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Aragón

900 504 405/016: La voz hacia la esperanza

La guerra contra la violencia de género va ganando pequeñas y grandes batallas, como la del valor de la mujer agredida de solicitar ayuda: hasta octubre, el IAM ha recibido un 25% más de llamadas pidiendo salir de su infierno.

Foto de archivo. IAM
Foto de archivo. IAM
Heraldo

En el Servicio de Atención a Mujeres Víctimas de Violencia explican con ahínco cómo siempre es posible salir de ese angustioso abismo que martiriza a una madre, una novia, una hija, una hermana... Cómo han conseguido ayudar a mujeres en situaciones realmente extremas y que parecen imposibles, mujeres que sacan valor para marcar unas cifras que les señalan el paso a una nueva vida, libres, en dignidad. Escondidas en un armario; con un mensaje de auxilio a través de una amiga que vive fuera de España; sacar fuerzas de donde no las hay para presionar esas teclas que llevan a una voz que significa para ella la primera puerta a la esperanza, y hacerlo desde la otra punta del mundo, y ver que se moviliza la Interpol y te liberan. Increíbles situaciones reales que atiende la línea 900 que el Instituto Aragonés de la Mujer (IAM) tiene abierta desde 1998. El 900 504 405, una línea pionera en España en la asistencia a mujeres víctimas de violencia y creada en Aragón, una línea que convive al unísono con el 016, los tres números mágicos creados en 2007 desde los órganos del Estado para batallar de frente contra la violencia de género, para dar a la mujer agredida toda la ayuda y protección para que nunca más vuelva a sufrir. Nunca más. Dos números únicos que funcionan a la vez, gratuitos y que no dejan rastro en la factura, en servicio siempre. A todas horas, todos los días del año. Y da igual que marque uno u otro, porque todo lo que sucede desde ese momento está sincronizado para salvaguardar la dignidad, y la vida, de quien pide su ayuda.

La celebración este viernes del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres ha vuelto a traer las cifras de una lacra que se ha llevado la vida de tres mujeres en Aragón en los nueve primeros meses de 2016; que ha registrado en el mismo periodo 2.952 llamadas, lo que supone un incremento de un 25% respecto al año anterior. Una media de 11 llamadas al día a ese 900 504 405 y de 518 a través del 016, solo de julio a septiembre, última fecha de estudio del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, según Ruth Bravo, responsable en Aragón de la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género. "No es que haya habido más casos, es que cada vez más la mujer se da cuenta de lo que sufre y tiene valor para enfrentarse a ello", explica José Garcés, con una larga experiencia en la lucha contra la violencia a la mujer y responsable del servicio telefónico del IAM, 900 504 405, abierto en todo Aragón las 24 horas del días, los 365 días del año y que ofrece la primera e inmediata respuesta asistencial, como el 016 desde donde también les desvían llamadas. Porque en cuanto una mujer agredida levanta el teléfono y marca cualquier de esos números, se pone en funcionamiento todo un protocolo de ayuda diseñado hasta el milímetro para sacarle de esa situación allí donde se encuentre, y se haga real el ‘nunca más’. Desde el primer momento, quien atiende al teléfono, personas con experiencia, psicólogos y trabajadores sociales, intentan obtener la información necesaria que dé todos los datos posibles de la mujer y que les dicen si hay que actuar de urgencia, si la mujer está sola, desde dónde llama, si tiene a menores cerca, si está próximo el agresor;si le ha agredido, si teme por su vida, si está en la calle... Y mientras todo esto sucede, ya ha avisado a Policía o Guardia Civil que se desplaza en pocos minutos hasta donde está, y mantiene la conversación hasta que llegan los cuerpos policiales y sabe que está segura y a salvo. Un trabajador social le acompañará en todo momento, junto con el abogado que aportan los colegios de abogados aragoneses y a quien también ha avisado. Porque se pone a trabajar un servicio jurídico gratuito, abierto las 24 horas del día los 365 días del año, que atiende en cualquier punto de la Comunidad, porque la Ley general de Asistencia Jurídica en España garantiza que las mujeres que sufren violencia tengan una asistencia gratuita y estén asistidas por letrados especializados que se encargan de todo, incluso si se abre un proceso de divorcio o separación, indica Antonio Muñoz, coordinador de la Guardia Jurídica en el Colegio de Abogados de Zaragoza, quien añade que en Aragón es extensivo a las mujeres que soportan cualquier agresión, por el mero hecho de ser mujer, por la Ley aragonesa 4/2007. Violencia de cualquier ámbito, procedente de hijos, familiares, agresiones sexuales, ablación...

TODO PREVISTO. A partir de ese momento, todo está organizado para salvaguardar la vida de la mujer agredida y de sus hijos. "Se busca un alojamiento seguro para ella, dependiendo de su situación, que puede ser desde un hostal u hotel (concertado con el Instituto Aragonés de la Mujer, IAM)a un piso protegido. Se está pendiente de ella, si es necesario ir a Urgencias, porque ha habido agresión, se le acompaña para que se sienta segura y tranquila, y también a la Policía a poner denuncia, junto con el abogado. Y al día siguiente se está pendiente de su situación. Mientras, el agresor es detenido y en prisión al menos 24-48 horas", explica María López, que coordina el turno de guardia de Atención Social del IAM.

Todo este entramado se pone también en funcionamiento con una llamada que les hagan desde los servicio de Urgencias de cualquier hospital, centros de Atención Primaria, instituciones de los cuerpos y fuerzas de Seguridad de Estado que detecten que una mujer ha sido agredida. La llamada, incluso, de vecinos o de alguien que "ha visto por la calle a una mujer en pijama, le han contado su situación, le han acompañado a la Policía y ellos mismos nos llaman, como nos pasa a menudo", indica José Garcés. Todo al servicio de quien necesita ayuda. Porque quienes acogen la llamada son como ángeles de la guardia que velan por ella. "Hay que saber escuchar qué dicen, leer entre esas frases a veces deslavazadas que pueden empezar por preguntarte cosas intrascendentes o consultas sobre qué puede pasar con su casa, sus hijos, y que esconden las agresiones. Nosotros siempre escuchamos, siempre, y quien debe dar el paso de salir de ese mundo son ellas, nunca obligamos a nada, solo indicamos qué puede hacer. Hay veces que se echan atrás porque cada mujer tiene su momento para tener la fuerza de abandonar esa situación", explica quien ofrece ese apoyo psicosocial telefónico, curtida en mil situaciones, dolorosas, extremas... "Nosotros no juzgamos, porque nunca se sabe qué hay detrás, e intentamos ver si son problemas de pareja, insultos... porque el hilo es muy fino entre una relación problemática a la de maltrato. Se atiende a quien llama, porque siempre hay algo. Hay quienes no quieren nada, solo informarse, y les dejas una puerta abierta hasta que crean que es el momento".

NI EDAD NI RAZA. Porque la violencia no entiende de edad, ni raza ni estratos sociales. Aunque en el último año quienes han llamado, en un 51% tenían entre 31 y 50 años, eran españolas (70%) y casadas (47%); en su mayor parte sin trabajo (77%) ni ingresos (66%) ni apoyos familiares (63%). Y un 30% eran extranjeras, por lo general rumanas, dice Garcés, y apenas ninguna árabe, un mundo complicado de entrar. Explica cómo el agresor pasa también por esa fase de ‘luna de miel’ con la que aun más atenaza a sus víctimas, que mantienen la esperanza de que cambie y todo acabe por esos momentos de falso cariño. Por eso, siempre se graban y se registran las llamadas, para que sirvan como prueba fehaciente ante un juzgado y ante la Policía.

Y todo suele suceder durante unas vacaciones, un puente, un fin de semana... momentos en los que se convive más con el agresor. Por eso, el instante de mayor número de llamadas son los lunes por la mañana o a la vuelta de un fin de semana, un puente, unas vacaciones, entre las 10 de la mañana y las 2 de la tarde, cuando él está trabajando...

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