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Aragón

Cuando la riqueza del subsuelo no es garantía de empleo

El carbón de Teruel, el mármol de Calatorao o la biomasa en Ansó luchan por sobrevivir. Las minas de sal de Remolinos y la cementera de Morata
logran mantenerse.

Las minas salinas de Remolinos
Cuando la riqueza del subsuelo no es garantía de empleo

Las economías locales que dependen de la extracción de materias primas en Aragón no pasan por su mejor momento. El frenazo a las obras públicas, el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y la importación de las materias primas desde países que producen más barato son las principales causas que minan el desarrollo de un sector que ha sido el pilar de muchos municipios aragoneses.

El mármol negro de Calatorao, el carbón en Teruel o la biomasa de Ansó luchan por reinventarse tras experimentar la reducción progresiva de sus plantillas. La explotación salina de Remolinos y la cementera de Morata de Jalón son las excepciones: los primeros alcanzan ahora su máxima producción; los segundos, han logrado mantener el empleo.

Pero los grandes damnificados son las Cuencas Mineras. "La realidad no puede ser más dramática: solo en este año se pueden perder 200 empleos", lamenta Joaquín Noé, alcalde de Ariño y minero. "El PP no ha hecho nada por el carbón. No se está cumpliendo el Plan Energético, que dice que cada zona minera tenga un cupo de producción", denunció. Y con el drama de la despoblación en la retina, Noé recuerda: "El carbón puede tener futuro. Se importan 19 millones de toneladas al año. Pero hace falta voluntad política para realizar las inversiones necesarias".

En Calatorao, el problema no afecta a tantas familias pero la explotación del mármol negro ha pasado de ser el puntal de la economía –con 100 empleos en el año 2000– a una industria venida a menos por la paralización de las obras públicas y los impagos de constructoras que se declararon en concurso de acreedores.El golpe de la crisis

"Hasta el 2010 había seis empresas. Ahora, quedamos tres, y damos trabajo a unas 20 personas", resume Alberto Lahuerta, presidente de la Asociación Mármol de Calatorao (Marcal), que aglutina a las canteras y al Ayuntamiento de la localidad. Buscan reinventarse aprovechando la versatilidad de su mármol. "Trabajar más la piedra puede ser otra salida, ahora que la ornamentación de calles está paralizada", afirmó el alcalde, David Felipe. Prueba de ello es el simposium de escultura internacional que organizaron el pasado octubre.

En Ansó, la empresa de biomasa abierta en el 2013 "está en retroceso", reconoció la alcaldesa de la localidad, Montserrat Castán. De sus once trabajadores entonces, quedan seis. "Ha bajado la producción porque no se vende pellet: en Aragón nos cuesta llegar a las energías renovables", afirma. Entre los motivos, el encarecimiento de la materia prima. "La normativa aragonesa dice que no se puede extraer madera entre abril y agosto, y el resto de meses es muy complicado por las condiciones atmosféricas", afirma Castán, por lo que se ven obligados a importarla.La otra cara

En Remolinos la extracción de sal va viento en popa. "Hemos vivido un crecimiento progresivo desde los años 90, cuando se fusionaron las tres empresas existentes", afirma el alcalde, Alfredo Zaldívar. De las 150.000 toneladas que se extraían entonces, ahora se alcanzan las 500.000 toneladasanuales. A pesar de la mecanización, siguen trabajando entre 40 y 50 personas en la mina. "Las perspectivas de futuro son inagotables. De las 1.500 hectáreas de la concesión, se han utilizado 300. Y, al ritmo actual, se extraen cuatro o cinco al año", explica el alcalde, que destaca que puede haber trabajo "para los próximos 50 o 70 años".

En Morata de Jalón la empresa Cemex sigue siendo el principal foco de empleo local. Han mantenido los 107 trabajadores de antes del crac de 2008. Y, aunque reconocen que el consumo de cemento sigue cayendo año tras año –este ejercicio, alrededor de un 4%–, dicen que han logrado mantenerse "gracias a la eficiencia de su producto y el ahorro energético, por ejemplo, utilizando las máquinas cuando la tarifa eléctrica es más barata".

A pesar de las distintas fórmulas que han aplicado cada uno para capear el temporal, todos señalan una respuesta común para relanzar el sector: la recuperación de la inversión en obras públicas y que las Administraciones locales y autonómicas primen los productos aragoneses frente a la importación.

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