Aragón

La Copa del Rey le da una nueva alegría a la SD Huesca

Los oscenses pasan a la siguiente ronda tras vencer al Mallorca en Son Moix y recuperan moral de cara a la liga. El equipo fue superior a su rival y ganó peligro en ataque, con tantos de un inspirado Tyronne y de Fran Mérida.

Los jugadores del Huesca se abrazan tras el primer gol.
agencia lof

Lo que el Huesca se llevó ayer de su visita a Son Moix fue algo más que el pase a la siguiente ronda de la Copa del Rey. El triunfo en el campo del Mallorca supone su primera victoria en partido oficial desde que se inició la temporada, y, sobre todo, una ración de confianza enorme para los jugadores, entre los que empezaba a pesar un poco la condena del ‘mereció más’ que arrastran después de dos empates en liga.

Anunciaba Leo Franco en la previa del encuentro que, más allá de los intereses coperos del equipo, lograr un triunfo en Mallorca ayudaría enormemente a crecer al grupo. Y, verdaderamente, la plantilla salió del terreno de juego de Son Moix –rebautizado oficialmente como Iberostar Estadi– visiblemente reforzada. El Huesca demostró casi durante los 90 minutos que puede imponer su fútbol incluso fuera de casa. Ahora solo falta reafirmarlo también en la vuelta a la liga.

La competición copera para los equipos de Segunda División pierde en aliciente al tener que pasar varias eliminatorias entre ellos, antes de aspirar al premio de cruzarse con los conjuntos de categoría superior, con el desgaste físico que implica tener que jugar también partidos entre semana. Pero en Huesca todavía está muy presente la temporada pasada, cuando los cruces coperos llevaron al FC Barcelona de Iniesta a El Alcoraz, y cuesta reconocer esos puntos en contra que presenta seguir vivo también en esta competición.

Quizás por esa ilusión todavía latente, Tevenet se mostró comedido a la hora de aprovechar el encuentro para hacer pruebas sobre el césped. Desdibujó el 4-4-2 por el que había apostado en liga para volver al 4-2-3-1 que utilizó la pasada temporada. Y le dio resultado, pues el equipo logró la efectividad que no ha conseguido en el inicio liguero.

En el nuevo esquema hubo cabida para Carlos Calvo, Tyronne y Gaspar, que se alternaron tanto en las bandas como en el juego más interior, actuando de enganches entre Héctor Figueroa –hombre más adelantado ayer– y un medio campo con un gran Bambock e Ínigo Ros, que ejerció de capitán.

Tyronne y Calvo fueron los encargados de empezar a tejer el peligro de su equipo, aunque antes de que el Huesca iniciara su control del juego, Héctor Figueroa ya estrelló un balón al larguero, cuando el reloj marcaba todavía el minuto cinco.

Porque a los oscenses les costó un poco coger el pulso al encuentro. Aunque decía Tevenet el día anterior que en la Copa del Rey la exigencia la marca en muchas ocasiones el propio equipo antes que el rival, tanto el Huesca como el Mallorca parecieron salir al terreno de juego sin muchas ganas, a la expensa de que el otro marcara la intensidad.

Finalmente fueron los visitantes los que cogieron la iniciativa, tras unos primeros minutos de muchas imprecisiones en el pase y continuas pérdidas por ambos conjuntos.

Carlos Calvo se convirtió entonces en la peor pesadilla para los jugadores mallorquines encargados de frenarlo, dando muestras tanto de una gran capacidad para encarar como de un excelente toque, que se suman a su experiencia en la categoría, que le da ese plus en templanza y capacidad para desquiciar al rival que solo otorgan los minutos sobre el campo. No se quedó atrás Tyronne a la hora de aprovechar la oportunidad de Tevenet, pero al equipo le seguía faltando esa chispa en los últimos metros que ya había acusado en liga, y la continua pelea de Figueroa por llegar a todos los balones no daba su fruto.

No fue hasta el arranque de la segunda parte cuando el Huesca vio, por fin, cómo el balón acababa en la portería. Una perfecta asistencia de José Gaspar en corto encontraba el hueco entre la defensa local para que Tyronne solo tuviera que batir a Cabrero. Era el minuto 53 y tocaba aprender de los errores y matar el encuentro.

Pero no resultó fácil. Movió banquillo Tevenet en busca de refresco, e introdujo a Fran Mérida como mediapunta en detrimento de Gaspar, y Tyronne dejó su puesto a Machis. El cambio tuvo sus frutos y Mérida envió dentro un disparo desde la frontal del área que se envenenó en el último momento para pillar a Cabrero a contrapié.

El partido estaba visto para sentencia, ya que el Mallorca no mostraba ni un indicio de querer resurgir. Todavía hubo minutos para Moya, pero el costarricense sigue sin encontrar su sitio.

Etiquetas
Comentarios