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Una de las 51 piezas devueltas por el MNAC llegó a Sijena gravemente deteriorada

Es un fragmento de una urna funeraria cuya piedra tallada se desintegró mientras estaba en el museo barcelonés. Otros dos bienes del monasterio que debía entregar siguen desaparecidos.

La llamativa degradación de la piedra tallada Incompleto y roto. La foto del lateral de urna funeraria (de autor desconocido y datado en el siglo XIV) que consta en el inventario del MNAC –a la izquierda– ya daba idea de su precario estado de conser-vación, pero su aspecto a su vuelta a Sijena –derecha– es aún más preocupante. No solo está incom-pleto, sino que también aparece roto en dos partes. El museo catalán reconoció en 2010 que ante su rápido deterioro, decidió sacarlo del almacén y ubicarlo en el exterior del edificio, lo que, según su versión, logró frenar su desintegración.
Una de las 51 piezas devueltas por el MNAC llegó a Sijena gravemente deteriorada

El Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) entregó el pasado julio las piezas del monasterio de Sijena que guardó en sus almacenes casi medio siglo, después de que sus compraventas fueron anuladas en 2015 por una sentencia judicial que ordenaba su devolución. Pero ni llegaron todas –dos de las 53 reclamadas siguen en paradero desconocido– ni todas las que llegaron estaban tal y como habían salido del cenobio. Una de ellas presenta un deplorable estado que pone en duda su conservación en el MNAC, mientras Cataluña acaba de lanzar una ofensiva para cuestionar las condiciones en las que se exponen desde enero en Sijena las obras artísticas recuperadas. Se trata de un fragmento de una urna funeraria de piedra tallada en la que hay representados tres escudos, ahora casi imperceptibles por el grave deterioro que sufre y que ya reconoció en 2010 el museo catalán.

"Presenta muy mal estado de conservación", determinaron los técnicos del Gobierno de Aragón cuando recepcionaron las piezas y evaluaron la situación de cada una. Según el informe, está "incompleto y fragmentado en dos partes unidas por una espiga y un adhesivo de tipo orgánico". Un apaño ante la progresiva desintegración sufrida durante sus años en el MNAC, en cuyo inventario figura una imagen antigua de la losa en la que ya se aprecia su degradación pero que contrasta con su aspecto actual.

La sacaron al exterior

Los conservadores aragoneses achacan la importante erosión de su superficie a que habría estado expuesta a condiciones medioambientales adversas, hasta el punto de que "se hace muy difícil la identificación" de los motivos decorativos de los escudos.

Este sorprendente caso, denunciado por la Asociación Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés (Apudepa), ya fue reconocido por el centro barcelonés en un informe de la Sindicatura de Cuentas de Cataluña sobre la gestión del MNAC en 2008.

Allí los responsables del centro explican que, "por causas desconocidas", el relieve sufrió un rápido proceso de deterioro ante el cual llegaron a plantearse la posibilidad de darlo de baja en el inventario por su mal estado. Lo que sí hicieron fue trasladarlo al exterior del edificio ya que al desintegrarse la piedra en arena "podía poner en riesgo otras piezas de la reserva". Desde que la sacaron del almacén, el proceso de degradación se detuvo, aseguran, además de señalar que iban a hacer un análisis en profundidad para aclarar lo ocurrido. Este periódico intentó confirmar si se había elaborado y cuáles fueron sus conclusiones, pero no ha obtenido respuesta del MNAC.

El museo incluyó estas explicaciones en las alegaciones al informe de la Sindicatura de Cuentas, que detectó que en 2008 había un inventario de 300 obras pendientes de localizar, 22 de ellas incorporadas después de 1991. Además de comprometerse a hacer "el esfuerzo y las actuaciones necesarias" para hallarlas, el MNAC puntualizó que el fragmento de urna funeraria, por el que la Generalitat habría pagado en 1992 160.000 pesetas, estaba localizado.

Pero no ocurre lo mismo con otros dos objetos procedentes del monasterio de Sijena, dos frontales textiles comprados dentro del lote adquirido por el MNAC en 1994 y que ahora asegura que nunca custodió, ya que se encontraban en el Museo de la Indumentaria de Barcelona, que tampoco tiene noticias de ellas.

La DGA no puede asegurar que no haya otras que han regresado estropeadas al no conocer su estado previo y no haber tenido acceso directo a las obras mientras estuvieron en el MNAC.

Para el alcalde de Villanueva de Sijena, Alfonso Salillas, tanto el caso de la pieza deteriorada como el de las desaparecidas constatan el "desastre de control" que hay en el museo barcelonés. Y recuerda que dos plafones de los arcos de las pinturas de la sala capitular –que también deben devolver por orden judicial– aparecieron por casualidad en 1995 almacenados al margen del conjunto. En 1991, en plena rehabilitación del edificio, un portapaz del monasterio fue robado de la caja fuerte.

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