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Aragón

Anna Ferrer "La educación es la mejor arma para combatir las desigualdades"

La viuda de Vicente Ferrer visitó esta semana Zaragoza con motivo de los 20 años de actividades de la Fundación en España.

Anna Ferrer visitó esta semana Zaragoza
Anna Ferrer "La educación es la mejor arma para combatir las desigualdades"
Aránzazu Navarro

Apenas puede dar un paso sin que la aborden para pedirle que escriba una dedicatoria en un libro o hacerse una fotografía a su lado. Anna Ferrer, inasequible al desaliento, sonríe y dice: "Claro que sí, vosotros sois mis vitaminas". La presidenta de la Fundación Vicente Ferrer visitó esta semana Zaragoza para agradecer a los colaboradores aragoneses, entre otras cosas, que con sus donativos se hayan podido poner en pie tres escuelas en Andhra Pradesh, una de las regiones más deprimidas de la India.

Celebran los 20 años de la Fundación Vicente Ferrer en España. ¿Cuál es la clave para ser tan perseverante?

Son 20 años en España pero más del doble en la India. Vicente nos enseñó y nos convenció para seguir siempre adelante, a luchar sin descanso. Nos demostró que no hay nada imposible y que si hay un problema o un obstáculo, también hay una solución. Siempre bromeamos diciendo que en su diccionario vital no existía la palabra vacaciones.

Vicente Ferrer murió en 2009 pero la Fundación ha seguido creciendo. ¿Cómo se consigue ampliar el radio de acción sin perder la esencia?

Trabajamos como si siguiera con nosotros. Es más, yo sé que en todas las aldeas en las que tenemos proyectos sienten aún la presencia de Vicente. Tenemos nuestra sede en Anantapur, pero poco a poco hemos conseguido llegar a más de 3.000 pueblos y se han dignificado las condiciones de vida de más de tres millones de personas en Andhra Pradesh, en el sureste de la India.

Los niños que entraron en las primeras escuelas de la Fundación hace 20 años ya serán universitarios...

Son un ejemplo para las nuevas generaciones. Es precioso ver cómo los ‘exniños’ apadrinados hoy son médicos o ingenieros, tienen trabajo y sacan adelante a sus familias. Muchos vienen a mi oficina y me dicen su número o código de apadrinamiento porque esta ayuda fue algo muy importante en sus vidas. Además, dan donaciones para que otros niños accedan a la educación.

¿A través de la educación puede hacerse más permeable el sistema de castas?

Con la educación puede lucharse contra las desigualdades y las injusticias. El sistema de castas en la India está muy conectado con la religión y no va a desaparecer, pero llevo 50 años en el país y sí percibo que hay más flexibilidad. Antes, niños de casta baja tenían que sentarse al final de la escuela, separados, detrás del resto, y hoy se mezclan todos.

¿Ha sido letal para la solidaridad la crisis económica?

En España y Europa ha habido muchos recortes y han sufrido muchas personas, pero nosotros los últimos nueve años hemos trabajado más intensamente. Yo no sé si es uno de los milagros de Vicente o si hay que atribuírselo a todos los que colaboran con la Fundación, pero hemos conseguido sacar de la pobreza extrema a más y más familias.

¿Cómo cambia la vida de estos beneficiarios?

Cuando pusimos en marcha el trabajo en Anantapur, las personas vivían en un mundo muy oscuro y no tenían ni voz propia. Solo las castas altas mandaban en sus vidas: les decían qué tenían que hacer, comían una vez al día, no tenían dignidad. Gracias al apoyo de muchos aragoneses y a pesar de las dificultades, miles de personas han recuperado la esperanza y ven un futuro. Además, se han hecho infraestructuras como pozos en zonas que antes eran desérticas, hospitales excelentes en áreas rurales, escuelas para niños discapacitados... En Zaragoza también hemos conocido la experiencia de Atades y confío en poder tender puentes con sus profesionales.

¿Cuál es la mejor forma de colaborar con la Fundación?

Hay muchas pero uno de las mejores maneras de apoyar a las familias indias son los apadrinamientos porque duran diez o quince años y dan sostenibilidad a la Fundación para planear su trabajo a largo plazo. También brindan la oportunidad de tener una relación personal entre los padrinos y la familia de Anantapur, e ir a visitarles, mantener correspondencia...

¿Diría que se está cumpliendo el sueño de Vicente Ferrer?

Él decía que si ayudas al que sufre, nunca te equivocas y es lo que tratamos de hacer. Cuando la gente viaja a Anantapur, se da cuenta de que erradicar la pobreza extrema no es sueño sino que es una realidad. Queda mucho trabajo por hacer porque, cuando logras un objetivo, siempre hay otro nuevo que alcanzar, pero hay que pensar que todo esto se ha hecho desde la nada. Comenzamos con las manos vacías y mucha fe y voluntad, es gratificante ver cómo cada vez más voluntarios creen en nuestro proyecto.

¿Y para cuando el premio Nobel?

Nos han dado ya muchos premios y reconocimientos. Si no ganamos el Nobel, hemos ganado los corazones de miles de aragoneses y españoles y con ese bagaje hacemos más.

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