Despliega el menú
Aragón

La reaparición del oso Neré

Nada se sabía desde 2014 del único ejemplar del Pirineo occidental hasta agosto, que atacó en Navarra y hace unos días en Hecho. En Ribagorza, ha habido siete incidentes.

El oso Neré dando un paseo por la noche.
El oso Neré dando un paseo por la noche.
Heraldo

El oso Neré ha vuelto a enseñar los dientes. No se le había visto por el Pirineo aragonés desde 2014, ni ataques ni huellas, hasta que hace unos

días y en sucesivas ocasiones arremetió contra un rebaño de ovejas en Hecho. También se le atribuyen incidentes similares a principios de agosto en el valle del Roncal (Navarra), donde además fue capturado por las cámaras de fototrampeo. En 2015 no se acercó a ninguna de estas zonas, ya que este oso pardo de unos 260 kg, de origen esloveno aunque nacido en el Pirineo en 1997, deambula de forma habitual por el sur de Francia. También en el país vecino, al otro lado del Portalet, vive su hijo Canelito, el único con el 50% de sus genes pirenaicos, ya que su madre era Cannelle, la última hembra autóctona, que mató un cazador en 2004. Sin embargo, este no atraviesa la frontera. Neré es el único oso de los valles occidentales, por lo que no hay opciones de repoblación natural.

En la parte oriental, la hembra Sarousse, introducida en Francia en 2006 y que entró en 2010 por el valle de Arán para afincarse en el Turbón, sigue haciendo de las suyas. Desde primavera ha protagonizado siete ataques a ganado ovino y caprino, según indica el jefe de servicio de Biodiversidad del Gobierno de Aragón, Manuel Alcántara. Como curiosidad, también se ceba con los bolos de paja, seguramente atraída por el olor que produce la fermentación en su interior. Ya ha roto cinco.

Sarousse vive sola y, aunque aún está en edad fértil porque tiene unos 14 o 15 años, tampoco tiene ninguna opción de reproducirse. Entre Francia y el valle de Arán hay unos treinta ejemplares, pero ninguno llega a verla. "Es presumible que a medida que la población crezca en Francia, entren en esta zona, aunque es una especie a la que le cuesta ampliar el área de distribución", explica Alcántara.

Queda la alternativa de la reintroducción, aunque no hay planes. Si bien siempre es un asunto polémico, "desde que empecé a trabajar con el oso la relación con los ganaderos ha mejorado bastante", explica, que se fija en el modelo del vecino valle de Arán (Lérida). En este caso, resalta el rendimiento turístico que se le ha dado con el centro de interpretación de las huellas. "Tenemos claro desde el punto de vista técnico que si no se reintroduce, no hay nada que hacer. Pero hay un problema de concienciación social y es necesario el apoyo a la ganadería de montaña para sentar las bases", indica, por lo que admite que tendrían que aplicarse medidas de apoyo.

En años anteriores al 2010, se concedieron ayudas y, tras su supresión, se abonan los daños. Hasta ahora, se ha pagado hasta 2015 –aunque quedan dos reclamaciones de 2014– y faltan los ocho ataques de este año. El último, el protagonizado por Neré el pasado miércoles día 14, aunque parece que embistió varias veces en pocas horas, al ganado de Antonio Casajús, en Hecho. Al final, son una docena de ganaderos del Turbón y de los valles de Hecho y Ansó los que sufren la presencia del oso y reclaman apoyos. El ganadero de Gabás José Antonio Bruned incluso vio Sarousse en 2011 e "impone respeto".

Etiquetas
Comentarios