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Lambán: "Las políticas de Estado requieren el concurso del PP, no solo de Podemos"

?El presidente de Aragón, Javier Lambán, mantiene el pulso con Madrid por los recortes, confía en el regreso de los bienes y asume que no hay dinero para grandes inversiones.

El presidente de la Comunidad Autónoma de Aragón, Javier Lambán, ante el escudo de Aragón que está en la puerta principal del edificio Pignatelli.
El presidente de la Comunidad Autónoma de Aragón, Javier Lambán, ante el escudo de Aragón que está en la puerta principal del edificio Pignatelli.
Oliver Duch

¿Mandar al ministro Montoro al basurero de la historia política es la mejor forma de solucionar los graves problemas financieros de Aragón?

No fue una expresión demasiado afortunada, pero no creo que haya influido luego en las duras medidas que ha tomado contra la Comunidad.

¿No fue el desencadenante?

En absoluto. El ministro ha fracasado. En 2015 no controló las cuentas por razones de partido y electorales. Ante Europa, trata descargar las culpas a las autonomías y ha cogido de chivo expiatorio a Aragón y Extremadura.

El Gobierno central va a relajar el déficit a las autonomías. ¿Cómo lo valora?

Es positivo que por primera vez de marcha atrás. Es evidente que tenemos razón. Vamos a seguir pugnando de forma coordinada con el resto de comunidades.

¿Cumple las expectativas de Aragón?

No. El objetivo debe quedar en el 0,9% o al 1%. En cualquier caso, este Gobierno no acepta, de momento, bloquear partidas del presupuesto. No aceptamos nada.

Es decir, que no recortará ni ajustará, aunque se lo exijan. ¿Es una sublevación?

No, exactamente. Hacienda no está en disposición legal de imponer ningún tipo de medidas si no tiene un acuerdo parlamentario. Tenemos ahora mismo un Gobierno central en extrema debilidad que está intentando lavar su imagen ante Europa a costa de las autonomías.

El desfase de Aragón es también por compromisos electorales desorbitados, aumento del gasto social…

En absoluto. En el ejercicio de 2015 no hay repercusiones ni por el decálogo pactado con Podemos. Como mucho se nos puede imputar la responsabilidad de unos 35 millones de euros, tan solo el 0,1% del déficit.

¿Y el agujero en los presupuestos de 2016?

En 2016, la decisión de gasto público no está descontrolada. Está ajustada. Sabemos que la Sanidad se nos irá, porque hay un problema de financiación que la única forma de arreglarlo sería cerrando quirófanos y servicios y no recetar. Y eso no lo haré nunca.

¿No resulta demagógico sin recortar las administraciones, por ejemplo?

Uno de los objetivos de este Gobierno es una reforma a fondo de las administraciones públicas en Aragón. Estamos haciendo estudios para ganar en eficiencia y vamos a cambiar sustancialmente la arquitectura institucional.

¿Pero cumplirá el déficit?

A este Ejecutivo no se le puede pedir en apenas nueve meses que culmine un proceso de reforma de este calado. Los desfases estructurales en sanidad, educación, etc., por mala financiación superan los 300 millones. Ya veremos si podemos cumplirlo.

Llegó a la presidencia de la mano de Podemos y aprobaron junto el presupuesto de 2016, pero ha tenido que recurrir al PP para gestionar las cuentas. ¿Es un cambio de estrategia?

Para las comarcas hemos pactado con PP y con Podemos y en otros puntos solo con el PP. No hay que darle más vueltas. También PP y Podemos se unen contra el Gobierno. Las políticas de Estado requieren el concurso del PP, no solo de Podemos. Los grandes acuerdos en Educación, Innovación o economía hay que pactarlos con PP, Podemos, PAR, C’s, CHA e IU. Con todos. Soy presidente con el apoyo de Podemos. Yo estoy obligado a responder a los acuerdos y ellos con la gobernabilidad. Eso ha funcionado bien hasta los presupuestos, ahora no hay forma de avanzar.

¿Desde Ferraz han cuestionado este entendimiento entre PSOE y PP en Aragón?

No. Ferraz nunca se ha entrometido en la política aragonesa.

¿Si no lograr sacar adelante los presupuestos de 2017, adelantará las elecciones autonómicas?

Solo por esa razón, no. Confío en aprobar los presupuesto de 2017.

Usted tiene un socio, CHA, que no ha ocultado su sorpresa por el pacto con el PP.

La relación con Chunta es espléndida. Hay veces que por simplificar los mensajes se obvia que este es un Gobierno de coalición PSOE-CHA, pero quiero resaltar la importancia de su presencia, por lo que aporta y por lo que significa que por primera vez el PSOE gobierne con una fuerza con un claro sesgo aragonesista de izquierdas.

CHA le reprochó que no le consultara para pactar con el PP.

Hubo un problema de coordinación evidente. Yo pedí disculpas a José Luis Soro y él las aceptó.

Es casi seguro que habrá generales el 26 de junio. ¿Pedro Sánchez es su candidato del PSOE?

Sin duda. Sigue siendo el tiempo político de Pedro Sánchez. Nadie se está planteando en este momento cuestionar esa circunstancia. Por lo tanto, a las elecciones iremos con Pedro Sánchez. Y esa opción tiene mi apoyo.

¿Se equivoca siendo incondicional de Susana Díaz (Andalucía) y Javier Fernández (Asturias)?

Es que no es cierto. Niego la mayor. Los que me conocen saben que devoto de nadie no soy. Ni tampoco incondicional. En el PSOE tengo interlocución abierta con todos los líderes relevantes y mantengo algunas discrepancias con todos, incluido el secretario general que cuenta con toda mi lealtad.

Usted es de los barones más críticos y que más ha marcado líneas rojas, ¿no?

Hice un ejercicio de responsabilidad. Desde el primer momento me declaré radicalmente en contra de cualquier tipo de connivencia con los independentistas catalanes y a favor de intentar un pacto con Podemos y con C’s. Esa posición coincide con la del secretario general. La única vez que me he manifestado abiertamente en contra es por facilitar que los independentistas catalanes tengan grupo propio en el Senado. Me parece un error de libro.

¿No están las relaciones entre usted y Sánchez deterioradas por las críticas y el resultado de la consulta al pacto con C’s para suprimir las diputaciones?

Tengo buena relación con Sánchez. Lo que pasó en la consulta no fue una actitud distante del PSOE-Aragón con él, fue un rechazo a una cláusula del acuerdo. Yo voté que sí, pese a estar en contra. Si hubiera sido presidente de la DPZ hubiera votado que no y hubiera hecho lo mismo que Sánchez Quero y Miguel Gracia.

Entramos otra vez en el terreno de las contradicciones: vota a favor para suprimir las diputaciones pero está en contra, quiere suprimir las comarcas pero pacta su financiación…

Con las comarcas cometimos un error en el presupuesto, dotándolas por debajo de lo que necesitan para su supervivencia mínima. La revisión de las comarcas no me la planteo para conseguir un ahorro muy importante, porque al fin y al cabo lo que contiene sus presupuestos son financiación de políticas sociales…

Y gastos de personal…

En su mayoría son trabajadores sociales y servicios. Yo me planteo la reforma en términos políticos, de eficiencia, de supresión de cargos, de simplificar la burocracia… En los mismo términos que planteo reformar las diputaciones. La intermunicipalidad deben decidirla los ayuntamientos. Hay que revisar el proceso que se hizo mal en 2000, al imponer las comarcas a la fuerza.

¿Eso pasa por suprimir los consejos comarcales?

Es una posible solución. Los alcaldes deben ser los que decidan cómo se organizan.

Así no tienen sentido las comarcas, ¿no?

En este supuesto no, pero repito, que decidan los ayuntamientos.

Pero no le desagradaría que se suprimieran.

En absoluto.

Volviendo a las generales, ¿está satisfecho con las listas del PSOE? ¿Cambiará candidatos?

Igual que es el tiempo de Sánchez, difícilmente puedan existir argumentos para modificar las listas electorales. No obstante, esta es una decisión que tienen que tomar cada una de las ejecutivas provinciales. En principio no veo motivos para cambiar.

Es decir, que repetirán las candidaturas al Congreso y Senado.

Esa es mi idea, pero decide cada comisión ejecutiva del partido.

¿Aprovechará lo que suceda si hay generales en junio para hacer cambios en su gobierno y ganar pulso político?

En absoluto. Estoy satisfecho de cada uno de los consejeros.

¿No hay áreas tocadas, como Educación que lleva varios reveses en los tribunales con la concertada o el caso Ánfora, por ejemplo; Universidad, con la suspensión del veto a la doble titulación; por citar ejemplos?

Las decisiones que han tomado las dos consejeras han contado con el total respaldo del equipo de Gobierno, tanto en el caso del Ánfora como el de la Universidad. En el primero, lo escandaloso es la tramitación que se hizo para hacer un colegio privado y luego concertado a costa de interrumpir de golpe y porrazo las obras de un centro público y beneficiar a unos promotores vinculados a tramas como la Púnica. Además, los informes nos dijeron que el Ánfora estaba mal tramitado. En la Universidad fue lo contrario, nos dijeron que no se podía suprimir Magisterio en la privada y no lo hicimos.

Pero los tribunales no les dan la razón.

¡Y qué le vamos a hacer!

Presidente, ¿por qué no llegan los bienes que acordó con Cataluña?

Bueno, pues a lo mejor vienen.

¿Y hasta cuando hay que seguir esperando?

La consejera de Educación continúa hablando con el consejero Vila, yo he hablado con el presidente Puigdemont y me consta que quieren distender las relaciones y dar este paso. Espero que solucionemos esta cuestión.

¿No tiene la sensación de que la Generalitat les ha tomado el pelo con los bienes?

En absoluto. Tengo la convicción de que la Generalitat quiere un gesto amistoso con Aragón.

¿Y entonces, porque en Cataluña dicen lo contrario que aquí?

Porque es un tema que en Cataluña también genera controversia. Yo sé lo que piensa el presidente y el consejero catalanes y ambos tienen ganas de hacer gestos de amistad hacia Aragón.

¿Usted cree que hay una opción de entendimiento incluso con las posturas más secesionistas de Cataluña?

El Gobierno tiene cinco líneas claves: servicios públicos, modernizar la economía, reformar la administración, implicar a los ciudadanos en los grandes temas y definir su sitio en España, pasando a ser un factor de cohesión con lealtad recíproca. Las cuestiones de desarrollo las tenemos que gestionar con Navarra, Cataluña, País Vasco, La Rioja y Valencia, y Aquitania (Francia) en lo que al Canfranc se refiere. En este sentido, los bienes me importa por patrimonio, por dignidad y por identidad, pero también me importa solucionarlo porque eso envenena las relaciones y tenemos que lograr que dejen de ser un problema entre Aragón y Cataluña.

¿No es un riesgo con comunidades donde hay presión y pronunciamientos secesionistas y partidos como ERC, DiL o Bildu?

La geografía y la historia nos condenan o nos dan el privilegio de vivir al lado de estos territorios. Las vecindades siempre tienen problemas, pero nos da oportunidades. Podemos desarrollar papeles de puente y cohesión.

Mucho gasto social, pero nada de inversión. ¿Así es posible relanzar la economía?

Había que elegir. Hemos reducido la inversión al mínimo, pero no va ralentizar la economía porque hace décadas que apenas se han ejecutado las inversiones. Hemos hecho un planteamiento asequible y realista. No hay dinero para grandes inversiones, no podemos engañarnos.

¿Cuál es el problema?

Hay uno que nos lastra a Aragón y al conjunto de las autonomías. Llevamos nueve meses de mandato, cinco de ellos con un gobierno en funciones.

¿Tiene sensación de parálisis?

Con Madrid, claro. Un gobierno autonómico necesita tener una interlocución abierta con el de España. Eso no ha existido en los últimos diez meses porque el Ejecutivo central daba por amortizada la legislatura. Yo le pedí a Rajoy que me recibiera y la única vez que hablamos fue en octubre en el embalse de San Salvador y me dijo que para qué si iba a haber elecciones. Y así seguimos. Para las autonomías, el hecho de que España siga sin gobierno es una carga muy difícil de llevar.

¿Y los proyectos vitales, como el eje Cantábrico-Mediterráneo, el Canfranc o la unión de estaciones del Pirineo, cómo quedan?

Esa es la cuestión. En Aragón, el Ejecutivo va a velocidad de crucero, pero desde Madrid se están paralizando inversiones estatales asequibles porque no hay Gobierno. Eso afecta a la reapertura del Canfranc, la línea Zaragoza-Teruel-Valencia, las autovías de Huesca… En el caso de la unión de estaciones, que nosotros entendemos como fundamental para poner en valor el sector y la economía, hay que buscar consensos y evitar impactos medioambientales. La idea es trabajar sin pausa, pero sin prisa. Grandes inversiones no vamos a poder acometerlas.

¿Hasta dónde es posible llegar?

Queremos dejar resueltas las planificaciones y las tramitaciones, tanto de la unión de estaciones como de proyectos en sectores estratégicos. Hasta donde podemos llegar estará en función de las disponibilidades presupuestarias, la mejora de la financiación y la evolución de la economía.

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