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Aragón

Los Reyes más recordados de seis conocidos aragoneses

Carmen París, Javier Sierra o Elena Rivera son solo algunos de los famosos que nos cuentan sus mejores y peores regalos.

Javier Sierra, Elena Rivera, Diego Gutierrez, Carmen París, Alberto Zapater y Antonio Gaspar.
Javier Sierra, Elena Rivera, Diego Gutierrez, Carmen París, Alberto Zapater y Antonio Gaspar.
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La noche de Reyes es una de las más especiales del año: acudir a la cabalgata, dejar los zapatos cerca del árbol, irse a dormir temprano y despertarse antes que cualquier otro día. Esta costumbre se lleva repitiendo de forma casi invariable desde hace varias décadas. “La noche más especial fue la primera que pasé en Madrid. Siempre he pasado el día de Reyes en Zaragoza y solía ver la cabalgata que televisaban desde la capital. Me parecía espectacular... Así que cuando la vi en vivo y en directo me gustó muchísimo”, sostiene la actriz Elena Rivera.


El investigador Diego Gutiérrez también vivió un año un desfile muy particular: “Recuerdo que fui con mi madre a ver la cabalgata de Reyes y ella señaló un paquete en una de las carrozas y me dijo: '¡Mira, ése es tu disfraz!' y yo me lo creí”. Quizás por ello, el disfraz de vaquero que encontró al día siguiente entre los paquetes que los Reyes Magos habían dejado en su casa sea el primer regalo que recuerda.


Tras ese primer presente, llegaron otros muchos: un microscopio, los Juegos Reunidos Geyper, el Scalextric... Posteriormente aparecieron los libros de dibujos, de ovnis y de espías. “La vida le sonríe a uno cuando es pequeño; hasta que un año te encuentras un par de calcetines con un naranjito, y te das cuenta de que todo ha terminado”.


Algo similar pensó la cantante Carmen París cuando descubrió la verdadera historia de los Reyes Magos: “Tenía 12 años y, como la hermana mayor de cuatro, mantuve la ilusión de este día. Por ello, me pedí la última muñeca de mi infancia que fue el Baby Mocosete. A partir de entonces, los Reyes me trajeron libros, que devoraba, y ropa”. A pesar de que este juguete supuso un antes y un después en su forma de disfrutar esta festividad, no fue el que más le marcó: los Juegos Reunidos Geiper, “que durante años me dieron tanta diversión con hermanos, primos y amigas”, fueron su mejor presente.


Por el contrario, su mayor decepción vino acompañada de un maletín de costura: “Yo había pedido otra cosa, pero mi desilusión se compensó con unas navidades diferentes”. En aquel momento tenía seis años y  se mudó de Tarragona a Tudela (donde vivió un año antes de trasladarse a Utebo). “En el viaje que realizamos en Nochebuena, la furgoneta se averió en Candasnos (Huesca) y no encontramos donde pasar la noche ni comida, así que nos quedamos en la furgoneta y cenamos pan duro con queso. En ese momento, mi madre nos explicó que así fue la Nochebuena del niño Jesús, la Virgen y San José, solo que ellos en un establo y nosotros en una furgoneta. A pesar de la pobreza, el hecho de cambiar de residencia y pasar la Nochebuena como la familia del niño Jesús fue lo que las hizo especiales”, recuerda París.


Un año agridulce para Elena Rivera fue cuando pidió a los Reyes Magos un perro. “Me trajeron el típico al que hay que ponerle pilas para que ladre y ande. Así que al año siguiente especifiqué en la carta que quería un perro de verdad”, recuerda. Por desgracia, en aquel momento se enteró de la verdadera historia de los Reyes y descubrió que nunca tendría un perro: “Me llevé tal chasco que casi me supo peor darme cuenta de que ya no iba a tener un perro que saber que los Reyes Magos no existían”.


El amor por el fútbol de Alberto Zapater tiene parte de su origen en los Reyes Magos: “En casa de mi abuela siempre me ponían un balón. Con él jugábamos continuamente: los partidos empezaban cuando yo llegaba y acababan cuando me iba”. A parte de este presente, el jugador del Real Zaragoza también recuerda otro con especial ilusión: la escoba de la bruja del tren Chispita. “Como veía las ferias desde casa, me encantaba esta atracción. Por ello, los Reyes pensaron que era un gran regalo y no fallaron”, recuerda.

Una festividad también de mayores

A pesar de que parece que los Reyes Magos son solo una festividad de niños, muchos jóvenes, padres, abuelos y tíos también viven este día con ilusión. Este es el caso del torero Antonio Gaspar, más conocido como Paulita. “Aunque parezca mentira, el regalo de Reyes que más ilusión me ha hecho es una guitarra española que me pusieron (de parte de mi hermana) cuando tenía unos 18 años”. Sin embargo, por falta de tiempo, debido a su profesión y otras cuestiones, hasta el año pasado no pudo empezar a usarla. “En aquella época quería apuntarme a clases, pero hasta ahora no he encontrado tiempo. Eso sí, aunque sea 20 años después, ha merecido la pena”, recalca.


Antonio Gaspar, Paulita, tocando la guitarra que le trajeron los Reyes Magos.



Para el escritor Javier Sierra, estas últimas navidades se están convirtiendo en las mejores. “Creo que las mejores noches de Reyes Magos son las que estoy viviendo en estos años, junto a mis hijos”, asegura. Para este turolense, la parte más complicada es la de las preguntas: “Hace un par de años, cuando ellos tenían cinco y seis años, la pequeña Sofía me hizo una cuestión que no supe responder. Estábamos viendo en los informativos de televisión las diferentes cabalgatas cuando ella se quedó muy pensativa y me preguntó por qué los Reyes visten diferente en cada ciudad. Dos años más tarde, aún sigo dándole vueltas a qué respuesta convincente darle”.


Javier Sierra junto al rey Melchor en Teruel.



En su infancia también disfrutó de este día en su localidad natal, Teruel. “Una tarde de Reyes, en el salón de actos de la delegación (sus majestades siempre iban para entregar allí los regalos a los hijos de funcionarios), mi padre me repeinó como solo él sabía hacerlo, me perfumó y me arrastró al escenario en cuanto dijeron mi nombre. Miedo, ilusión, angustia, emoción... se agolparon en el minuto y medio que pasé junto al rey Melchor. Lo bueno es que a partir de ese día le perdí el miedo a subir a un escenario para siempre. Y ese fue un excelente regalo de Reyes. El mejor”, reconoce.

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