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Aragón

El dulce regreso de la Tronca

Decenas de niños siguieron a duendes y hadas hasta la Plaza del Pilar para golpear el leño y conseguir caramelos.

Unas palabras mágicas bastaron para que decenas de niños se fueran ayer a casa con los bolsillos llenos de caramelos. La Tronca regresó a Zaragoza para endulzar la fría mañana de domingo a mayores y pequeños. Lo hizo acompañada de una legión de duendes y hadas encabezada –nunca mejor dicho– por Sotón, un duende de enorme testa del que brotaron no pocas golosinas. En su primer alto, en la calle de Alfonso I, pocos querían dirigirse a él, pero una vez vieron qué ocurría al decir "Sotón, cabezón, danos tu bendición", no se resistieron a la recompensa.

El primero fue un niño de escasas primaveras que, con su lengua de trapo, lo hizo lo mejor que pudo. "No es un problema de vocalización, es que no lleva el símbolo mágico", aclaró Cierzo, uno de los maestros de ceremonias. Una? vez se lo pintaron en la cara no resultó difícil ‘despertar’ al duende.

El pasacalles, que partió a mediodía de la plaza de San Felipe y terminó frente al Pilar, fue seguido (y fotografiado) por decenas de personas. La oferta era difícil de rechazar, ya que la comparsa prometía "un montón de caramelos". Muchos lo hicieron a pie, aunque los más avispados tiraron de patinete para reservar energías. Algunos, impacientes, se colocaron detrás de la Tronca para asegurarse el botín, táctica que, para su sorpresa, funcionó.

En la plaza del Pilar, padres y niños protagonizaron el momento más mágico al entonar otro hechizo. Esta vez, con el enorme leño como eje. Al ritmo de la música, los niños no dudaron en tomar prestado un garrote para golpearlo y obtener más golosinas.

Tantos había que tuvieron que ponerse en fila para garantizar un orden y no marear al pobre Sotón, que no volverá hasta 2017.

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