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Aragón

Rivalidad y exigencia

Real Zaragoza y Numancia reeditan hoy en La Romareda (12.00) el derbi del Moncayo con el triunfo como obligación. La victoria del Córdoba y el empate del Alavés añaden presión a los de Popovic.

Ranko Popovic observa rodeado de muñecos simuladores la carrera del equipo en La Romareda.
Ranko Popovic observa rodeado de muñecos simuladores la carrera del equipo en La Romareda.
aránzazu navarro

Un nuevo capítulo del derbi del Moncayo, el que enfrenta con cierta frecuencia en las últimas dos décadas al Real Zaragoza y al Numancia de Soria –tanto en Primera como en Segunda División–, tiene lugar en la matinal de este frío domingo de diciembre en La Romareda. Un choque siempre amable, con dos aficiones respetuosas mutuamente, con aires de fiesta alrededor del mero fútbol.

Hoy, esta cita llega marcada por varios trazos gruesos en su trama. Por un lado, la enorme obligación que tienen ambos equipos por obtener la victoria dadas sus particulares circunstancias en la competición. El Zaragoza, porque no puede perder el tren de la cabeza de la tabla, en la que llegó 3º al inicio de esta jornada. Y el Numancia porque, tras dos meses y medio de pésimos réditos (solo ha ganado uno de los últimos 9 partidos), se ha desvanecido en la pugna por la zona de promoción y puede entrar en serios problemas en la parte baja si no espabila de inmediato.

Por otra parte, el duelo está mediatizado por un aluvión de bajas en ambas escuadras que van a mutar notablemente el rostro de ambas alineaciones. En cualquier otro momento de la temporada, hoy pisarían el césped de La Romareda los zaragocistas Wilk, Jaime, Hinestroza, Diamanka, Rubén, Dorca o Isaac; y también los numantinos Julio Álvarez, Vicente, Del Pino, Antonio Tomás y Pablo Valcarce. Una docena de piezas con vitola de titulares que están fuera de juego por diferentes lesiones y sanciones por acumulación de tarjetas.

En el seno del Real Zaragoza, el conocimiento de los marcadores de ayer añade unas atmósferas extra de presión a los de Popovic en su imperiosa necesidad de saldar cada partido en casa con un triunfo. Anoche, el líder Córdoba ganó 2-0 al Llagostera y ya ha alcanzado los 33 puntos (el Zaragoza arrancará el partido de hoy con 26). Y el 2º clasificado, el Alavés, pinchó en su campo ante el Alcorcón (1-1), lo que propicia que los zaragocistas puedan recortar la distancia con los terrenos de ascenso directo a la mínima expresión: un punto. El bloque vitoriano suma 30. El Zaragoza sabe, por lo tanto, que superar hoy al Numancia le garantiza seguir en la 3ª posición en la tabla y aproximarse aún más a su predecesor más inmediato. Y, de paso, se evitaría que el Córdoba se escape peligrosamente. No es mal botín, según están las cosas.

En el ámbito puramente futbolístico, hoy va a observarse al enésimo diseño táctico al que se ve forzado a desembocar Ranko Popovic por causas ajenas a su voluntad. La quinta tarjeta amarilla que vieron en Bilbao Isaac y Dorca abre espacios clave en el once inicial para la gente del banquillo, como ya se veía venir desde hace diez días. Así, Marc Bertrán volverá al lateral derecho de la defensa y, por primera vez, el joven canterano Sergio Gil ejercerá de pivote creativo en la medular. Dos novedades de peso.

En el resto del armazón del nuevo once inicial, Popovic ha decidido que Abraham prosiga ejerciendo de volante derecho en la línea de creación, junto al citado Gil y al distribuidor Erik Morán. Lo probó en Bilbao y, según explicó el viernes, le causó buena impresión el desempeño de Abraham en esa misión de fuelle, de área a área, intentando suplir al ausente Diamanka.

La única duda, que se despejará en el desayuno, es si Popovic alinea a Ángel como titular, en el puesto de extremo diestro, o lo deja de entrada en el banquillo. Las molestias que arrastra en la zona inguinal –que le han hecho entrenar aparte casi toda la semana– sugieren guardar al canario como bala de plata por si el partido lo requiere. Popovic está muy condicionado por la reglamentación, que obliga a tener siempre a siete jugadores del primer equipo en el césped. Las sustituciones, si el día viniese torcido, habrán de hacerse con lupa.

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