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"Salir en bici es una lotería"

Los clubes ciclistas están consternados por la muerte de sus dos compañeros y hoy se reúnen para decidir cómo se movilizan para alertar del peligro al que se expone.

La bici de uno de los atropellados, totalmente destrozada.
La bici de uno de los atropellados, totalmente destrozada.
Toni Galán

Muchos lo vieron casi en directo. Pasaron pedaleando por el punto de la N-330 en el que un coche se llevó la vida de Enrique Javier Comín Guillén y de Alberto Martínez Fernández minutos después del atropello. Algunos de ellos, algunos de los que vieron sus cuerpos sobre la calzada tapados con una sábana blanca y sus bicicletas destrozadas, se dieron la vuelta hacia Zaragoza. Avisaron a sus familias de que estaban bien y abortaron la ruta prevista para un domingo que resultó fatídico para el cicloturismo zaragozano.

Los clubes aficionados mostraron ayer su consternación con el suceso. Guillermo Pombo, del Club Ciclista Ebro, fue uno de los que pasó por el lugar de los hechos y habla del "shock" que supuso encontrarse con la tragedia a un lado de la cuneta. "Es un mazazo, algo incomprensible e imposible de asumir", explica. Señala que el ciclista en carretera "tiene que respetar y ser respetado", por lo que "tiene que tener su espacio". Opina que "hay demasiada flexibilidad al hacer respetar las leyes", y califica de "incomprensible" la decisión del juzgado de dejar al conductor en libertad provisional. "Hoy se puede poner otra vez al volante. ¿A cuántos tenía que matar para encerrarlo? ¿A cuatro?", lamenta.

Al margen de esta decisión, los aficionados al ciclismo coinciden que el domingo les tocó a Enrique Javier y a Alberto, pero recuerdan que antes les tocó a otros y advierten de que, si no hay una mayor concienciación, mañana le tocará a otro. "Hay veces que cuando sales en bici es una lotería", denuncia Fernando Graus, del Club Ciclista Zaragozano. "Hay coches que pasan muy cerca, ves gente que se despista al volante, que va mirando el móvil... La concienciación parece que no sirve, tendría que recordarse todos los días", afirma. En su club, hacen la ruta de los domingos con un coche de protección a la cola del grupo. "Quienes no pueden hacerlo, o salen solos un día entre semana, quedan desprotegidos ante las imprudencias de algunos conductores", advierte.

Manifestación sobre dos ruedas

Por todas estas circunstancias, los clubes preparan movilizaciones para alertar a la sociedad del peligro al que están expuestos por el hecho de salir en bicicleta. Una de las posibilidades es organizar una manifestación para el próximo domingo, en la que todos los aficionados al ciclismo recorran juntos y sobre dos ruedas la N-330, la calzada que se cobró la vida del doble atropello mortal del pasado domingo. Hoy se reunirán los principales clubes con la Federación Aragonesa de Ciclismo para tratar de consensuar las medidas que se van a tomar.

Es una carretera habitual en las rutas zaragozanas, que los domingos registra un intenso paso de ciclistas. El hecho de tener la autovía mudéjar en paralelo, y los polígonos industriales cerrados, hace que se puedan ver decenas de bicicletas. Sin embargo, Adolfo Bello, presidente del Pedal Aragonés, alerta de que las condiciones de la N-330 son francamente mejorables, como ocurre en decenas de carreteras aragonesas: "Los arcenes están sucios, con la gravilla que sueltan los coches, tienen matorrales que te obligan a meterte en la calzada... está abandonada", sentencia.

Por todo ello, los ciclistas piden inversiones en las carreteras y en campañas de concienciación que recuerden a toda la sociedad que, en carretera, ellos son la parte más débil. "Enrique Javier y Alberto iban bien, por una carretera tranquila, por el arcén, cumpliendo las normas... para que venga un vehículo y te arrolle por detrás", lamenta Adolfo Bello.

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