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Supervivencia universitaria bajo las mallas

Las colocación de redes protectoras avanza en Filosofía y Letras. Mientras, profesores y alumnos denuncian la incomodidad de trabajar y estudiar en salas precarias.

Mallas colocadas en el techo de uno de los seminarios.
Mallas colocadas en el techo de uno de los seminarios.
Heraldo

La colocación de mallas protectoras en el techo de la tercera y la cuarta planta de la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza avanza según lo previsto, y se prevé que finalice a finales de mes. Pero los profesores y los alumnos afectados por el último derrumbe denuncian las dificultades para impartir y recibir clase alejados de sus aulas y despachos habituales.

"Es un gran desbarajuste", resume un docente de la facultad, que ha vivido el progresivo deterioro del inmueble. "Tampoco se indica dónde se ha realojado a los profesores, y tenemos el gran inconveniente de la inutilización de nuestros despachos. No es tan fácil como copiar los documentos en un lápiz de memoria o coger tres o cuatro libros. Hay recursos y redes de investigación a los que solo podemos acceder con nuestros ordenadores", lamentaba. "Como yo, todos profesores tenemos ‘gigas’, no ‘megas’ de información, y algunas de las búsquedas más importantes son las que realizamos en nuestros propios fondos", incidía.

Del otro lado de la tarima, los estudiantes se adaptan a estudiar en las aulas en las que han sido recolocados durante este mes en el que se aseguran con redes metálicas las techumbres de las zonas afectadas. "En mi caso, nos han llevado a un aula de Interfacultades que está preparada para dar idiomas, es decir, para unas 15 o 20 personas. En mi clase estamos matriculados 50, por lo que la falta de espacio es evidente", denuncia Rafa Rubio, alumno de 4º de Geografía, y miembro del colectivo de estudiantes CHEN. "Damos clase en sillas con tablilla, así que o utilizamos el ordenador o los folios, porque no caben las dos cosas a la vez", afirma. Sin embargo, reconocía los esfuerzos del Decanato para la recolocación de todos los estudiantes. "Es verdad que lo importante era no perder clase, y al final te resignas porque se supone que es solo un mes y luego podremos volver a nuestras clases", indicaba.

Otro alumno de Geografía, Íñigo Guiparte, iba más allá y denunciaba que la reforma iniciada este mes es solo "un parche que lo único que hace es retrasar las obras que llevamos esperando desde 2007". Para él, la protección que –una vez colocadas– ofrecerán estas mallas, "solo servirá para darnos tiempo a salir si hay un derrumbe parcial, porque no parece que puedan protegernos si se cae un techo entero".

Por eso, los estudiantes volverán a reclamar la reforma de Filosofía y Letras este miércoles, coincidiendo con la huelga convocada en contra de la reválida. "Colocar una malla metálica es lo mínimo que podían hacer, y volveremos a exigir que se acometa la reforma cuanto antes, porque aunque todo el mundo reconoce que es urgente, parece que nadie encuentra el momento de hacer una inversión tan necesaria", manifestó Íñigo.

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