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Propinas y pagas a los niños, ¿cuánto y cuándo?

Las cuantías de las pagas de los menores aragoneses se han reducido más de la mitad desde 2007.

Jóvenes haciendo fila para comprar las entradas del cine.
Jóvenes haciendo fila para comprar las entradas del cine.
Noelia San José

Llega el sábado o el domingo y los menores aragoneses acuden a sus padres en busca de su propia. Un aliciente que en los últimos años ha vivido un importe retroceso debido a la situación económica de las familias. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), mientras que en 2007, las familias aragonesas gastaban anualmente más de 7,7 millones de euros en esta cuestión (para 167.560 menores de 14 años que vivían en la comunidad); en 2015 esta cifra había descendido hasta los 3,48 millones (cuando el número de niños de hasta 14 años había aumentado hasta los 185.289). No es la cifra más baja de los últimos años, pero sí que evidencia el importante descenso vivido. Por ejemplo, en 2013 llegó a bajar hasta los 3,1 millones de euros en Aragón.

De este modo, se puede comprobar que el gasto en pagas para menores de 14 años se ha reducido más de la mitad desde que comenzó la crisis y, además, hay casi 20.000 niños más en este grupo de edad que en 2007.  Por lo tanto, la propina mensual se ha visto doblemente reducida. Según estos datos cada niño (de entre 0 a 14 años) recibiría de manera regular unos 18 euros al año. Sin embargo, todas las familias no son iguales y mientras que algunas dan elevadas propinas a sus hijos; otras no pueden proporcionales dinero puesto que no tienen ingresos suficientes. De hecho, según el último informe PISA, más del 30% de los españoles de 15 años aseguran que no reciben una asignación regular. Por el contrario, el 29,8% lo hacen tras participar en las tareas del hogar y un 37,2% sin necesidad de colaborar en casa.

Además de la cuestión económica también está sobre la mesa las costumbres de cada uno y sus dudas. Muchos padres se preguntan cuál es el momento idóneo para empezar a darles una paga a sus hijos y también cuál es la cantidad adecuada: aquella que no supone un despilfarro, pero que tampoco se queda escasa. Olga Lázaro, psicopedagoga y experta en educación infantil, recomienda que los más pequeños deberían tener una propina de unos 5 euros semanales. Esto sería para los niños de seis o siete años, que empiezan a tener las nociones básicas sobre sumas y restas. “Además, con esas edades comienzan a familiarizarse con el momento de hacer la compra mientras acompañan a sus padres y madres”, recalca.

Después, con los años, Lázaro recomienda que la paga vaya subiendo de manera gradual: “Por ejemplo, 50 céntimos al año”. Así hasta que cuando cumpla 14 o 15 años se convierta en 40 euros mensuales. “Siempre se debe hacer con mesura y teniendo en cuenta que lo que queremos enseñarles es el valor del dinero, el esfuerzo que genera y guiarlos de una manera indirecta a una educación financiera. La idea es que poco a poco se vayan acostumbrando a gastar, pero sobre todo a ahorrar”, recalca.

Por ello, lo ideal es que durante los primeros años, las propinas sean semanales, ya que su forma de organización es bastante primaria; sin embargo, “a partir de los 10 años la recomendación es que empiecen con propinas mensuales con el objetivo de que aprendan a gestionar su dinero”.

¿40 euros mensuales es suficiente?

Muchos padres se pueden preguntar si 40 euros al mes es suficiente para que sus hijos tengan planes de ocio con sus amigos. Una tarde de cine, una de bolera, una merienda o cena en algún bar o restaurante de comida rápida. Estas suelen ser las opciones de ocio más repetidas cuando uno comienza a salir de casa sin estar constantemente acompañado de sus progenitores. “La propuesta es algo orientativo, pero suficiente. Mi recomendación es que los padres hagan un presupuesto de las veces que van al cine al mes, las que salen con los amigos, las tardes de comida rápida... y lo llevaría muy ajustado. 40 euros mensuales parecen poco, pero es más que suficiente si se saben regular”, explica.

Asimismo, puntualiza que si se ha creado un hábito desde pequeños y se manejan con responsabilidad, se puede dar algo más de dinero; pero siempre asegurando que parte de ese dinero va a ahorro y no a salidas u ocio. “Hay que tener en cuenta que todas las demás cuestiones: libros, ropa, transporte... están cubiertos por los padres”, sostiene. Otra opción si quieren conseguir más dinero para un capricho puntual es que hagan labores extra como limpiar el coche.

Lázaro especifica que la mayoría de los adolescentes, cuanto más dinero tienen, más gastan. “Y cuanto más dinero tienen, más fácil es que entren en situaciones de riesgo como la compra de tabaco o bebidas alcohólicas”, explica. Al mismo tiempo, recuerda que en estos momentos la educación financiera que deben tener los jóvenes abarca muchos más ámbitos que el dinero en efectivo: "Ahora muchos se mueven con tarjetas de crédito y compran en diversos establecimientos 'online', por esta razón también hay que enseñarles a utilizar de forma controlada estas posibilidades". 

Por ello, recalca que lo fundamental es que los padres y madres sean un buen modelo. "Si nosotros despilfarramos y gastamos mal, ellos acaban haciendo lo que ven, no lo que les decimos. Podemos decir una cosa, pero si hacemos otra; ellos acabarán haciendo lo mismo que nosotros", recuerda.

En España, las propinas se reducen menos

La tendencia a la baja de las pagas semanales es solo un ejemplo más de cómo ha afectado la crisis a los hogares aragoneses y españoles en general, puesto que los datos que se muestran en el cómputo global tampoco son muy positivos. Según la encuesta de Presupuestos Familiares del Instituto Nacional de Estadística (INE), el gasto anual para esta cuestión pasó de 256,8 millones en 2007 a los 151,7 de 2015. Una caída algo más sostenida que la vivida en la comunidad aragonesa, pero que sigue mostrando la misma inercia.

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