Despliega el menú
Aragón

Aragón es la cuarta autonomía en la que menos invirtió Fomento en los últimos 4 años

La adjudicación de obra se redujo a 92,5 millones, un 1,3% del importe total que impulsó el Ministerio. El desdoblamiento de la N-232 de Figueruelas a Mallén supone la mitad del importe contratado.

Importe de las adjudicaciones de Fomento. 2012-1016
Importe de las adjudicaciones de Fomento. 2012-1016

El Ministerio de Fomento ha relegado a Aragón a la cola de la inversión pública en infraestructuras en los últimos cuatro años. Los propios datos oficiales constatan que bajo el mandato de la ministra popular Ana Pastor las adjudicaciones se redujeron a la mínima expresión, hasta el punto de convertir a la Comunidad en la cuarta peor tratada del país. Solo Cantabria, La Rioja y Navarra, esta última con un régimen foral que le permite impulsar directamente las obras, empeoran las cifras de Aragón.

El importe de las infraestructuras que ha contratado el grupo Fomento (que engloba al propio Ministerio, a sus organismos autónomos y sociedades estatales) se ha reducido a 92,5 millones de euros en Aragón entre 2012 y el primer trimestre de 2016. Para hacerse una idea del parón inversor que han sufrido infraestructuras históricamente demandas solo hay que fijarse en un dato: la adjudicación del tramo de la A-68 entre Figueruelas y Gallur a finales del año pasado supuso más de la mitad del montante total de toda la legislatura (47,3 millones).

Además, se da la circunstancia de que el desdoblamiento de la carretera de Logroño se desbloqueó justo para la campaña electoral, aunque a estas alturas las contratistas continúan con trabajos previos porque la Dirección General de Carreteras no habilitó partida presupuestaria suficiente para iniciar el grueso de las obras a lo largo de este año.

Aragón aún sale peor parado si se tiene en cuenta que en los últimos cuatro años se han lanzado obras por más de 7.000 millones de euros en toda España y el Ministerio de Fomento solo ha destinado el 1,3% a actuaciones repartidas por las tres provincias aragonesas. Ni siquiera se le otorgó un porcentaje inversor en función de su superficie, que representa casi el 10% del país.

Las cifras dejan en evidencia al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que en una entrevista a este diario llegó a afirmar hace dos fines de semana que el Ministerio de Fomento había invertido 1.500 millones de euros "en la legislatura pasada" en Aragón.

La realidad es que la política de recortes del Gobierno del PP y la prioridad absoluta que ha dado a la alta velocidad ferroviaria ha concentrado la inversión en los dos corredores del norte de España y del Mediterráneo. Esto hizo que en Castilla y León, Galicia, País Vasco y Cataluña se adjudicaran obras por un importe de 3.463 millones de euros. Esto representa casi la mitad del importe global de toda España.

La consecuencia directa es la parálisis de las inversiones en los ejes viarios de comunicación de Aragón. Y más concretamente las autovías de Huesca, Alcañiz, Logroño y Barcelona. Estas dos últimas registran una elevada siniestralidad.

Lo peor no es que las actuaciones pendientes sigan a la espera de su licitación, sino que las obras en tramos ya adjudicados estén bloqueadas o ralentizadas por decisión ministerial. El más claro ejemplo es el de la autovía entre Huesca, Jaca y Navarra, cuyos plazos se eternizan en los programas plurianuales de inversión. De hecho, la legislatura ha acabado sin disponer de una fecha para su conclusión: dos de los seis tramos pendientes de finalización ni siquiera aparecen en los Presupuestos de 2016, mientras la puesta en servicio del resto se retrasa un año más, hasta 2020. El mismo Partido Popular que criticó al Gobierno socialista de Rodríguez Zapatero por paralizar las obras en la A-23 en el verano de 2011 es el que mantiene los proyectos para desdoblar la carretera N-330 entre Lanave y la variante de Sabiñánigo aparcados.

Etiquetas
Comentarios