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​“La figura del mediador es imprescindible para lograr la inserción del pueblo gitano”

El Instituto Aragonés de Servicios Sociales ha formado a 18 profesionales que trabajarán directamente con su colectivo.

El Instituto Aragonés de Servicios Sociales ha formado a 18 profesionales que trabajarán directamente con el colectivo gitano.
El Instituto Aragonés de Servicios Sociales ha formado a 18 profesionales que trabajarán directamente con el colectivo gitano.
C. I.

Acabar con la pobreza y la discriminación y conseguir una verdadera inclusión del pueblo gitano en la sociedad. Esta es, ni más ni menos, la misión de los 18 nuevos mediadores gitanos que esta misma semana recibían el diploma que les otorga esta titulación. En dicho acto contaron con la presencia de la consejera de Ciudadanía y Derechos Sociales, María Victoria Broto, quien reivindicó la importancia de su papel en la sociedad.

¿Cuáles son los objetivos de esta figura? Entre ellos, mejorar la cooperación y coordinación de los agentes implicados en la inclusión social de la población gitana y facilitar su acceso a recursos de educación, empleo, vivienda y salud. Según los últimos datos del Estudio-Mapa sobre Vivienda y Población Gitana 2015 -elaborado por la Fundación Secretariado Gitano-, el colectivo ronda las 12.200 personas en Aragón concentrándose casi el 50% en la capital.

La empresa zaragozana AEBIA –en colaboración con la Federación de Asociaciones Gitanas de Aragón (FAGA), Secretariado Gitano y la Asociación de Promoción Gitana- ha sido la encargada de organizar este curso que se ha desarrollado durante los meses de febrero y marzo en el Centro Joaquín Roncal y que ha constado de 100 horas de formación teórica, así como de un apartado práctico.

“Hemos profundizado en los factores sociales de riesgo y en la mediación desde distintos ámbitos de actuación como el familiar, escolar, empleo, vivienda, salud o justicia”, explica Alejandro Cantín, coordinador del curso. “Además, cada uno de los alumnos ha desarrollado un proyecto final de intervención para llevar a la práctica el contenido del curso”, añade.

En opinión del profesor, a pesar de que es una figura “que ha existido siempre”, se trata de “tratar de profesionalizar su función” para optimizar los resultados de su actividad entre la población gitana. “Al final son ellos los que conocen de primera mano las necesidades de su comunidad, les damos la herramienta para detectar la necesidad y como abordarla”, asegura Cantín.

Además, gracias a este curso se crearán varios puestos de empleo entre los nuevos titulados. “Se contratará a 8 mediadores y un trabajador social por un periodo de nueve meses, además de a un coordinador del proyecto durante quince meses”, asegura Cantín.

En opinión del formador, su función se dividirá en dos facetas fundamentales, por un lado la de “intervenir entre la institución correspondiente y la familia en aquellos casos en los que no se logre un entendimiento; y por otro, la de acompañar a las personas de etnia gitana para facilitar su acceso a los servicios públicos que muchas veces ignoran o desconocen su funcionamiento”, asevera.

Se trata de un programa piloto del Instituto Aragonés de Servicios Sociales (IASS) que ha sido financiado al 50% con fondos europeos enmarcado en la Estrategia Europa 2020 de Apoyo a la inclusión social de la población gitana desarrollado en la Estrategia Nacional.

Poner fin a las barreras

“La satisfacción de servir de ayuda es inexplicable”, asegura Enrique Giménez, uno de los recién titulados, seleccionado de entre más de 70 personas que optaron a formar parte del grupo final. A sus 30 años, el zaragozano ya contaba con experiencia en el sector de la mediación: “Me ha servido para mejorar mis habilidades sociales y comunicativas, y creo que este curso nos ha enriquecido mucho como personas”.

En su caso se enteró del curso a través de la Fundación Secretariado Gitano. “Recientemente tuve el privilegio de mediar en un asunto familiar, y conseguimos que llegase a buen puerto, me encantaría especializarme en el tema de familia”, asevera. En su opinión, todos su compañeros coinciden en que se trata de un trabajo muy gratificante.

En su caso, su compañera Yasmina Barberán, de 29 años, tiene claro que se centraría en el tema de la infancia. “La figura del mediador gitano es imprescindible para lograr la inserción del pueblo gitano, creo que se van a arreglar muchos problemas y conflictos que afectan sobre todo a los más pequeños”, asegura, haciendo referencia al absentismo escolar, la escolarización, las vacunaciones…

“Es cierto que es una figura que siempre ha existido, pero es necesario integrarla. Es importante que se rompa esta barrera que ha existido siempre sobre nuestros padres y abuelos”, concluye.?

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