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Aragón

Lambán mantiene abierta la vía del diálogo pese al enésimo desplante de Podemos

El PSOE espera que Echenique mueva ficha hoy mismo y presente propuestas "sin intransigencia". La negativa de la formación morada, que critica el "teatro", llevó a anular la reunión de la izquierda.

El portavoz de CHA en las Cortes, Gregorio Briz –izda.–, habla con su homólogo del PSOE, Javier Sada, tras desconvocar la reunión.
Lambán mantiene abierta la vía del diálogo pese al enésimo desplante de Podemos
Oliver Duch

A pesar del nuevo desplante sufrido ayer, el presidente aragonés, Javier Lambán, sigue fiando la aprobación de los presupuestos autonómicos de 2017 a los votos de Podemos, que se mantiene firme en su exigencia de pedir la cabeza de Gimeno, si bien sostiene que las vías de diálogo "siguen abiertas, como siempre han estado". Como se esperaba, la formación morada rechazó asistir a la reunión de los cuatro grupos de la izquierda que planteó el jefe del Ejecutivo en un intento in extremis de desbloquear la situación. IU, tras constatar la negativa podemista, consideró que "no tenía sentido" ir, por lo que el PSOE optó por desconvocar el encuentro. Su portavoz parlamentario, Javier Sada, advirtió de que apurarán "al máximo" los plazos, pero instó a Podemos a mover ficha "antes del viernes".

Lambán también les invitó a "recapacitar". No se fijó una fecha para tomar la iniciativa en caso de que las negociaciones sigan en un callejón sin salida, aunque sí reconoció que "los plazos se están agotando". "No hay vuelta atrás, no hay lugar a nuevas excusas y demoras", zanjó durante su visita a la feria ARCO, en Madrid, por lo que reclamó a Podemos que decida ya entre "solucionar los problemas de la gente" o seguir con su "obsesión" de "poner palos en la rueda del Gobierno y obstaculizar su labor".

Por "ingenuidad o buena voluntad desbordante", confió en que "en vez de estar obcecado en disputas por el poder, optará por ser útil a los intereses de los aragoneses y se sentará a negociar los presupuestos". Y para ello, volvió a ofrecer garantías jurídicas, políticas "y de toda índole" para el cumplimiento de cualquier acuerdo. Por donde no pasa es por cesar al consejero de Hacienda, Fernando Gimeno, como exige Podemos. Ayer aseguró que tampoco aceptaría su dimisión si se la presentara, algo que no ha ocurrido, afirmó Lambán, quien, al igual que el portavoz socialista en las Cortes, reiteró que en este momento "no hay ninguna clase de plan B".

"El PSOE se niega a asumir que la respuesta al presidente sea un simple no de Echenique, que supondría bloquear Aragón", incidió Javier Sada, y pidió huir de planteamientos "cargados de intransigencia". A su juicio, tras el intento del jefe del Ejecutivo de desatascar las conversaciones, la pelota está ahora en el tejado de Podemos y le avisó de que con su actitud "el daño no se lo hace al PSOE y al Gobierno, sino a los ciudadanos". A Echenique "le toca pensar solo en Aragón, al margen de Vistalegre", dijo en alusión a su papel como secretario estatal de Organización de la formación morada.

Sada desgranó los hitos que han marcado la tormentosa relación de los últimos meses entre la coalición PSOE-CHA y los podemistas, desde el acuerdo firmado el 13 de septiembre por las cuatro fuerzas de izquierdas, que recogía el compromiso de negociar las cuestiones relevantes, como las prioridades presupuestarias. El de ayer fue el segundo intento fallido de que los cuatro partidos se sentaran en la misma mesa. "Hemos dado respuesta a cada uno de sus planteamientos y cinco meses después piden el cese de Gimeno como condición sine qua non", lamentó.

"Aumentar la presión"

Podemos no solo rehusó hablar con el resto de la izquierda aragonesa para intentar avanzar hacia un presupuesto progresista, sino que, en un comunicado, afirmó que esa convocatoria "dificulta" las vías de diálogo abiertas con el PSOE la pasada semana. Es más, la formación, que da por disuelta la mesa a cuatro desde la abstención socialista en la investidura de Rajoy, criticó que el Ejecutivo recurra a la "teatralización" para "aumentar la presión" en un momento "crítico" para el futuro de las cuentas de 2017, y le exigió que abandone esa vía.

Cabe recordar que socialistas y podemistas se reunieron dos veces la pasada semana para resolver el problema de confianza expresado por los segundos. La segunda cita acabó con la delegación del PSOE levantándose de la mesa ante la exigencia del cese –aunque no sea inmediato– de Gimeno, al que el partido morado mantiene en su punto de mira.

Según reiteró ayer su portavoz parlamentaria, Maru Díaz, se requieren "garantías suficientes" de que la DGA cumplirá los acuerdos que se adopten, pero a su entender la oferta de Lambán –que se comprometió a avalar personalmente los hipotéticos pactos– "no va en la dirección de resolver los problemas detectados en la Consejería de Hacienda". Para

Díaz, la alternativa socialista a la salida de Gimeno –eliminar la unidad de control del gasto y crear una comisión de seguimiento dentro del área de la Presidencia– lleva implícito el reconocimiento de que hay "irregularidades graves" en dicho Departamento, al sugerir que "sus principales funciones deberían ser asumidas directamente por la Presidencia".

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