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Tres recetas fáciles y económicas para cocineros inexpertos

Sobrevivir al primer año de universidad sin táperes de casa, con poco tiempo y bajo presupuesto es posible. Solo hay que hacer uso del recetario popular, y adaptarlo a nuestras necesidades.

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Tres recetas fáciles y económicas para cocineros inexpertos
valeria_aksakova / Freepik

Salir a estudiar fuera de casa es, prácticamente, el sueño de cualquier estudiante, pues significa que podrá gestionar su tiempo al completo sin tener que dar demasiadas explicaciones. Una ventaja bien grande que también conlleva algunos contras, como tener que organizar las coladas, la limpieza del hogar o la habitación, y planificar las comidas.

Puede que este último punto sea uno de los más complicados, pues hay que aprender a optimizar el tiempo ante los fogones y, aunque parezca obvio, a cocinar. Por eso, lo mejor, es empezar con platos sencillos (para huir de los precocinados) que pueden ayudarnos a sobrevivir un par de días (al menos hasta que se pueda volver a casa a por los táperes que han guardado con cariño los padres).

1. Arroz blanco con todo: un clásico que nunca falla (y dura varios días)

Aunque a muchos les parezca que preparar este plato tradicional está chupado, no hay que olvidar que la mayoría de estudiantes cuando se van de casa no lo hacen con una olla exprés bajo el brazo, y claro, en el cazo es más difícil conseguir que el arroz quede suelto y apetitoso. Por eso es importante seguir a rajatabla las instrucciones para conseguir un plato perfecto:

Agregar en una olla una taza de arroz y dos de agua, sal y un chorrito de aceite de oliva, y poner a hervir sin remover el arroz. Esperar a que rompa a hervir, momento en el que se debe poner el arroz a fuego medio durante 20 minutos con la tapa de la olla puesta.  Pasado este tiempo probar el arroz, y si no está listo dejar reposar fuera del fuego durante unos minutos más.Lo que viene después es muy sencillo, y lo mejor es hacerlo en el momento, ya que solo queda incorporar los ingredientes que cada uno quiera, ya sean huevos y plátano fritos, salchichas de frankfurt, brócoli o una lata de mejillones en escabeche.

2. Tortilla de 'chips': rápida y barata

Deliciosa la tortilla de patata en cualquiera de sus versiones, incluida esta a base de patatas de bolsa: un recurso no muy saludable, pero sí sabroso y barato. Además, para hacer esta versión de la típica tortilla casera solo hacen falta 5 huevos grandes, cebolla frita (es opcional), leche, sal y una bolsa de 'chips'.

Mezclar en un cuenco los huevos, medio vaso de leche y sal, y batir hasta conseguir que salga espuma. Después incorporar las patatas fritas troceadas a la mezcla y la cebolla (si decidís añadirla) y dejar a remojo durante 10 minutos para que se empapen bien. Añadir aceite en una sartén profunda y poner a calentar. Añadir la mezcla de huevo y dejar cuajar por uno de los lados. Con ayuda de un plato llano dar la vuelta a la tortilla y hacer del lado contrario un par de minutos, para evitar que cuaje demasiado. ¡Y listo!

Además de ser una receta muy rápida y estupenda para acompañar con pan, una tortilla de cinco huevos tiene ración suficiente para la cena de un par de días o varios almuerzos.

3. Ensalada vertical para no perder ni un minuto en la cocina

Las verduras también deben tener su espacio en el recetario semanal, bien sean cocidas o frescas, aunque la segunda opción hay que reconocer que es bastante más rápida. La moda culinaria se ha centrado, además, en las ensaladas verticales, que no son otra cosa que ingredientes saludables metidos en un bote de cristal reciclado que facilita su transporte a lo largo de la mañana, y evita que se derrame el aliño.

Una bastante económica (y deliciosa) es la que lleva en la primera capa queso fresco, después tomates 'cherry', olivas negras bien picadas y rúcula, acompañada de un buen chorro de aceite, media cucharadita de mostaza y sal.

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