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Trajes más baratos y menos invitados en la celebración de la primera comunión

Según un estudio de la UCA, vestir a los niños cuesta un mínimo de 195 euros y aumenta la compra por internet. Los menús en restaurantes oscilan entre 25 y 65 euros, y se ha puesto de moda buscar sitios con jardín o fincas.

Elena Guía, con varios vestidos de primera comunión, en Modas Marilén, en Zaragoza.
Elena Guía, con varios vestidos de primera comunión, en Modas Marilén, en Zaragoza.
Raquel Labodía

El año pasado, el arzobispo de Zaragoza, Vicente Jiménez, exhortaba a los padres: "No convirtáis la primera comunión en una fiesta de sociedad, evitad caer en la tentación del despilfarro y del exceso de regalos, especialmente en estos tiempos de crisis económica", y advertía de que "estos elementos distraen a los niños de lo fundamental: el encuentro personal con su amigo Jesús". Pero, según constata la Unión de Consumidores de Aragón (UCA), "a pesar de la crisis, las familias se resisten a dejar de celebrarlo, aunque para ello hayan optado por la contención de los gastos".

En un estudio reciente, la UCA cuantifica los más habituales y señala alguna pequeña diferencia con respecto a 2015, como que "el año pasado se introdujo como novedad la túnica frailera, pero en 2016 no se oferta".

Según la UCA, vestir a una niña puede salir más caro que a un niño, pues aunque los precios de base para ambos rondan los 195 euros, para ellos tocan techo en torno a los 400 y para ellas suben hasta los 1.300. Elena Guía, propietaria de la tienda de moda infantil Marilén, abierta desde hace 47 años en Zaragoza, confirma que "las chicas siempre salen mas caras", pero apunta que "años atrás a lo mejor no había tanto rango de precios, empezaban en unos 400 euros, pero al salir una línea más romántica han bajado".

Según cuenta, este año han vendido para niña trajes "con tejidos más rústicos que la organza tradicional, con brocados, y se han llevado más las palas que los fruncidos", así como faldas "de corte más romántico, con menos vuelo" y menos volumen. Para el año próximo, avanza que serán tendencia vestidos "con fajines en rosa, salmón y beige".

Los chicos, "si los dejas elegir van al traje de almirante", asegura con una sonrisa. En este uniforme (que ronda los 300 euros) se han ido introduciendo aires nuevos, como "toques fucsia o granate, corbatas a cuadros y gemelos a juego en la camisa". Junto al también clásico traje de marinero, han entrado con fuerza "una línea ‘sport’ chulísima" con americanas con coderas y pantalón formal, y otra "súper moderna" que prescinde de la chaqueta y conjunta camisas de aire mediterráneo con bonitos chalecos, explica Guía.

La UCA señala que, en busca de mejores precios, un año más "sigue en auge la compra de trajes ‘on line’", que permite gastar un mínimo de 90 euros para chico y 120 para chica, e incluso más bajos si se eligen modelos de temporadas anteriores. Sin embargo, Guía opina que la opción de internet es aún minoritaria o "para gente de fuera", porque "el vestido de comunión es como el de novia: quieres que esté a la medida" y eso es más fácil de lograr con la compra presencial. Reconoce, eso sí, que tener web y estar en Facebook "ayuda a la hora de elegir el modelo, hay clientes que los han mirado en la red y vienen pidiendo uno concreto".

Comer, jugar, viajar

Según la UCA, las familias han tratado este año de ahorrar en los convites de comuniones reduciendo el número de invitados o sustituyendo la comida por un aperitivo. Aunque según sus estimaciones el menú para un adulto "no baja de 65 euros", el presidente de Horeca Restaurantes, Luis Vaquer, dice que los precios "en los restaurantes más grandes o de banquetes cuestan unos 50 o 60 euros, pero en el restaurante medio-familiar ronda los 25 o 30".

Vaquer explica que "el cliente hace unos años hizo un cambio, pide contención en los menús, y eso se sigue manteniendo". Asegura que las tarifas están "más o menos igual" que en 2015. Lo que sí apunta es que ahora "están de moda los restaurantes con jardín o fincas donde se puede salir al aire libre para jugar o comer".

Otra cosa que "sigue siendo moda" –según la UCA– es el viaje como regalo al comulgante, con destinos más asequibles como Port Aventura y otros más caros, como Disneyland. También sigue la contratación de un grupo de animación infantil. Esto último, según el estudio, tiene un precio medio sobre los 200 euros, que sube a 300 si se busca un espectáculo como un mago o payasos.

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