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Soria aportará la dieta numantina al libro blanco de la dieta mediterránea

La provincia ha estado representada en el V Foro Internacional de Milán donde se han abordado diferentes propuestas para promocionar este estilo de vida.

El director de la FCCR, Juan Manuel Ruiz Liso
El director de la FCCR, Juan Manuel Ruiz Liso
Luis Ángel Tejedor

Soria aportará la alimentación de los numantinos al libro blanco que los siete países que representan la dieta mediterránea como patrimonio inmaterial de la Unesco realizarán en los próximos meses, tras el acuerdo adoptado en el foro celebrado esta semana en la Expo de Milán.

El director de la Fundación Científica Caja Rural de Soria (FCCR), Juan Manuel Ruiz Liso, ha participado esta semana en la ciudad italiana en el V Foro Internacional de la Dieta Mediterránea donde se han abordado diferentes propuestas destinadas a promocionar y salvaguardar este estilo de vida.

Ruiz Liso ha avanzado este domingo que uno de los acuerdos adoptados es elaborar un "libro blanco" con las aportaciones a la dieta mediterránea de España, Chipre, Croacia, Grecia, Italia, Marruecos y Portugal.

Soria es una de las cinco comunidades emblemáticas que avaló la declaración de la dieta mediterránea como patrimonio inmaterial de la Humanidad por parte de la UNESCO, reconocida en 2010.

"En el libro blanco cada comunidad emblemática explicará los orígenes, el álbum de tradiciones y explicará lo que ha hecho hasta ahora y lo que quiere hacer relacionado con la dieta mediterránea", ha explicado hoy.

Soria aportará su contribución a la dieta mediterránea desde Numancia, cuya alimentación se basaba en la caza, las bellotas, la cerveza, las peras, el pescado y los cereales.

Los textos clásicos hacen referencia a la situación deficitaria de cereal, al menos en determinadas zonas, ya que Apiano comenta cómo los mercaderes remontaban el río Duero llevando a la zona de Numancia vino y cereal.

La alternativa de los numantinos a estas carencias de subsistencia la proporcionaban los bosques de encina, que contribuía con las bellotas a la alimentación humana y animal, al igual que otros frutos secos, como las nueces.

Los análisis de los molinos hallados en Numancia indican una utilización mayor para el procesado de bellotas que de cereal, aportando a la dieta alimenticia su alto valor nutritivo y, tras su molido, se obtenía harina con la que se hacia pan y gachas, al igual que con el cereal.

Además el pueblo numantino practicaba una agricultura básicamente cerealista de secano, con distintas variedades de trigo y cebada resistentes al clima frío, complementada con algunas leguminosas (almortas, yeros, veza).

En determinadas zonas adecuadas del valle del Duero se practicó la horticultura, el cultivo de frutales -se cita la pera numantina- y de la vid.

La falta de vino fue sustituida por los numantinos por la cerveza, denominada caelia, su bebida preferida, que se hacía de trigo, cuyo fermento le daba aspereza.

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