Aragón

"Las visitas teatralizadas multiplican el turismo"

Jesús Franco, gerente de Acrótera.

Jesús Franco, en el campus de Teruel.
Jesús Franco, en el campus de Teruel.
Antonio García/Bykofoto

-¿El patrimonio es un importante recurso económico para el mundo rural?

-El patrimonio y el turismo derivado del mismo es un recurso fundamental, que deberíamos saber explotar mejor en la provincia de Teruel. Permite llenar pueblos en fechas puntuales, pero hay que ofrecer más atractivos para romper la estacionalidad.

-Uno de los monumentos que gestiona Acrótera es el castillo de Peracense. ¿Con una explotación adecuada se ha logrado un mayor dinamismo turístico?

-Para un pueblo de 70 habitantes, como tiene Peracense, los dos establecimientos que dan comida, así como una vivienda de turismo rural resultan una cifra considerable, ya que, si bien en momentos puntuales estos servicios no resultan suficientes, el resto del año sobran.

-¿El reto, pues, es lograr ampliar la estancia de los turistas?

-Sí, y para ello es básico disponer de nuevos atractivos. Cuando nos hicimos cargo del castillo, la media del recorrido era de unos 40 minutos, pero decidimos reestructurar el museo y, tras instalar una exposición de armas de asedio que está teniendo mucho éxito, las visitas pasan ahora de 60 minutos. Eso significa que los turistas tienen que quedarse a comer en la zona; estar más tiempo.

-Cada día aparecen noticias sobre elementos patrimoniales en riesgo de ruina. ¿Tan mal está el patrimonio español y el aragonés en particular?

-Está en serio peligro y más en estos momentos de crisis económica, en los que se está invirtiendo muy poco en restaurar o consolidar. Es cierto que el mantenimiento es caro, pero resulta necesario, porque la falta de financiación supone que los elementos se deterioren y que a medio plazo se encuentren en un estado irreversible.

-¿El problema fundamental es económico o de otra índole?

-Hay poco dinero desde la Administración, por lo que se buscan nuevas formas de financiación, como mecenazgos con empresas privadas, pero es difícil: ellas mismas padecen la crisis. Es un problema, porque la gente de los pueblos da mucho valor a su propio patrimonio, por muy pequeño que sea.

-¿Cree que el turismo cultural está en auge?

-Hemos notado que en Peracense, por ejemplo, va en aumento el turismo de interior y que, cuando los visitantes lo descubren, se genera un mayor interés. Incluso, los turolenses empiezan a conocer bienes que tenían muy cerca de sus pueblos y que antes no habían visto.

-¿Es real la fama que tiene el turismo de interior de ser más respetuoso con el patrimonio?

-Pienso que si una persona hace tantos kilómetros, por ejemplo, para venir a ver el castillo de Peracense es porque es un amante del patrimonio y tiene mucho cuidado. Pero a veces recibes sorpresas, pintadas que deterioran piedras milenarias.

-¿También existen grafiteros en el mundo rural?

-Sí, han aparecido grafitis en algún muro del castillo y siempre confiamos en que la lluvia los pueda borrar, porque ya se sabe el efecto de imitación que suele conllevar este tipo de actos vandálicos: tras uno, llegan treinta más.

-¿Han tenido otras sorpresas?

-Ahora se ha puesto de moda echar monedas en un aljibe. No lo hemos limpiado aún, y no sabemos cuántas hay, pero a lo mejor resulta que es otro medio de financiación.

-Las visitas teatralizadas se han convertido en un recurso principal en las visitas. Reinventarse o morir, ¿no?

-Es una manera de facilitar la comprensión de la visita. Y además es cuestión de acomodarse a lo que la sociedad está demandando. Ahora lo estamos haciendo de manera puntual, pero esas fechas notamos que se multiplica por dos el número de visitantes.

-Es miembro de Arcatur, que promueve la recuperación de los castillos turolenses. ¿Ve posible rescatar cientos de restos?

-Cuando hablamos de recuperar no tenemos que pensar en reconstruir una fortaleza; se pueden consolidar restos para ponerlos en valor, y crear rutas.

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