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Aragón

Lambán, en gravedad cero

La política aragonesa está en el aire, en perpetua inestabilidad, ya sea por la dificultad de pactar la presidencia de las Cortes o por la falta de Gobierno nacional.

El presidente de Aragón y barón territorial socialista, Javier Lambán
El presidente de Aragón y barón territorial socialista, Javier Lambán
Alberto Morales

En gravedad cero, todo parece difícil de agarrar, los movimientos se ralentizan y los objetos chocan entre sí para volverse a alejar irremediablemente. Incluso se produce tendencia al mareo. Algo así le puede estar pasando a la política aragonesa en estos días de inicio de curso, con la vuelta a los consejos de gobierno y las tediosas sesiones plenarias, en que nadie está dispuesto a ponerse deberes porque los lápices están flotando.

El presidente socialista, Javier Lambán, todavía no se ha enfundado el traje de astronauta, pero no deja de orbitar en torno a esa realidad tan inaprensible que es la incertidumbre. En su búsqueda de la estabilidad, esa palabra que está en boca de todos y que nadie sabe exactamente qué es lo que realmente significa, parece que no acaba de encontrarse.

Es lo que ocurre con la pugna por la presidencia de las Cortes tras la decisión del socialista Antonio Cosculluela de renunciar al cargo. Con lo fácil que le hubiera resultado a Lambán sustituir al alcalde de Barbastro por otro diputado del PSOE y tuvo que venir Podemos a reivindicar el puesto y a recordarle que tiene solo 18 diputados.El caso Cosculluela

El caso Cosculluela es paradigmático de lo que ocurre en la escena política actual. Evidencia las tensiones intestinas en el PSOE, en este caso entre los socialistas oscenses y zaragozanos, y daña la imagen de las instituciones públicas. Además deja a la vista de todos la fragilidad de los pactos políticos de Aragón, que amenazan con lastrar el curso político recién iniciado.

El problema no está exclusivamente en las dificultades para pactar el relevo de Cosculluela, sino en que el PSOE sigue lejos de mermar las fuerzas de una oposición en mayoría y de convencer a Podemos de que es preciso aprovechar la ocasión para reforzar una alianza en crisis permanente. La pretensión de Podemos de hacerse por las bravas la presidencia de las Cortes, sin ofrecer nada a cambio del apoyo socialista, constata que ha visto débil a un PSOE en las puertas de la negociación presupuestaria y con tres años por delante que pueden ser muy difíciles sin apoyos firmes.

La resolución (o no) de la crisis institucional y política que ha causado el anuncio de la renuncia de Cosculluela servirá para conocer si los intentos de Lambán por amarrar la estabilidad política tienen visos de prosperar. Gestos ya ha hecho algunos tras el fragor electoral, en el que atacar al contrario para cazar el voto suele estar por delante de cuestiones como la gobernabilidad de las instituciones.

Un ejemplo es el de Zaragoza. Si en mayo Lambán decía que Pedro Santisteve no tenía "capacidad intelectual para gobernar", tras la aprobación del plan económico municipal y a la espera de una próxima reunión con el alcalde de la capital, hay un propósito de relajar las tensiones con el gobierno de Zaragoza en Común (ZEC), una plataforma en la que participa Podemos junto a IU y otras fuerzas minoritarias de izquierdas.

Es una forma de engrasar las relaciones con la formación morada por la vía municipal y de constatar que la suerte de ambas instituciones está vinculada. Parece difícil que Santisteve logre el apoyo socialista a su presupuesto si Echenique no respalda el de Lambán. Por si acaso, Podemos ya ha avisado al PSOE de que su destino no está ligado al de ZEC.La cuestión nacional

Y para complicar más el panorama está la cuestión nacional. No solo porque el curso se inicie con las cuestiones bilaterales entre Aragón y el Gobierno central en el aire o sin visos de que a corto plazo haya Presupuestos del Estado. El contexto político, con la duda de si al final el PSOE permitirá que gobierne el PP, dificulta las cosas. ¿Podría conciliar Lambán una abstención a nivel nacional, que además parece reivindicar, con su búsqueda de la estabilidad por la izquierda en Aragón?

Pues la lógica dice que no solo Podemos podría encontrarse en la tesitura de animar al PSOE a pactar con el PP el presupuesto y verse reforzado en su deseo de ser oposición. IU afrontaría una situación similar. Es más, preguntado un alto cargo de CHA por este asunto hace unos días, suspiró: "Pedro Sánchez tiene que aguantar la presión". Dejó claro que la abstención socialista complicaría la convivencia de los socios del Ejecutivo.

Mientras estas cosas pasan, Lambán está como si jugara al ajedrez en la Luna, más pendiente de agarrar las piezas que de la próxima jugada. La ingravidez tiene estas cosas. El problema es que a veces se acaba, actúan las leyes de Newton y uno corre el riesgo de chocar contra el suelo de la inestabilidad.

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