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Aragón

La buena racha de las casas rurales en Aragón

Las pernoctaciones suben un 9% en un año y los empresarios creen que los buenos resultados van a continuar.

La casa rural Borda os Pericos, en la localidad oscense de Escuer.
La casa rural Borda os Pericos, en la localidad oscense de Escuer.
Rafael Gobantes

El Pirineo, el Maestrazgo, el Moncayo… Aragón es un paraíso para los amantes del turismo rural. Y las cifras confirman que los visitantes disfrutan y valoran los paisajes de la Comunidad. En un año, la cifra de pernoctaciones ha subido un 9%, según datos del Instituto Aragonés de Estadística (Iaest), y los empresarios creen que este va a ser un gran verano para el sector.

El destino estrella es, sin duda, el Pirineo, donde la ocupación se ha elevado hasta un 15% entre mayo de 2015 y el mismo mes de 2016, pero desde la Asociación de Turismo Rural de Aragón, Faratur, destacan que la mejoría se nota también en otros destinos. “Albarracín, Gúdar-Javalambre, el Moncayo, el Maestrazgo… en general, todas las zonas de montaña funcionan muy bien y resultan muy atractivas para los visitantes”, señala Jesús Marco, presidente de Faratur.

Según él, 2016 va a ser mejor que 2015. Y como ya el año pasado presentó datos más positivos que 2014, “parece que los buenos resultados van a continuar”.

En los doce meses analizados por el Iaest, 141.600 personas durmieron en alojamientos rurales de Aragón. De ellos, 131.700 eran residentes en España y casi 10.000 provenían del extranjero. Según Marco, además de la oferta paisajística y de la gastronomía, los visitantes de otros países también aprovechan para irse de tiendas. “El turismo de compras no solo se da en las grandes ciudades. Quienes eligen alojamientos rurales disfrutan de la buena relación calidad-precio que tienen muchos productos en España”, cuenta.

Las casas rurales encaran ahora algunas de las semanas con más demanda del año –“la segunda quincena de julio, el mes de agosto y la primera quincena de septiembre son muy buenas”, explica Marco-, aunque fuera de la estación estival las reservas también se multiplican cada vez que llega un puente festivo y durante las Navidades: “Muchas familias prefieren pasar la Nochebuena y la Nochevieja en nuestros alojamientos. Sobre todo si se junta mucha gente, a veces es imposible que en un piso haya camas o sillas para todos, y así les resulta mucho más fácil organizar las cenas”.

La buena marcha del sector hace que muchas personas se planteen este tipo de negocio. Sin embargo, la apertura de nuevas instalaciones se ha frenado en los últimos meses, a la espera de que la DGA apruebe la inminente nueva ley que regulará su funcionamiento. El objetivo es que este tipo de alojamientos se clasifiquen por categorías (como hacen los hoteles con sus estrellas), y tanto los afectados como el Gobierno de Aragón confían en que la normativa este lista antes de que acabe el año.

Mientras tanto, los amantes de la naturaleza y del buen comer pueden disfrutar de alguna de las más de 1.400 casas rurales que están abiertas en la Comunidad. 

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