo rocoso da cobijo a los restos de la ermita románica de San Martín, fechada en el siglo XII. Será el objetivo de nuestra corta pero gratificante excursión.

Un sendero señalizado conduce hasta los pies de la ermita, hábilmente levantada sobre un pequeño espolón rocoso al que hoy se accede con dificultad. Nuestro destino se encuentra a 2,3 km de Capella en dirección sur. A pie, cruzamos el puente románico de Capella y seguimos a la derecha el sendero GR 1 para enlazar en el primer cruce a la izquierda con el PR-HU 124 que lleva a Castarlenas. Lo dejaremos a 1,5 km, en una bifurcación junto a un campo de almendros. Seguimos la pista a la derecha otros 200 m hasta encontrar a mano izquierda el sendero que asciende al paso de La Canal. Hasta este punto puede accederse en vehículo, cruzando el Isábena por el puente nuevo de Capella.

Abrigos para el ganado construidos junto a la ermita

En su inicio el sendero tiene tramos de suelo irregular y suelto. Más arriba la maleza tiende a invadirlo. Tras media hora de ascenso tomaremos un desvío a la derecha que nos lleva a la val contigua y a la ermita y los abrigos habilitados junto a ella. La ermita rupestre domina un frondoso barranco que ofrece una panorámica espectacular sobre la confluencia de los ríos Isábena y Ésera.

Panorámica de Capella y el Pirineo desde el sendero

Lugares de devoción

El templo conserva en pie el ábside semicircular con su bóveda de horno y dos vanos, además de un muro que debió construirse para cerrar la cabecera cuando se arruinó la nave original. En la ermita se aprecian entalladuras que revelan la construcción de plantas hoy desaparecidas. Junto al templo se construyeron cinco recintos adosados, amplios abrigos que han tenido un uso pastoril y cuyos muros de mampostería permiten ubicar visualmente el paraje desde Capella. En el segundo abrigo pueden verse algunos grabados realizados sobre el lienzo oscuro que generó el humo en la roca del fondo. Destacan dos escenas de adoración, separadas por un desconchado, que muestran figuras postradas frente a lo que parecen un Cristo entronizado y una virgen. Sobre la ermita discurre un pasillo erosionado en la roca en el que fue tallado un pequeño aljibe. El acceso a este punto es muy peligroso.

Imagen del ábside de la ermita

La excursión hasta la ermita rupestre de San Martín ofrece también otros atractivos añadidos. Justo antes de llegar al templo una fuente surte de la misma roca junto al camino. En el último desvío de la subida a la ermita dejamos a la derecha una plana conocida como ‘Corona Castiella’, lugar al que también se asocia el nombre de Santa Eulalia. En el extremo norte de esta plana, ocultos entre la maleza, se encuentran vestigios de lo que probablemente fue otra ermita románica. La parroquial de Capella es también un templo románico dedicado a san Martín.

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