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Aragón

El lifting del arbitraje

El interés por elevar la profesionalización, sitúa la media de los nuevos colegiados en 17 años.

El lifting del arbitraje
El lifting del arbitraje

El arbitraje futbolístico rejuvenece a gran velocidad. Atrás quedan los tiempos en los que esta comprometida labor era copada por sujetos de mediana edad y con dilatada trayectoria. Tras el 'boom' de titulados que se percibió a mediados de la pasada década, cuando entre 2005 y 2010 pasó de haber 320 colegiados a 459, en el último lustro, ese incremento se ha estabilizado hacia una mayor cualificación con pretendido predominio de los jóvenes.

Los cambios en la normativa de obtención del carné que se aprobaron en 2010 -obligatoriedad de superar unas estrictas pruebas físicas además del examen y máximo de 23 años para presentarte, entre otros- han actuado como filtro importante, hasta situar la media de edad de los nuevos trencillas en 17 años, según los datos facilitados por el Comité de Árbitros de la Federación Aragonesa de Fútbol.

"Hace 10 años, la necesidad de formar árbitros para saciar la demanda que existía, provocó un auge que repuntó con el inicio de la crisis económica y el incremento del paro", explica Carlos Cabañero, secretario del Colegio de Árbitros, y asegura que después el crecimiento se fue estancando progresivamente por la "búsqueda de mayor calidad entre los profesionales".

De esta forma, en 2015, de los 85 inscritos en el curso de preparación, "menos de 60 aprobaron las pertinentes pruebas físicas y alrededor de 30 salieron con el título". Una cifra "equiparable" a los 25 colegiados que decidieron colgar el silbato, entre los que destacan aquellos que cumplieron la edad límite de 50 años, si bien hay otras razones como el "no aceptar un descenso de categoría" o "no disponer de tiempo suficiente para seguir ejerciendo".

Las directrices que llegan desde la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) van orientadas a edificar un perfil "joven, exhaustivamente formado y ajustado a los avances que se van dando". Así lo atestigua Eduardo Mediavilla, uno de esos 'árbitros modernos' que debutó al tiempo que se estrenaba la renovada normativa. "Empecé en enero de 2011, con 18 años y dirigiendo un partido de benjamines en el barrio de La Jota. Poco a poco, fui saltando de categorías hasta llegar a la Regional Preferente, en la que cumplo mi tercera temporada", indica.

En su trayectoria, Mediavilla ha comprobado cómo el arbitraje ha evolucionado hacia una mayor profesionalización. "Las pruebas físicas de acceso son más duras, ha aumentado el número de controles y se impide desempeñar otras funciones como la de ser entrenador de categorías inferiores", añade, y subraya que, cuanto más joven es uno, "más ventajas percibe". Algo que incluso acaba por "irritar" a compañeros más veteranos que se sienten "desplazados". 

En ese sentido, destaca que ahora todo aquel que accede al Colegio de Árbitros lo hace "concienciado" de que se va a preparar para un trabajo como otro cualquiera, cuando antes podía verse como un 'hobby'. "Somos evaluados permanentemente y debemos estar a la altura. Los errores forman parte de nuestra labor porque somos humanos. Lo que ya no se permite es saltar al césped sin estar en óptimas condiciones", concluye.

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