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Aragón

Jóvenes sanitarios sobradamente preparados

Estos seis profesionales son una pequeña muestra de la calidad profesional de los médicos y enfermeros menores de 40 años que trabajan en el Salud.

1. Ana Agudo: endocrina del Clínico; 2. Carlos Rocha: traumatólogo del Clínico; 3. Pilar Calvo:  oftalmóloga; 4. Teresa Olóriz: cardióloga; 5. Beatriz Pina:  enfermera del Servet; 6. Cruz Paesa: enfermera del Clínico
Jóvenes sanitarios sobradamente preparados
Juan Fallas

Son jóvenes, pero sobradamente preparados. Son la nueva generación de profesionales sanitarios que han demostrado y demuestran que aunque la experiencia es fundamental, sus ganas, esfuerzo y trabajo diario les convierten en grandes médicos y enfermeras de la Comunidad aragonesa. Sociedades científicas, administraciones públicas o empresas han reconocido su labor en los últimos meses. Los seleccionados por HERALDO solo son una muestra de los cientos que aportan sus conocimientos al Servicio Aragonés de Salud.

Pilar Calvo, oftalmóloga del Hospital Miguel Servet, recibió a finales de octubre el premio Arruga. La Sociedad Española de Oftalmología otorga anualmente esta distinción al mejor especialista de España de menos de 40 años. Ella, con 32, es la primera aragonesa en conseguirlo. "Es todo un orgullo", asegura esta profesional.

Para esta facultativa, este y todos los reconocimientos a compañeros evidencian que los hospitales aragoneses "están a la altura de cualquier otro de las grandes capitales españolas", asegura Calvo, que completó su formación durante un año en Toronto.

Estos jóvenes aseguran que son muy pocas las veces que se han sentido inferiores al resto de sus compañeros por cuestión de edad, aunque admiten que en ocasiones son los propios pacientes los que esperan profesionales con más años de trabajo. "Pero eso es solo la primera impresión, si les tratas correctamente, les explicas y hablas con ellos, esta primera reticencia se les olvida rápidamente", señala la cardióloga zaragozana Teresa Olóriz, que fue distinguida con el premio a la mejor comunicación en el Congreso Nacional de Cardiología, que se celebró hace unas semanas en la capital aragonesa.

Ella aprovechó su estancia de tres años en Milán (entre 2011 y 2014) para especializarse en el tratamiento de las arritmias cardiacas. Precisamente, fue un trabajo sobre este tema por el que obtuvo el reconocimiento. "Formarte fuera te permite ver otras maneras de trabajar. Luego, puedes incorporar esas experiencias allí donde vayas", asegura.

El traumatólogo del Hospital Clínico Carlos Rocha recibió el pasado mes de mayo el premio a la mejor comunicación oral en el congreso de la Sociedad Aragonesa de Cirugía Ortopédica y Traumatológica por su trabajo sobre fracturas interprotésicas de fémur. "Es una manera de premiar tu esfuerzo", asegura. Reconoce que aunque la especialidad de Traumatología tiene poco paro, muchos jóvenes sanitarios se enfrentan a un futuro "incierto".Más que demostrar

Por ello, explica, "es lógico" que los jóvenes tengan que "demostrar más que los profesionales consolidados". "Hay que tener en cuenta que en esta profesión la experiencia y la habilidad manual cuentan mucho y se adquieren con el tiempo", señala. Aunque asegura que este hándicap lo suplen las "ganas de la gente". "Incluso con menos recursos, cada vez hay más jóvenes dedicados a la investigación", añade este facultativo de 32 años.

Una opinión que comparte Claudia Josa, premio a la Facultativo Interna Residente Excelente, que ha hecho su periodo formativo en la especialidad de Medicina Interna del Clínico. "Cada vez nos esforzamos más en aprender cada día, en buscar la excelencia", destaca esta médico, que se encuentra fuera del país y le fue imposible acudir para la foto.

Con tan solo 27, la endocrina del Clínico Ana Agudo ya cuenta con un reconocimiento de la Sociedad Española de Diabetes. Premió un artículo del grupo de investigación en diabetes e hiperglucemia hospitalaria, formado por ella y otros siete profesionales más. Un trabajo eminentemente práctico que intenta mejorar la calidad asistencial. "Todos estos proyectos implican muchas horas extra fuera del horario laboral", afirma esta facultativa, que asegura que no se ha enfrentado a ningún problema por su juventud. "Aunque si veo que me va a costar que me hagan caso, echo mano de mi jefe", admite.Papel de la enfermería

Para Beatriz Pina, enfermera del Miguel Servet, fue una sorpresa recibir en mayo de este año el premio Residente Excelente. Esta matrona asegura que la distinción es a todo un sector, el de la enfermería, muchas veces menospreciado frente a la profesión médica. "Siempre se habla del mir, pero no se habla de la formación de enfermería, en la que también rotamos, hacemos sesiones públicas...", recrimina Pina, que obtuvo la especialización en enfermería pediátrica.

También Cruz Paesa, enfermera del Clínico, destaca la "inquietud" de la enfermería para mejorar las cosas. Su grupo de investigación, formado por seis personas, obtuvo el premio a la mejor comunicación en la Reunión Aragonesa de Enfermería en Cardiología. En su trabajo explican los cambios estratégicos tras la implantación del código infarto en Aragón. El viernes, recibieron una alegría más. "Acabamos de ganar el premio Nobecutan", añade feliz.

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