Aragón

Zaragoza sueña con recuperar su huerta

En el proyecto ‘Huertas Life Km 0’ se hanimplicado 23 nuevos agricultores, que han puesto en marcha 12proyectos que se desarrollan en 26 hectáreas.

De izda. a dcha., Enric Bourrut, Carlos Bada y Sara Mené, en su huerto próximo a Montañana.
Aránzazu Navarro

Cuando Sara Mené heredó un campo de su abuelo Pedro Portolés, ya soñaba con que esa huerta, situada muy próxima a Montañana, se convirtiera en su medio de subsistencia y también en el proyecto de vida de sus cuatro hijos. Un sueño que este año se ha convertido en realidad de la mano de su socio Carlos Bada y su familia, responsables todos ellos del proyecto Ecozara, una cooperativa familiar que, entre otras cosas, pretende acercar la huerta a los zaragozanos y enseñarles las ventajas de comer verdura de proximidad y disfrutar de los productos que van a consumir ‘in-situ’, pisando el terreno y cogiéndolos con sus propias manos, gracias a su propuesta de ‘puertas abiertas’.

Para lograrlo, los socios han hecho una inversión de casi 50.000 euros para poner en marcha este proyecto, en unos terrenos alquilados, próximos a la finca de Sara. En concreto, seis hectáreas donde este año han plantado más de 18 productos diferentes de temporada: tomates, pepinos o lechuga en verano, y ahora, brócoli, coles, espinacas o achicoria, entre otras muchas verduras y hortalizas. Alimentos todos ellos incluidos dentro de la categoría de productos en reconversión, según certifica el Comité Aragonés de Agricultura Ecológica.

Este es uno de los 12 proyectos que forman parte de la iniciativa ‘Huertas Life Km 0’ lanzada por el Ayuntamiento de Zaragoza hace más de dos años y que integra a la Escuela Agrícola Verde, en la que 62 personas han recibido una formación específica para poner marcha proyectos de agricultura ecológica. Un proyecto que facilita a los consumidores la posibilidad de disfrutar de una atractiva oferta de verduras, hortalizas y frutas provistas por los productores de la Red de Huertas Agroecológicas de Zaragoza., km 0, que agrupa más de 26 hectáreas, que son trabajadas por agricultores que apuestan por la producción ecológica en el entorno de Zaragoza.

Un proyecto con el que el Consistorio zaragozano también pretende restaurar 8 áreas naturales próximas a Zaragoza, incluyendo el Bajo Gállego, las estepas, los montes de Torrero y Peñaflor, y las riberas del Huerva y del Canal Imperial. Y todo ello con el fin de «recuperar el suelo fértil periurbano de Zaragoza en el que tradicionalmente se han venido cultivando frutas y hortalizas y que ahora se encuentra en estado de regresión por abandono, sustitución de cultivos y la amenaza de la expansión urbana», apunta Olga Conde, coordinadora del proyecto ‘Huertas Life Km 0’.

Esta iniciativa es una manera de recuperar la tradición hortelana de una ciudad, Zaragoza, que, desde época romana, ha vivido de sus huertas. En esos años, los hortelanos o ‘torreros’ cargaban con sus productos desde la huerta al Mercado Central, donde vendían sus mercancías, que eran tan famosas que ya las crónicas de los siglos XI y XII definían a Zaragoza ‘como una motita blanca en verde esmeralda’, haciendo alusión a la huerta de sus alrededores y a los yesos con los que se levantaban sus casas. «En la actualidad, y para potenciar este proyecto, también se ha invitado a otros agricultores ecológicos del entorno de Zaragoza a adherirse a la Red de Huertas Agroecológicas», matiza Conde.Venta directa

Hoy en día, los hortelanos que forman parte de este proyecto, los conocidos como eco-agricultores, tienen la posibilidad de vender su producto en los puestos que todos los sábados se instalan en la plaza del Pilar y también en los mercados de Valdespartera y San Vicente de Paul.

En otros casos, como ocurre en Ecozara, el género se puede comprar en la misma finca, a precios muy competitivos, ya que son los propios consumidores los que recogen el producto que quieren llevarse a casa. «En estos momentos contamos con 320 familias que consumen productos de nuestra tierra y esto solo en un año», matiza Carlos Bada, socio de la cooperativa y una persona que durante toda su vida ha estado vinculado al campo, ya que es capataz agrícola.

Su sueño y el del resto de socios de su proyecto es «conseguir que muchas más personas se acerquen a nuestro huerto. De esta manera, podremos hacerles partícipes de la importancia de consumir productos de proximidad, cultivados en armonía con el medio ambiente y siguiendo los métodos de trabajo tradicionales», señala Sara Mené.

Para ello cuentan con la colaboración del biólogo Enric Bourrut, quien ha asesorado a muchos de los participantes del proyecto y que, en el caso de Ecozara, colabora voluntariamente para conservar la biodiversidad de un pequeño humedal que hay situado muy cerca del huerto, donde han dispuesto de una balsa en la que han introducido dos especies de anfibios en peligro de extinción en el valle del Ebro.

Suyos son también los nueve burros que se encargan de las tareas de tracción animal de la finca y que son los más admirados por los pequeños hortelanos que, acompañados de sus padres, acuden periódicamente a esta finca en busca de la hortaliza que luego consumirán en casa.

Más información en el Suplemento HERALDO DEL CAMPO

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