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Heraldo Joven

Nueve comportamientos que debes evitar en el gimnasio

Cada vez más personas tienen a olvidarse del sentido común y sobre todo las buenas maneras cuando deben compartir espacios restringidos. El gimnasio a veces parece que saca fuera lo peor de nosotros.

El gimnasio es un espacio compartido y hay que mantener unas reglas de convivencia.
El gimnasio es un espacio compartido y hay que mantener unas reglas de convivencia.
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Cada vez más personas tienen a olvidarse del sentido común y sobre todo las buenas maneras cuando deben compartir espacios restringidos. Por ejemplo, en el gimnasio parece que algunos se creen en su propia casa y no en un lugar público, que se comparte con otros, a los que hay que respetar. Recordamos unas normas básicas que, pese a ser de sentido común, no todos tienen en cuenta:

1.- ‘Gruñir’ exageradamente. Pequeños ruidos de esfuerzo cuando se está librando un combate con los propios límites se acepta sin que nadie se moleste, pero si esos ruidos superan lo normal, o por la frecuencia o por la intensidad, molestarás al resto que pronto perderán la paciencia.

2.- Dejar las pesas y oros útiles tirados por cualquier sitio. Otra forma segura de crearse enemigos en el gimnasio es no es reemplazar las pesas y otros aparatos una vez que termine de usarlos, y obligar a los demás a buscarlos por la sala.

3.- Pasarse el tiempo hablando y riendo a gritos con los amigos. Estamos de acuerdo en que en el gimnasio se debe intentar disfrutar y que todo es más llevadero si lo compartes con compañeros, pero la sala de entrenamiento no es el bar, ni el salón de tu casa, no vas a pasar el rato ni a intercambiar cotilleos. Eso lo puedes hacer con la caña de después de la ducha.

4.- Utilizar los aparatos de modo inapropiado. No hay nada peor que el equipo utilizado de manera diferente a lo que es su propósito. En otras palabras, el press de banca se utiliza para tumbarse a levantar pesas y no para no sentarse para comprobar Facebook en el móvil o para descansar entre un ejercicio y otro. Si no vas a utilizar un aparato concreto, en particular, mejor déjalo libre para que otro pueda usarlo.

5.- Mirar a los otros para competir con ellos. Más que un comportamiento maleducado, esto entra en el ámbito del conflicto interpersonal, pero no por eso resulta menos fastidioso. Aunque la tentación de observar a los otros para ver cuantos kilos levantan es fuerte, mejor concentrarte en tus propios objetivos. Esto es fundamental sobre todo para aquellos que empiezan en el gimnasio, y que podría usar como desafío lo que hacen los más veteranos. En realidad, lo único que cuenta es la próxima tanda de abdominales.

6.- Monopolizar los aparatos. Además de lo ya dicho sobre el dejar en desorden los aparatos, es también intolerable monopolizar los aparatos como si fuesen de nuestra propiedad. En el gimnasio la costumbre es compartir los aparatos disponibles de manera que todo el mundo pueda tener acceso a ellos.

7.- Usar el teléfono. El móvil en el gimnasio puede ser útil para escuchar música o nuestro podcast favorito, lo que significa que de vez en cuando se pude mirar la pantalla para cambiar de canción o responder un mensaje rápido. Pero nada más. Es decir, no se pueden hacer llamadas, ni navegar por internet, ni chatear, ni sacar fotos… porque así solo se molesta a los demás ocupando sitio sin hacer nada de provecho.

8- Compartir la música con el resto del mundo. Casi todo el mundo en el gimnasio usa los auriculares para escuchar música, esa música que tanto estimula durante el entrenamiento, pero no son pocas las personas que prefieren usar los altavoces, o quizá, horror de los horrores, ponerse a cantar. Lo educado es no arriesgarse a molestar a nadie y escuchar música por los cascos.

9.- Ocupar más espacio del necesario en el vestuario. Ya que el vestuario es un sitio atiborrado de gente, muchas veces incómodo y hasta con problemas de aroma, si además aparecen usuarios que ocupan sitio sin remordimiento, llenan medio banco con su ropa (¡dejándo su ropa sudada sobre tu ropa limpia!), tirando todo por el suelo o los lavabos... acabaremos todos de muy mal humor. En el vestuario hay que estar lo imprescindible para ducharse, arreglarse y vestirse, no es un sitio de recreo.

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