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Aragón

Recién graduados... Y ahora, ¿qué?

Aragón cuenta con 7.390 menores de 25 años parados y es la segunda región con menos jóvenes empleados en su sector.

Siete tipos de estudiantes que puedes encontrar en la biblioteca
Imagen de archivo de estudiantes en una biblioteca de la Universidad de Zaragoza.
Laura Uranga

Los universitarios aragoneses han visto caer la crisis sobre sus planes de futuro. Nuestra Comunidad se ha convertido, según el último informe de la Fundación Conocimiento y Desarrollo, en la segunda de España con un  mayor porcentaje de graduados que ocupan puestos para los que no se requiere formación superior. Una situación que, sumada a la tasa de desempleo, llena de pesimismo a miles de estos jóvenes, como Marina, Pablo, Ester y Elena. Los cuatro aragoneses viven diferentes circunstancias, pero todos auguran un "futuro oscuro" marcado por la "desesperanza" y la "falta de oportunidades".

Motivos no les faltan. Aunque según los últimos datos publicados por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, el paro juvenil se ha reducido un 13,7% en España, Aragón todavía cuenta con 7.390 jóvenes menores de 25 años desempleados, lo que supone el 9,2% del total de los parados en la Comunidad. 

Además, la agencia estadística Eurostat publicó en un estudio sobre la juventud europea en 2016 que nuestro país es el sexto de la Unión con mayor número de jóvenes de entre 20 y 24 años que no dedican su tiempo ni a estudiar ni a trabajar, y nos señalaba como el tercer Estado donde más ha aumentado el número de ‘ninis’ en la última década, solo después de Italia y Grecia.

Víctor Sánchez, zaragozano de 22 años, padece las consecuencias de esta situación. Finalizó su grado en Ingeniería Informática en septiembre y, como la mayoría de sus compañeros, se ha encontrado con las puertas de las empresas cerradas. "He dejado mi currículum en muchísimas, pero ninguna responde", comenta. En su caso, el problema se agrava, ya que se quiere dedicar a la seguridad informática, una de las áreas de trabajo más competitivas en su sector. "Las empresas de este tipo reciben numerosas solicitudes de empleo y solo cuentan contigo si tienes experiencia, pero, ¿cómo voy a tenerla si ninguna me ofrece una oportunidad?", reflexiona.

Elena Ortega, turolense de 22 años, no se muestra más optimista. Se graduó en Trabajo Social en junio y, desde entonces, trabaja como cajera en Mcdonald´s. "No es lo mío, pero es imposible conseguir otra cosa; todas las ofertas de empleo que me ofrecen relacionadas con mi ámbito de estudios son sin remunerar, es vergonzoso", comenta.  

Después de varios meses de búsqueda "sin éxito" ha decidido solicitar empleo en otros países, ya que, según explica, "ni España ni Aragón parecen tener interés por los recién graduados; ni siquiera en la Universidad nos dan consejos sobre dónde ir a buscar trabajo". Hace unas semanas, acudió a una agencia de empleo en busca de asesoramiento, pero de poco le sirvió. "Fue impactante; me comentaron que mi única posibilidad era hacer un voluntariado". "Los estudiantes, –concluye–, pagamos cuatro años de estudios para trabajar gratis o no trabajar". Acabar el grado "ya no es un motivo de celebración, si no el inicio de una etapa agónica", comenta Elena.

¿Generación perdida?

Los esfuerzos del Gobierno por suavizar la sangría de jóvenes afectados han sido en vano, y muchos expertos les incluyen dentro de lo que consideran una ‘generación perdida’. María Victoria Sanagustín, profesora de Sociología en la Universidad de Zaragoza, explica que esta situación se debe, en parte, a que nuestro país "ha apostado por la educación universitaria" y ha arrinconado la formación profesional, "cuando estos tipos de enseñanza deberían ser complementarios y no sustitutivos".

Nuestros jóvenes, dice, "viven una pesadilla, ya que son bombardeados por una sociedad consumista que les exige un nivel de ingresos complicado de alcanzar ; una situación que les puede provocar un sentimiento de rechazo y que, en algunos casos, conduce a la depresión".

Sus declaraciones cuadran con el informe ‘Jóvenes y empleo: sus sueños y sus expectativas’ de Adecco, que advierte de que los universitarios españoles son los más pesimistas de los casi 40 países que incluye la muestra. El 42,2% de los recién egresados cree que no encontrará empleo en el primer año y cada vez son más los que prolongan sus estudios ante la difícil situación.

Como Marina Traid, zaragozana de 22 años, que finalizó hace cuatro meses la carrera de Criminología en San Sebastián y acaba de comenzar la de Psicología. "No me queda otra que seguir con los estudios -dice-, en España no se ofrecen puestos de becarios para nosotros". El problema, explica, es el desconocimiento de estos profesionales. "Hay muchos países donde los criminólogos son importantísimos, pero aquí se obvia su trabajo". Dice sentirse rechazada por la sociedad y atañe parte de la culpa al sistema universitario, al que tacha de "masificado, desatendido e irresponsable" con sus estudiantes. "En mi grado había muchas asignaturas que no servían para mi formación; a veces sentía que la carrera era solo un trámite para obtener el título", critica.

Sanagustín entiende la postura de los recién titulados, pero hace un llamamiento a la calma y recuerda que "alcanzar los objetivos siempre requiere constancia". Aunque para algunos, como Ester Aguirre, oscense de 24 años, el camino se hace "muy difícil de llevar". Terminó una diplomatura en Magisterio Infantil en 2012 y todavía no ha conseguido un empleo indefinido.

"Los únicos trabajos que he conseguido han durado meses; solo me llaman para cubrir bajas del profesorado y eso me hace sentir un poco mal", explica. Ha pasado por cuatro centros educativos diferentes, y ahora tiene un contrato de un año en un colegio de Zaragoza, aunque es de seis horas a la semana y "el sueldo no da para vivir".

Con el paso del tiempo, apostilla, "te das cuenta de que encontrar algo estable es imposible". Más de una vez ha pensado en opositar "pero son pocas las plazas ofertadas y muchos los que se presentan". "Es complicado aprobarlas y, de hacerlo, estás de aquí para allá como interina durante años", concluye.

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