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Heraldo Joven

13 cosas que no sabías para qué sirven

El agujero del capuchón del bolígrafo, el de la espumadera o el formato alargado de los azucarillos siempre han tenido un objetivo, aunque jamás te lo hayan contado.

Los orificios centrales inferiores de algunas zapatillas fijan mejor el zapato al pie y evitan rozaduras o ampollas.

Hay ciertas cosas que uno no sabe para qué se utilizan o, sencillamente, se les otorga una funcionalidad meramente estética. Sin embargo, los diseñadores de producto no siempre dejan al caprichoso azar la decisión sobre piezas, formas, texturas o materiales. Y sabes cuáles son esos productos cuando un día descubres que toda la vida te has puesto al revés las horquillas para el pelo, que el agujero central de la espumadera la de la pasta tiene un objetivo o que jamás has usado bien un tetrabrik.

Pues bien, a partir de hoy sabrás para qué sirven en realidad estos trece objetos.

1.-El capuchón de bolígrafo bic. El famoso tape de la marca francesa no tiene un agujero por azar, su objetivo es muy claro. ¿Eras de los que se lo metían en la boca de pequeño? Pues bien, su agujero está pensado para evitar la asfixia en caso de ser ingerido por accidente.

2.- La tela de repuesto que viene con algunas prendas. No es para hacer algún remiendo, sino para testar distintos detergentes y ver la reacción del tejido, no vaya a ser demasiado delicada para el jabón o el tipo de lavado que utilizas normalmente. 

3.- Horquilla de pelo. Su parte ondulada está pensada para ir entre tu pelo y el cuero cabelludo, no hacia arriba. ¿Lo sabías? 

4.- Tetrabrik. La forma del verter el líquido no es con el tapón más próximo al recipiente, sino al revés, así se evita que salpique. 

5.- Espumadera de la pasta. El agujero central que tiene en ocasiones este utensilio de cocina es para medir las raciones individuales de espaguetis.

6.- La flecha junto al depósito de carburante en los coches. En el indicador de combustible que hay junto al volante, algunos coches tienen un icono de un depósito con una flecha. Esa pequeña flecha indica en qué lado del coche puedes recargar el carburante. 

7.- Parches con ranuras en las mochilas. Algunos están pensados para pasar los cascos de música, otros para atar zapatillas, botellas de agua, gorras... Es un pequeño detalle que sirve para que tener a mano determinados objetos sin necesidad de abrir la mochila. 

8.- Las líneas de las letras F y J en los teclados de ordenador. Indican la posición natural en la que hay que colocar sendos índices para poder mecanografiar rápidamente. 

9.- Cerdas del cepillo de dientes más largas. Algunos cepillos de dientes tienen las cerdas de la parte superior algo más largas que el resto. Uno de sus usos es facilitar al usuario medir la cantidad de pasta, no es necesario aplicarla sobre todo, la cantidad justa es la que cubra esa zona.

10.- Huecos de los palos de las piruletas. Ese pequeño orificio que siempre masticabas de pequeño para sacar todo el caramelo que quedaba también tiene un fin práctico: al verter el caramelo caliente sobre el palito y endurecerse después, parte del dulce se introduce por el hueco fijándose más y reduciendo el riesgo de que se deslice.

11.- Los azucarillos alargados. Su inventor pensó que partirlos por la mitad y dejar que cayera solo el azúcar era más práctico que abrirlos por un lateral. 

12.- Bolsillo pequeño de los vaqueros. Estos pantalones ya se empleaban a finales del siglo XIX y el objetivo de este pequeño detalle no era sino el de guardar un objeto muy preciado en la época: los relojes de bolsillo. 

13.- Los dos orificios que tienen algunas deportivas. Los habrás visto en zapatillas como las Converse, dos agujeros laterales que aparentemente no tienen función en la vida. Pues bien, si pasas el cordón también por ellos fijarás mejor la zapatilla, irás más cómodo y además disminuirás la posibilidad de tener ampollas.

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