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Victoria polémica del Real Madrid

Keylor Navas, Benzema y el árbitro impulsan al conjunto blanco y cercenan las ilusiones de un valiente Granada al que se le anuló un gol válido cuando iba 0-0.

Cristiano Ronaldo muestra un gesto de contrariedad.
Cristiano Ronaldo muestra un gesto de contrariedad.
alberto martín/efe

Seguro que Rafa Benítez, técnico amigo de los partidos equilibrados y abrochados, juró en arameo al ver cómo se desarrolló el guión del choque ante el Granada, un ida y vuelta agradable para los espectadores pero abominable para algunos entrenadores como el madrileño. Sobre el papel, la cita se presentaba casi como un trámite para el Madrid, que venía de encadenar goleadas frente a un equipo nazarí que hacía aguas en defensa. Pese a las bajas por lesión de titulares como Sergio Ramos y Gareth Bale, por jugadores, historia y presupuesto, no debía de haber color en Chamartín.

Se esperaba que CR7 anotase dos o más tantos para superar los 323 del récord de Raúl, pero lo que se produjo fue un triunfo polémico y hasta inmerecido, fruto de un cabezazo de Benzema que despertó a su equipo. En la capital de la Alhambra se quejarán, y con razón, del gol anulado a El-Arabi con 0-0, de un fuera de juego previo de Isco en el tanto de Karim y de las opciones de gol abortadas por Keylor Navas, el mejor del Madrid. Tras cuatro jornadas de Liga sin encajar un gol, el costarricense va camino del récord de Miguel Ángel en el curso 75-76. Entonces, el gallego recibió la primera diana en el minuto 71 de la quinta fecha.

Salió el Madrid a sestear y el equipo de José Ramón Sandoval con una osadía encomiable y un espíritu que engrandece a su técnico y a sus jugadores. El Madrid tuvo ocasiones para marcar ya en el primer acto, pero fue una calamidad en defensa. Carvajal y, sobre todo Marcelo, hicieron aguas por los laterales, el medio del campo no achicó, Kroos y Modric no supieron manejar el ‘tempo’ del juego y darle la pausa necesaria, y Lucas Vázquez, la sorpresa en el once titular, e Isco, sufrieron como si estuvieran fuera de sitio. Si al descanso no llegó el Granada en ventaja fue porque Keylor Navas evitó como un felino un remate de El Arabi y uno de los asistentes de Martínez Munuera erró de forma garrafal al anular un gol por fuera de juego, que no existió ni por asomo, del delantero franco-marroquí.

Sacaron más colmillo los locales tras el descanso, aunque siguieron jugando con fuego por esos desajustes que permitieron a Success plantarse solo ante Keylor. En lugar de asegurar con un tiro raso, el atacante buscó una vaselina que enfadó a su técnico. Sabido es que el pequeño muere cuando perdona al grande. La mayor pegada del Madrid se puso de manifiesto cuando Isco, que arrancó en posición más que dudosa, le puso un balón de oro a la cabeza de Benzema, que anotó su tercer gol de la temporada con suma facilidad. Poco más hizo el Real Madrid ante un Granada respondón.

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