Aragón

"El patrimonio arqueológico aragonés se está diluyendo como un azucarillo en un café”

Algunos yacimientos, como Bílbilis, en Calatayud, se encuentran “en peligro” por la falta de ayudas públicas.

Es el yacimiento más antiguo de la Península Ibérica con campañas de excavación continuada. La ciudad romana de Bílbilis, en Calatayud, acaba de cumplir 50 años de investigaciones. Medio siglo en el que “se han hecho muchas cosas desde el punto de vista de la investigación, pero no en cuanto a restauración, consolidación y adecuación para las visitas”, explica  Manuel Martín Bueno, catedrático de Arqueología de la Universidad de Zaragoza.

Martín Bueno dirige las excavaciones de Bílbilis desde hace medio siglo y es en los últimos años cuando ha notado un deterioro del estado del yacimiento debido a la falta de ayudas públicas. “Estamos en una situación muy lamentable y un declive importante que se extiende a todo el territorio”, continúa Martín Bueno. “El patrimonio arqueológico aragonés se está diluyendo como un azucarillo en un café. Los materiales de construcción de los yacimientos aragoneses no son buenos y sufren mucho por las inclemencias del tiempo”, explica el arqueólogo. “Si los yacimientos que se excavan no se consolidan inmediatamente, empiezan a deteriorarse y se pierden” informa Martín Bueno, quien insiste en “que el patrimonio aragonés está dejado de la mano de Dios y sobre todo de los políticos”.

Tanto el Ministerio de Educación como la Dirección General del Cultura y Patrimonio del Gobierno de Aragón confirman que están realizando estudios “para la realización de un plan de actuación en el yacimiento y asegurar su conservación”.

Botorrita  y Muel

En una situación similar a la de Bílbilis se encuentra Contrebia Belaisca, en Botorrita. Este yacimiento celtíbero de 33 hectáreas y en el que se hallaron los famosos bronces “está sin trabajo de ningún tipo desde hace 15 años”, dice Manuel Medrano, profesor de Arqueología de la Universidad de Zaragoza, que ha dirigido las excavaciones de este yacimiento durante doce años. “Hay una zona cubierta con una chapa que se colocó en tiempos y que no protege porque es altísima y entra la lluvia y la nieve”, explica Medrano. Además, “no se puede entrar bajo ningún concepto porque nadie garantiza la seguridad”, lamenta el arqueólogo. “En 1999 se encargó un plan director que entregamos y no se ha llegado a ejecutar”, relata Medrano.

Muy cerca de Botorrita se encuentra la localidad de Muel. Allí se conserva una presa romana en la que “se han llevado a cabo trabajos de limpieza y restauración para eliminar la vegetación que enmascaraba la gran pared”, explica Mª Ángeles Magallón, catedrática de Arqueología de la Universidad de Zaragoza . “Ahora la presa luce en su esplendor aunque hace falta llevar a cabo una labor profunda de restauración y consolidación de la pared para evitar que se desprendan sillares y que el mortero se destruya”, informa la catedrática.

La Puebla de Castro y Caminreal

Mª Ángeles Magallón dirige también las excavaciones de Labitolosa, en La Puebla de Castro, Huesca. Se trata de un yacimiento romano que funcionó durante unos tres siglos. Desde hace tres años no se realizan campañas arqueológicas por falta de presupuesto. Sin embargo, las actuaciones de décadas pasadas han logrado conservar en buen estado la Curia, que se cubrió, lo que la ha protegido de las inclemencias del tiempo. Posteriormente se llevó a cabo la cubierta de una de las termas. Aunque en una zona de la techumbre “hay problemas de goteras que está deteriorando la parte interior porque genera humedades”, explica Magallón.

En otro de los yacimientos, en el de La Caridad, en Caminreal, Teruel, las campañas de excavación que se habían suspendido en 2011 “por falta de presupuesto” se retomaron en 2015 “aunque con menos gente y sin estudiantes”, explica Jaime Vicente, director del Museo de Teruel. “Se han retomado algunos proyectos y soy optimista”, afirma Vicente. “A medio plazo se recuperará una situación normal”, concluye el director del Museo de Teruel.

Desde el Gobierno de Aragón explican que “la Dirección General de Cultura y Patrimonio inició en 2016 un plan de actuaciones en los yacimientos arqueológicos más significativos y con más necesidades de la comunidad para abordar su conservación, difusión y visita pública, en virtud de los presupuestos de 2017”. Para ello “se dispone de un equipo técnico formado por facultativos en patrimonio cultural y arquitectos especialistas en la conservación del patrimonio” concluyen las mismas fuentes.

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