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Aragón

¿Cómo han cambiado los aragoneses durante la última legislatura?

A un mes de las elecciones generales, los últimos sondeos del CIS reflejan una alta repolitización de la sociedad aragonesa.

¿Cómo han cambiado los aragoneses durante la última legislatura?
¿Cómo han cambiado los aragoneses durante la última legislatura?
Laura Uranga

Cuando hace veinticinco siglos Aristóteles definió al hombre como un animal político seguramente nunca llegó a imaginar hasta qué punto estaba en lo cierto. Y más aún cuando coge carrerilla. A menos de un mes de las elecciones generales del 20 de diciembre y tras un año cargado de citas electorales no serán pocos los aragoneses que anden ya en retirada tras más de diez meses de continua campaña electoral. Sin embargo, los últimos sondeos, llamadas a las urnas y la opinión de expertos constatan que la sociedad aragonesa cada vez se informa más a la hora de votar, ha cambiado en gran manera el foco de sus preocupaciones y, en mayor o menor medida, también ha variado a la hora de abordar algunos de los temas clave.

Esa es la principal conclusión que se extrae de la comparativa de las últimas encuestas pre y post electorales que cada cuatro año realiza el Centro de Investigaciones Sociológicas, tras consultar a una muestra de 800 aragoneses. Dos ejemplos dan fe de ello: si antes de las elecciones a las Cortes del año 2011 los aragoneses que daban por seguro o por altamente probable que iban a emitir su voto era de un 66%, cuatro años más tarde el porcentaje ha crecido hasta el 69,5. Y además cada vez se informan más a la hora de emitir su voto, porque el porcentaje de población que asegura haber leído el programa o haberlo usado para para elegir qué papeleta depositar ha aumentado del 22,1% al 34,4%.

“Las elecciones del año 2011 estuvieron marcadas indudablemente por el fenómeno del 15M, especialmente entre la gente joven, donde se produjeron dos efectos en buena medida contrarios; por un lado el desengaño o el descrédito de la política, y por otro el afianzamiento de algunos votantes. Cuatro años más tarde lo que parece claro es que parte de ese sector descreído o que renegaba de cualquier opción se ha politizado, muchas veces gracias a la aparición de los nuevos partidos políticos y candidaturas”, comenta David Pac, decano del Colegio de Doctores y Licenciados en Ciencias Políticas y Sociología de Aragón y profesor de la Universidad de Zaragoza.

“En cierto modo ha habido un cambio en el razonamiento del voto en el que el votante actúa como un consumidor donde busca la opción que se adecúe más a su momento y sus necesidades, y por lo tanto se informa más y es mucho más crítico”, señala también Chaime Marcuello, profesor de Sociología de la UZ.

A este respecto, ambos profesores coinciden en que se está produciendo una “fractura en el voto” entre los más jóvenes y el resto de los ciudadanos a la hora de elegir entre los partidos clásicos o los nuevos. Un cambio que en las pasadas elecciones a las Cortes ya se dejó notar también entre el voto urbano y el rural de forma clara.

Las preocupaciones se diversifican

Los expertos señalan otros indicadores como el aumento de las manifestaciones y el número de asociaciones como ejemplos claros de un fenómeno que parece evidente, y que viene auspiciado, irremediablemente, por la crisis económica. Aunque en 2011 la crisis ya llevaba más de dos años mostrando su cara más dura, las preocupaciones de los aragoneses en este tiempo también han cambiado. O, mejor dicho, se han diversificado. Si después de las anteriores elecciones era la falta del empleo lo que más preocupaba a los aragoneses (con un 77% de los encuestados situándolo como la principal situación que debía atajar el Gobierno), ahora la búsqueda de trabajo, pese a que sigue siendo el mal mayoritario, ha perdido peso en favor del mantenimiento de la Sanidad y la Educación.

Con todo, aún son una inmensa mayoría (el 72,4%) los aragoneses que piensan que la situación general de la Comunidad es igual o peor que hace cuatro años, y un 19,1% los que la califican como mejor.Polarización y centralismo

En estos cuatro años la sociedad aragonesa también ha variado ligeramente su arco ideológico hacia el centro. Si tras las elecciones de 2011 la media de los encuestados situaba la afinidad política -siendo el 1 la extrema izquierda y el 10 la extrema derecha- en un 4,85, después de los pasados comicios de mayo esta media subía hasta el 4,92. Aunque también cabe destacar que esto se ha producido por dos fenómenos inversos: el crecimiento de la población que sitúa en unas posiciones moderadas -del 4 al 7- y la subida también de aquellos que se ubican en los lados más extremos. En concreto, los que se sitúan en los valores asociados a la izquierda (1 y 2) han pasado del 4,4% hace cuatro años al 5,9% en la actualidad, mientras que los que se reconocen a sí mismos en los valores de la derecha (9 y 10) también han aumentado del 0,9 al 4,9%.

“En momentos de polarización social como los que ha habido en los últimos años es normal que se produzcan repuntes a uno y otro extremo, pero no obstante los partidos, más los nuevos pero también los clásicos, están intentado romper últimamente con el discurso de ejes entre izquierda y derecha porque en gran medida la sociedad ahora no se mueve tampoco en este ámbito, sino que tiene un voto mucho más analítico y cambiante”, señala Pac, quien cree que por este motivo las campañas pasadas y las que están por venir tendrán mucha más importancia a la hora de decidir el voto de los indecisos.

Además, la última encuesta realizada por el CIS en Aragón también destaca cómo ha aumentado un 8% el porcentaje de aragoneses que preferirían una organización del Estado más centralizada o con menos competencias para las autonomías.

El sondeo, realizado a pocas semanas de las elecciones catalanas donde tuvo su punto álgido el desafió independentista, recoge también que la mayor parte de los ciudadanos de la comunidad se sienten tan españoles como aragoneses, en concreto un 72,7%; mientras que el 16% declara sentirse únicamente español; el 4% que dice ser más aragonés que español; y el 2% apunta que se siente más español que aragonés.

“Es posible que todo lo ocurrido en Cataluña durante los últimos años haya tenido algo de incidencia, a fin de cuentas son nuestros vecinos, pero esta apuesta por la recentralización yo la encuentro más ligada a la corrupción, que sigue siendo uno de los mayores problemas que percibe la sociedad y en muchos casos ha estado más bien ligada a casos en los ayuntamientos y las comunidades por lo que los ciudadanos pueden pensar que un mayor control estatal la limitaría”, valora Pac.

Por su parte, Marcuello incide en que esta tendencia puede deberse a que si durante la transición y los 80 hubo una tendencia centrífuga con la creación de las autonomías y sus estatutos, ahora en muchas regiones se podría estar dando un proceso inverso -a excepción de Cataluña y el País Vasco-, y recalca también que en este aspecto podría tener peso “las decisiones de los partidos aragonesistas -PAR y CHA- por ir en confluencia con otras fuerzas en las últimas elecciones generales”, lo cual ha generado que muchos votantes “se hayan quedado huérfanos de una opción puramente local” a la hora de votar al Congreso y al Senado.

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