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Denuncian un baile de hasta dos puntos según quién corrija en Selectividad

Los docentes piden criterios más homogéneos para ajustar las notas. La Universidad niega el desfase.

Prueba de Selectividad en la Universidad de Zaragoza.
Adiós a la Selectividad tipo test y otras reválidas de la Lomce
Heraldo

A partir del próximo 7 de junio, más de 5.000 estudiantes aragoneses harán la Selectividad. Muchos de ellos necesitarán unas calificaciones excelentes para entrar en algunos grados, y unas décimas pueden ser decisivas para abrirles o cerrarles las puertas de la Universidad de Zaragoza.

En este escenario, el clamor de los profesores de las asignaturas menos científicas, en las que hay más espacio para la argumentación llevan años exigiendo que los criterios de corrección se ajusten al máximo para evitar desviaciones que perjudiquen a los alumnos. Las críticas, por ejemplo, de muchos de los de Lengua Castellana y Literatura ha ido in crescendo. Muchos de los que imparten esta asignatura en 2º de Bachillerato en colegios e institutos aragoneses llevan tiempo alertando de que las instrucciones que se dan para corregir estos exámenes son poco afinadas y deberían estar mejor homologadas.

El resultado es que, ante un mismo examen, la puntuación puede variar entre uno y dos puntos; algo que varios de los consultados insisten en que se reconoció públicamente en una reciente reunión de las armonizadoras de la prueba (las profesoras que están por encima de los correctores y marcan las pautas de calificación). La Universidad, no obstante, insiste en que no le consta tal reconocimiento.

La queja se trasladó ya oficialmente a la Universidad de Zaragoza -garante de estos procesos- el curso pasado. Los profesores sienten que se está perjudicando a los alumnos de forma innecesaria (este examen además es troncal) al no velarse por el rigor necesario en las correcciones.

"No está contrastado"

La Universidad de Zaragoza atribuye estas críticas a "opiniones personales" de algunos profesores pero "no contrastadas con evidencias". "Hemos recibido algunos escritos sobre este asunto y los hemos estudiado, ya que la comisión tiene un enorme interés en analizar cualquier problema; pero esta queja no está justificada", concreta el coordinador de las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU), Fernando Zulaica.

En el caso de Lengua, insiste en que los exámenes de esta materia que han sido sometidos a una segunda corrección por la armonizadora apenas han tenido desviación en el resultado. También en que la nota media de las pruebas de en 2015 fue de un 6,365; a su juicio: "una buenísima media y la más alta de los últimos siete años". Por último, apela al deseo de muchos profesores de que sus alumnos saquen las mejores calificaciones y recuerda que el examen de esta materia es el primero de todos, y los nervios y la tensión acumulada pueden influir.

No obstante, sus explicaciones chocan con los argumentos esgrimidos por varios docentes consultados por HERALDO. "Tal vez en la segunda corrección no encontrarán desfase porque la tendencia es a reproducir la nota con una mínima variación. Hay que ir más allá y hacer un estudio comparando exámenes con notas iguales, revisadas por diferentes correctores: hacer una comparativa rigurosa, no un cotejo de estadísticas", insisten. Concretan, además, que no quieren notas altas, "sino justas".

Entrando en detalle en la prueba que en pocos días deberán pasar los alumnos, los detractores del modelo de corrección actual destacan sobre todo el desfase que se puede dar en cuestiones como las características lingüísticas del texto. "La sintaxis tampoco tiene rúbrica (esta palabra indica las pautas estrictas de corrección) exacta, pero sería fácil hacerla porque es más objetivo", destacan. Creen, en definitiva, que las pautas deben ser mucho más claras, y que debería hacerse una reunión previa con todos los correctores para concretar, como sucede en Geografía, Inglés o Arte.

El riesgo: no tener plaza

El objetivo de su crítica, que esperan que se tome de forma constructiva, es mejorar el proceso para evitar que se condene a estudiantes excelentemente preparados a que tengan que irse a cursar el grado fuera mientras a la Universidad de Zaragoza llegan un montón de estudiantes de Comunidades que no han sido calificados así. "Se juegan mucho como para no tratar de mejorar al máximo el sistema actual", claman.

Tampoco niegan que evaluar Lengua o Historia no es una ciencia exacta. Sobre esto, Fernando Zulaica reconoce que las materias con respuestas "de desarrollo" tienen ese ‘handicap’, si bien asegura que no se han detectado grandes diferencias en las calificaciones entre tribunales o de unos colegios a otros. "Además, donde más correcciones nos solicitan es en asignaturas como Química o Biología, por ejemplo", dice Zulaica. Asu juicio, estas específicas pesan más en la nota final.

Por cada asignatura hay un armonizador que da las pautas de corrección y lo normal es que haya reuniones previas en cada tribunal, aunque por ejemplo no se celebran para Historia y Lengua.

En este punto, hay otro aspecto que inquieta, y mucho a los evaluadores de algunas materias. Denuncian que tienen que llevarse los exámenes a casa, algo que no sucede en otras universidades. "Tenemos sumo cuidado, pero es una enorme responsabilidad y se presta a irregularidades poco deseables". A este punto Zulaica no le da una mayor importancia: "También puede pasar algo dentro del recinto, no debemos ponernos siempre en lo peor", dice.

Diferencias entre comunidades

De forma paralela, está el eterno debate sobre cómo equilibrar la Selectividad entre comunidades. Esto es harto complicado, y por eso los docentes insisten en que hay que afinar mucho dentro de lo que hace cada Comunidad. Otros alumnos denuncian también "ambigüedad" en Ciencias de la Tierra y del Medio Ambiente y se preguntan: "¿Y si la suerte no está de nuestro lado?".

En Lengua, hay otro problema: "Los alumnos tienen que esperar que sus profesores hayamos acertado en la orientación de cara a la prueba, pues los programas de 2º de Bachillerato no coinciden con lo que se exige en la PAU, así que o incumplen los primeros o hacen un flaco favor a sus alumnos al no centrarse en el examen PAU. Normalmente, se opta por lo segundo, dejando de lado contenidos importantes y ante la pasividad de Educación", insisten.

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