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Tercer Milenio

Un estudio pionero analiza en Aragón la química que atrae a la mosca negra

Zaragoza será la sede de un congreso mundial sobre este simúlido el próximo mes de septiembre.

Ignacio Ruiz Arrondo, después de cazar a muchos ejemplares en el caballo Talibán.
Ignacio Ruiz Arrondo, después de cazar a muchos ejemplares en el caballo Talibán.
Aránzazu Navarro

Diez de la mañana en la Unidad de Caballería de la Policía Local en Zaragoza. A siempre vista, no hay moscas negras en la costa. Pero es frotar la zona de las orejas de uno de los equinos y cazar de un plumazo a decenas de ellas. El minúsculo simúlido que este año parece estar dando cierta tregua a los humanos sigue muy activo en picaderos y rebaños del valle del Ebro.

La Universidad de Zaragoza se ha convertido en uno de los bastiones de la investigación de estas pequeñas invasoras. Ahora, un parasitólogo de la Facultad de Veterinaria, Ignacio Ruiz Arrondo –integrado además en el centro de rickettsiosis y enfermedades transmitidas por artrópodos vectores del Cibirde La Rioja– ha iniciado un estudio que podría cercar mucho más el molesto ataque de la mosca negra.

Una de las bases del trabajo es que dentro de esta familia hay varias especies. La que muerde preferentemente a las personas (y llegó a causar más de 27.000 atenciones en centros de salud aragoneses en 2012) es la ‘Erythrocephalum’; mientras que las que acarrean más molestias al ganado son las ‘Equinum’ y ‘Sergenti’.

En los últimos días, Ruiz Arrondo y Antonio Ortiz, químico, de la Universidad de Jaén, han estado en Zaragoza y alrededores tomando muestras de sudor de ovejas y caballos. El objetivo es analizar los compuestos volátiles de la secreción de ciertas especies de ganado y de los humanos, para poder determinar cómo reaccionan las diversas especies de mosca negra ante ellos. Esto podría acabar siendo clave para saber qué sustancias, presentes en el sudor, se pueden utilizar para elaborar cebos atrayentes para disminuir las molestias sobre los animales, por ejemplo.

Tras tomar las muestras, se expone cada uno de los compuestos hallados, individualmente, a las antenas de las moscas que se capturan. Estas antenas son el órgano sensorial de los insectos, y se observa la señal eléctrica que emiten con este contacto: es decir, si reaccionan (bien porque presentan atracción o bien por efecto repelente ante las diversas sustancias del sudor).

Cada una de estas especies de mosca negra presenta un rango de atracción por los animales diferente, considerando más sugerentes a unos que a otros. Este estudio aún está en marcha y se seguirán tomando muestras, ya que es solo uno de los capítulos de la tesis que Ignacio Ruiz está haciendo sobre este simúlido.Una cita mundial

Experiencias de todo el mundo con este insecto se pondrán en común en el mes de septiembre, en el séptimo congreso internacional de mosca negra organizado por estos científicos de la Universidad de Zaragoza (blackflyzaragoza.com) y la Fundación Empresa y Universidad. Será entre el 5 y el 8 de septiembre y ya hay confirmados 33 investigadores europeos y varios argentinos y argelinos.

El simúlido parece haber dado cierta tregua este año, sobre todo en Zaragoza capital. Para ello, han sido decisivas las crecidas de los ríos (porque arrancan una gran cantidad de algas, que es donde crían estos insectos) y que en mayo y junio el calor no haya sido sofocante.

El verano de 2012 resultó especialmente agobiante, no solo para los pacientes, sino también para los ayuntamientos. La avenida de Cataluña, Las Fuentes, Santa Isabel, las riberas del Ebro, el parque Bruil, el corredor del Huerva y otras localidades como Pina, Caspe o El Burgo sufrieron un ataque sin precedentes. Hubo 27.000 atenciones médicas en Aragón cuando terminó el calor en octubre, de las que 20.900 quedaron contabilizadas en la provincia. El Ejército llegó a ayudar en las labores para matar parte de las larvas que se acumulaban en los ríos. En lo que va de año, hasta julio, se han notificado 7.258.

Esta diminuta mosca (mide entre 3 y 10 milímetros) tiene una mordedura agresiva porque sus mandíbulas desgarran la piel, algo que aprovechan las hembras para chupar sangre y engordar sus huevos. En cuestión de 24 o 48 horas puede depositarlos: estos se convierten en larvas que se sitúan en las partes de la vegetación mas resguardada, y luego en pupas hasta que eclosionan.

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