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Aragón colocará trampas para intentar frenar la colonización del mosquito tigre

Comprobará si el insecto, que puede transmitir el zika, está presente aún en Monzón y Huesca capital. El protocolo empezará en primavera, al subir las temperaturas.

Las ovitrampas son vasos que se colocan con agua y con una tabla porosa húmeda.
Las ovitrampas son vasos que se colocan con agua y con una tabla porosa húmeda.

Aragón intentará frenar o, al menos, retrasar la colonización del mosquito tigre, uno de los transmisores del virus zika. Comprobará a partir de primavera si está presente todavía en Monzón y Huesca capital, donde a finales del año pasado se detectó algún ejemplar, y colocará trampas para impedir que invada y se extienda por otras zonas de la Comunidad aragonesa. Aunque los expertos insisten en que las posibilidades de contagio de la enfermedad son bajas, reconocen la capacidad invasora de este vector y la necesidad de controlar su presencia.

Si por algo se caracteriza el mosquito tigre (’Aedes albopictus’) es por su capacidad para colonizar. Llegado de Asia, en pocos años ha ‘conquistar’ diferentes partes de Estados Unidos, América Latina y Europa. Desde 2005, está presente en varias localidades de Cataluña. Desde allí, el verano pasado se extendió hacia el interior por la carretera que va de Lérida a Pamplona y, gracias a una denuncia ciudadana, se localizaron algunos ejemplares en Huesca capital y Monzón.

Aunque será dificil impedir su expansión, lo que se está intentando es demorarla lo máximo posible. La Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza y la dirección de Salud Pública ya han comenzado a trabajar en un protocolo. Pero, ¿en qué consiste esta estrategia?

Lo primero, según explica el responsable del programa y profesor de la Universidad de Zaragoza, Javier Lucientes, será volver a constatar que el mosquito sigue presente en Huesca capital y Monzón. Con sus ayuntamientos se elegiran aquellos lugares con más probabilidad para su cría y supervivencia. Allí, se utilizarán ovitrampas. Unos simples vasos, tal y como se ve en la fotografía, que se colocan con agua y con una tabla porosa húmeda. Sirven de ‘cebo’ para que la hembra encuentre un lugar idóneo y a su gusto para depositar sus huevos. Serán los expertos los que harán eclosionar las larvas para estudiar de qué tipo de mosquito se trata.

Si finalmente se vuelve a constatar su presencia en esa zona de Aragón, Lucientes explica que se valorará la utilización de larvicidas o inhibidores de crecimiento como se han usado en Cataluña . "Productos que no sean agresivos con ninguna otra especie", precisó el también profesor titular de Patología Animal de la Universidad de Zaragoza.

Una de las cuestiones que preocupa a los expertos es la peculiaridad reproductiva del mosquito tigre. Las hembras pueden poner entre 40 y 100 huevos en cada puesta (puede hacer hasta cuatro a lo largo de su vida), pero no deposita todos en el mismo sitio, ya que los disemina en diferentes puntos. Por ello, son conscientes de la dificultad para controlar su expansión, ya que aunque destruyan algunos ‘nidos’, posiblemente, seguirán quedando otros. "Por ello, lo que intentamos es retrasar la colonización lo que podamos. O en todo caso disminuir la población, como lo están haciendo en Cataluña, para que sea compatible con la calidad de vida de las personas", añade Lucientes.Transmisión en neumáticos

A pesar de transmitir tranquilidad, Lucientes asegura que hay darle la importancia que tiene a este mosquito, originario del sudeste asiático y que ha viajado en pocos años por todo el mundo a través del transporte de neumáticos usados. A él y al resto de mosquitos que se han diseminado por Europa. En los últimos 15 años, se han detectado hasta 6 tipos nuevos. De ellos, cuatro podrían llegar a contagiar alguna enfermedad, como la malaria, el dengue o algunas de las peores fiebres de las que se tienen constancia. Por suerte, hasta ahora, en Aragón solo se ha detectado el tigre.

No obstante, para controlar la presencia de cualquier nuevo insecto invasor, el equipo de la Facultad de Veterinaria coordina la estrategia nacional del Ministerio para vigilar la entrada de mosquitos exóticos y potencialmente peligrosos que se cuelan en los aeropuertos y puertos españoles. Las trampas (de varios tipos) se colocan sobre todo en los hangares e instalaciones aeroportuarias donde se almacenan mercancías y en las zonas verdes que rodean las pistas, donde suele haber acumulaciones de agua.

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