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Aragón

Aragón ha perdido en los últimos cuatro años casi 41.000 habitantes

La Comunidad registró un aumento espectacular de 53.000 ciudadanos en la Expo y durante los años posteriores. Desde 2012, sin embargo, no ha dejado de perder población de forma continua.

Aldehuela de Liestos, uno de los municipios más despoblados de Aragón.
La despoblación se ceba con el medio rural pese a que Aragón sigue ganando habitantes
MAITE FERNÁNDEZ

Aragón ha perdido el empuje que le dio la Expo de 2008 en términos demográficos. Ímpetu que se ha mantenido hasta hace cuatro años, ya que hasta el ejercicio de 2012, el número de ciudadanos censados en la Comunidad fue en aumento cada año. Como resultado, la Comunidad ganó durante 2008 y los años posteriores casi 53.000 ciudadanos, una situación que ha cambiado de tendencia en los últimos cuatro ejercicios, en los que la Comunidad ha perdido, en conjunto, casi 41.000 (un 3%). Este es, en resumen, el balance de situación de la población aragonesa en la última década: un repunte significativo entre 2007 y 2012 y un descenso sistemático desde esa fecha hasta la actualidad.

Los gráficos que acompañan a esta información son bien claros: la Comunidad registró un aumento de población de 2007 a 2008 como no se había conocido en años anteriores: el censo se incrementó en 30.263 personas. Desde 2008 a 2012, el número de residentes empadronados siguió al alza. Dependiendo de los años, su aumento fue más o menos acusado (destaca la subida de 2009, con un aumento de 18.555 personas). Y a partir de 2012, el declive. El descenso más fuerte se registró de 2013 a 2014, cuando la Comunidad perdió 21.472 ciudadanos.

El último censo hecho público por el Instituto Nacional de Estadística (INE), con datos a 1 de enero de 2016 (con lo que la cifra de población se refiere a 2015), ha venido a confirmar la tendencia que se inició hace cuatro años: Aragón está perdiendo población. Según el dato publicado por el Instituto, la Comunidad tenía a principios de este año un total de 1.308.563. Lo que significa que ha perdido 9.284 habitantes con respecto a idéntico periodo de 2015; 18.355 si el dato se compara con 2008 y 40.904 si la cifra se compara con la de 2012, el año que Aragón logró su máxima población: 1.349.467 habitantes.

Por tanto, el dato actual retrotrae a la Comunidad a los años 2007/2008 en cuanto a número de ciudadanos, y en consecuencia, Aragón tiene en este momento una cifra de población similar a la que tenía hace una década.

En cuanto a las provincias, el comportamiento ha sido desigual, aunque tienen en común que a partir de un momento, las tres han comenzado a perder población. En Zaragoza, el punto de inflexión se produjo en 2013. La provincia atrajo habitantes paulatinamente desde 2007 hasta 2013. En esos años, el número de ciudadanos censados aumentó en 46.136 personas. Desde esa fecha, la población ha ido descendiendo hasta los 950.507 ciudadanos del último padrón hecho público hace unos días por el INE. Siguiendo con la comparación utilizada para la Comunidad, puede decirse que Zaragoza tiene en este momento una población similar a la del año 2008, un ejercicio en el que había 955.323 censados.

En Huesca, el año en el que cambió la tendencia fue 2010. La provincia había ganado población hasta esa fecha, en la que comenzó el descenso. Durante los últimos seis años, la provincia ha perdido 7.490 habitantes. Según el último dato censal, la población de Huesca (221.079) es similar a la que la provincia tenía hace una década.

Teruel, la más perjudicada

En cuanto a Teruel, la pérdida de habitantes ha sido la más acusada. La provincia aumentó su cifra de ciudadanos en 2007 y 2008 y comenzó a perderlos en 2009. Desde entonces, la cifra ha ido menguando cada año: en los últimos siete ejercicios, Teruel ha perdido 9.774 ciudadanos. La provincia, con 136.977 habitantes censados según el último padrón, tiene en la actualidad la misma cifra de ciudadanos empadronados que en 2001.

Esta situación, que los representantes políticos suelen vivir con preocupación, no debería exagerarse, en opinión de Luis Antonio Sáez, profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Zaragoza e investigador del Centro de Estudios sobre la Despoblación y el Desarrollo de Áreas Rurales (Ceddar). Sáez aconseja "desdramatizar" la pérdida de población aun cuando entiende que el asunto es importante. "Pondría el énfasis –explica– en cómo ocupamos el territorio, porque no es tan grave que durante un periodo del año una localidad esté deshabitada o menos habitada, lo que no significa abandonada". Para el profesor, la vinculación de los ciudadanos y la manera como se ocupa el territorio ahora es diferente a como se hacía en el pasado.

Por otra parte, reflexiona que el aumento "explosivo" de población registrado entre 2007 y 2012 no era "sostenible". Sáez señala que la razón de este aumento hay que buscarla, en gran medida, en la llegada de inmigrantes, que recalaron en Aragón en parte por razones económicas y laborales (un sector de la construcción en ebullición: la ‘burbuja’ del ladrillo, las obras de la Expo, etcétera) y en parte, por motivos sociales (las regularizaciones de inmigrantes que se acometieron en España esos años y que tuvieron un efecto llamada). Y son también las que explican la posterior pérdida de habitantes: muchos trabajadores extranjeros han abandonado la Comunidad en estos años de crisis económica y destrucción de empleo. "A lo que se une –explica Sáez– que la natalidad, la decisión de ser padres de los jóvenes aragoneses, está muy vinculada con las expectativas económicas y la estabilidad en el puesto de trabajo".

En cualquier caso, recuerda el profesor de la Universidad de Zaragoza, la declaración del expresidente aragonés Marcelino Iglesias asegurando, en los días de euforia de la Expo, que Aragón había pasado "el Cabo de Hornos de la despoblación" es historia. Como lo es el sueño del exalcalde zaragozano José Alberto Belloch de una Zaragoza de un millón de habitantes. A 1 de enero de 2016, la capital aragonesa tenía 661.108 habitantes (3.845 menos que un año antes).

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