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Aragón

Fomento no acabará de desdoblar la N-232 hasta 2021 al alargar ahora la obra dos años

El proyecto de Gallur a Mallén fija un plazo de 3 años, pero la licitación lo prolonga más de 5. La partida para 2016 es testimonial, 2 de los 82 millones del coste total.

El tramo ahora licitado es uno de los más peligrosos del país y concentra mucho tráfico pesado.
El tramo ahora licitado es uno de los más peligrosos del país y concentra mucho tráfico pesado. A. Navarro
A. Navarro

El Ministerio de Fomento ha esperado hasta la campaña electoral para licitar el último tramo pendiente de desdoblar de la carretera de Logroño (N-232), pero viene con sorpresa. Y no precisamente agradable: el plazo de construcción de los 15 kilómetros entre Gallur y Mallén se ha alargado más de dos años respecto al proyecto oficial y la autovía no estará concluida, como mínimo, hasta el verano del año 2021. Para entonces, debería estar en servicio el otro tramo por duplicar, entre Figueruelas y Gallur, cuyas obras dice el Gobierno que se han "iniciado" aunque solo haya una máquina desbrozando unos terrenos para montar las casetas de obra.

La propia licitación del Gobierno, publicada ayer en el Boletín Oficial del Estado (BOE), deja en evidencia que la ejecución de la A-68 entre Gallur y Mallén se ha alargado ahora a 64 meses, pese a que en el proyecto de construcción establece que "el plazo de las obras será de 36 meses". Por tanto, no se puede decir que la decisión sea técnica, menos aún si la memoria del desdoblamiento que redactó la ingeniería Ineco está fechada el pasado mes de febrero por su autor y por el director del proyecto, un ingeniero de la Demarcación de Carreteras del Estado en Aragón.

Este último profesional firma "el nuevo plan de obra" que consta junto al pliego de condiciones técnicas y administrativas, donde se detalla el retraso en la ejecución de las obras. Ni siquiera el Ministerio de Fomento cumple con los plazos fijados en los Presupuestos estatales de 2016, que establece el pago íntegro de la obra para 2020. La adjudicataria aún estará trabajando a esas alturas en la construcción de los pasos superiores e inferiores, de los viaductos y del propio pavimento, según el cronograma oficial que deberá cumplir.

Tampoco se puede afirmar que el Gobierno del PP haya cumplido su compromiso inversor este año: incluyó una partida de 4,5 millones en los presupuestos para iniciar las obras, pero ha esperado hasta la recta final de la campaña para sacar a concurso las obras. Es decir, no va a gastar un euro.

Para colmo, el pliego de condiciones establece un calendario de pagos ligado a la propia ejecución de la obra que tan solo prevé para el año que viene el abono e 1,9 de los 82,2 millones del coste total. Esto supone que las máquinas apenas trabajarán.

El malestar es mayúsculo en el sector de la obra pública, ya que no solo se alargan los plazos sino que se niega expresamente la posibilidad de plantear revisiones de precios. "Así hace carreteras cualquiera. Esta obra se podría hacer en dos años y medio, y el que se la quede tendrá que correr un riesgo importante, porque a saber cómo va el precio del asfalto dentro de cinco años", lamentaron.

Para entonces, la N-232 ya debería estar desdoblada entre Figueruelas y Gallur. Fomento adjudicó la obra hace dos meses, aunque aún no ha comenzado a estas alturas y difícilmente podrá trabajar mucho en 2016. La anualidad recogida en el contrato se limita a 4,1 de los 47,3 millones de euros del coste de adjudicación, una cantidad mínima que imposibilita avanzar. Eso sí, en 2017 sí se pretende dar un empujón real (27,6 millones) para acabar en 2019.

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