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Aragón

Las intoxicaciones etilícas han llevado a un centenar de menores a urgencias en 2016

Hasta noviembre, llegaron 92 adolescentes ebrios y uno precisó hospitalización.

Hasta el pasado 7 de noviembre, 92 adolescentes llegaron a los servicios de urgencias de los hospitales públicos de la Comunidad con intoxicaciones etílicas agudas por consumo de alcohol. Según los datos facilitados por el Departamento de Sanidad del Gobierno de Aragón, uno de ellos requirió incluso de ingreso hospitalario. Probablemente, cuando finalice el año, la cifra de menores que han precisado atención sanitaria por embriaguez será similar a la de 2015, que fue de un centenar.

En el binomio menores-alcohol hay una noticia mala y otra buena. La mala es que alrededor de un centenar de menores de 18 años llega cada año a urgencias con intoxicaciones severas por beber alcohol. La buena es que esta cifra se mantiene más o menos estable en los últimos años y que las edades de estos jóvenes no ha descendido (los casos de niños y niñas de entre 10 y 13 años que llegan ebrios a urgencias son, por fortuna, escasísimos; totalmente excepcionales, según los facultativos que atienden estos servicios hospitalarios). Esto no quita para que el asunto de fondo sea preocupante, un auténtico problema de salud pública.

Sobre todo porque, como insisten en remarcar tanto los responsables de la consejería de Sanidad como los profesionales médicos, estos cien chavales que llegan a los hospitales tras haber consumido alcohol en gran cantidad son solo "la punta del iceberg" de un problema mucho más profundo y amplio: el número de menores que bebe de forma más o menos habitual es inmensamente mayor. La última encuesta Estudes 2014 (que se hizo pública en febrero de este año), así lo puso de manifiesto: el 83,3% de los estudiantes aragoneses (de entre 14 y 18 años) reconoció haber consumido alcohol alguna vez en su vida; más de la mitad de los adolescentes (el 57,7%) dijo que se había emborrachado en alguna ocasión. Esta misma encuesta, realizada en el marco del Plan Nacional sobre Drogas, recogió que la media de edad en la que los jóvenes comienzan a consumir alcohol en Aragón ronda los 13 años y medio y el 50,6% respondió que tomaba una o dos cañas (o copas de bebidas alcohólicas) a diario.

Patrones de comportamiento

Con estos datos, no es raro que se genere alarma. Sobre todo cuando trasciende a la opinión pública la muerte de una niña de 12 años en Madrid o que críos de 10 y 11 años han precisado de atención en urgencias por intoxicaciones etílicas agudas.

Desde Salud Pública del Gobierno de Aragón, sin embargo, prefieren calificar esta situación de preocupante más que de alarmante: "Nos asustamos mucho –dice Francisco Javier Falo, director general de Salud Pública–, sin darnos cuenta de que los jóvenes están repitiendo los patrones de comportamiento de edades más avanzadas". Falo hace hincapié en la permisividad que hay en España con el alcohol y en lo poco que se ha "demonizado" su consumo. "No se tiene la conciencia de que el tabaco y el alcohol sean drogas. La percepción de riesgo que comporta la bebida es baja –apunta–. En este país, el consumo de alcohol siempre ha sido preocupante".

Lo que quizá haya cambiado en los últimos veinte años es la relación de los jóvenes con el alcohol, la forma de consumirlo: "Hay que hacer una reflexión colectiva –propone Luis Gascón, jefe de Servicio de Promoción de la Salud y Prevención de la Enfermedad– porque ha variado el aprendizaje". Gascón se refiere al fenómeno atracón, principalmente durante los fines de semana y las fiestas, la práctica que consiste en beber mucho en el menor tiempo posible: el botellón.

Este modelo, importado de los países anglosajones, se está consolidando entre los jóvenes de 14 a 18 años, "y esto es lo más preocupante como elemento de riesgo para la salud", dice. Porque al alcohol "cuanto más tarde se llegue, mejor –apunta Gascón–.

En esos años, el cuerpo está creciendo y el alcohol es un tóxico importante". Lo que tienen muy claro es que el alcohol es un problema de salud pública, "en todas las edades, por su magnitud y su impacto sobre la salud", concluyen.

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