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El Museo de Lérida expone una decena de obras de arte de Sijena que están sin reclamar

A ellas se suman otras que guarda en los almacenes, y lo mismo ocurre en el MNAC de Barcelona.

Silla prioral de doña Blanca.
Silla prioral de doña Blanca.
Guillermo Mestre

Si finalmente las 44 piezas que una juez ha ordenado devolver al monasterio de Sijena salen del Museo de Lérida, donde permanecen retenidas, los visitantes del centro expositivo podrán seguir disfrutando del valioso patrimonio del cenobio. Otra decena de valiosas obras de arte procedentes del conjunto monástico, declarado Monumento Nacional en 1923, forman parte de la exposición permanente del Diocesano, y ninguna de ellas ha sido reclamada formalmente por Aragón, al igual que otras que se guardan en sus salas de reserva. Algo similar ocurre en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), que, en cumplimiento de la misma sentencia, ya tuvo que entregar 53 piezas al monasterio. Tanto estas como las de Lérida fueron compradas ilegalmente, según el fallo.

Las que se exponen en la ciudad del Segre sin la amenaza de que la Policía se las lleve –la DGA y el Ayuntamiento de Sijena lo han reclamado ante la desobediencia de la Generalitat– suponen una parte considerable, tanto por su número como por su calidad, de su discurso museográfico. Según el centro, este quedaría gravemente trastocado sin las tres cajas sepulcrales y los cuatro fragmentos del retablo de Santa Ana. Las 37 piezas restantes del lote judicializado están en los almacenes.

Pero aún así, Lérida conservaría alrededor de una veintena de obras de Sijena, diez a la vista del público. Llegaron en depósito a comienzos de los años 70, cuando las monjas sanjuanistas tuvieron que abandonar el monasterio por su mal estado y trasladarse al barcelonés de Valldoreix. Entre las que pueden verse figuran cuatro tablas de las más de 30 que formaban parte del retablo mayor, "una de las obras más ambiciosas del Renacimiento en la Corona de Aragón", según se destaca en el cartel que identifica las obras. El resto de la composición, se explica, está repartida "por todo el mundo" en museos y colecciones. Aquí se conservan las representaciones de San Agustín, San Ambrosio, San Pedro y San Pablo.

Junto a ellas se exponen otras dos pinturas del monasterio, una con Santa Eulalia y Santa Madrona, y otra con Santa Lucía y Santa Águeda. Y a pocos metros, aparece una parte del retablo de la Inmaculada. El resto está actualmente en proceso de restauración. Un San Martín, una magnífica talla de la Virgen y la imponente silla prioral de doña Blanca completan la lista. La situación de esta última no está clara, ya que llegó a Lérida en 1904 como una supuesta donación al obispo Meseguer –que se apropió de los 112 bienes del Aragón oriental, también reclamados– y en los 80 estuvo a punto de venderse a la Generalitat por 9 millones de pesetas.

Entradas y salidas del MNAC

Mientras, en el MNAC, además de los frescos de la sala capitular que otra juez ha ordenado devolver al monasterio, se muestran también unas pinturas profanas de 1960 que no reclamó en el juicio la DGA, pero sí el Ayuntamiento –un pequeño fragmento volvió en el lote entregado en julio–. En los almacenes, innacesibles para los investigadores aragoneses, se conserva un conjunto sobre el juicio final, supuestamente comprado por la Diputación de Barcelona en 1946, y frescos del altar mayor.

Pero además, allí podrían estar ocultos decenas de bienes del monasterio, porque, según la historiadora Marisancho Menjón, las monjas llegaron a depositar en el MNAC 183 piezas, según el inventario, aunque de más de 60 no hay detalles. Menjón ha documentado cinco devoluciones entre 1972 y 1993, que suman 113 bienes –varios comprados por el MNAC en 1994 volvieron al monasterio en julio, y un portapaz fue robado del museo–. Solo uno fue sacado por la última priora de Sijena, Angelita Opi, y el resto los reclamó su homóloga de Valldoreix, Pilar Sanjoaquín, la misma que firmó las ventas ahora anuladas. Entre las que se llevó había joyas del tesoro: una corona, una diadema de plata de la Virgen, 37 cruces de Malta de oro y pedrería, relicarios...

Se cree que en determinados casos pudieron ser vendidas.

En el MNAC confirman que está documentado que estas salieron entre 1972 y 1975. Pero Menjón y el alcalde sijenense, Alfonso Salillas, sospechan que allí quedan decenas de piezas.

Por su parte, la DGA dice que hay que estudiar en cada caso "no solo el origen, también la titularidad", y no se dará el paso de reclamarlas hasta que no esté claro.

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