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El pánico hunde la bolsa un 5%, la peor sesión en tres años, tras la debacle china

La fiebre vendedora se apodera de los mercados europeos después de que el índice de Shangái perdiera un 8,5%.

Un inversor se lleva las manos a la cabeza con el desplome de la bolsa ayer en Pekín.
Un inversor se lleva las manos a la cabeza con el desplome de la bolsa ayer en Pekín.
rolex dela pena/EFE

El lunes negro que atravesaron todas las bolsas europeas se llevó por delante las acciones de todas las empresas con el argumento de que la economía de China está dando síntomas de inestabilidad. Pero lo que se vivió en los parqués fue una espiral imparable de ventas en la que la bolsa española registró su peor sesión desde el mes de agosto de 2012, tras perder un 5,01% de su valor. Podía haber sido peor, porque en algunos momentos de la jornada el índice llegó a desplomarse hasta un 7%, algo que no ocurría desde los peores momentos de la crisis, en 2010. Finalmente, cerró en los 9.756 puntos, la referencia más baja de todo 2015. Con la caída de ayer, el Ibex ya pierde un 5% en lo que va de año. Lo que no había conseguido Grecia en siete meses lo ha provocado China en apenas dos semanas.

Ningún mercado europeo se libró de este batacazo veraniego. El índice que más se dejó fue el MIB italiano (-5,96%), seguido por el PSI portugués (-5,80%), el CAC francés (un 5,35%), el DAX alemán (-4,70%) y el FTSE londinense (-4,67%). Por las circunstancias excepcionales en las que se mueve desde que volviera a cotizar, el selectivo de Atenas se desplomó más de un 10%. La sangría bursátil llegó a toda Europa desde el momento de la apertura de los parqués, en la que se conocieron los datos de cierre del índice de Shangái, con pérdidas superiores al 9% durante la madrugada. Y se incrementó aún con más virulencia en el inicio de negociación del Dow Jones de Estados Unidos, con retrocesos superiores al 4%, aunque después se fueron moderando.

Fue un verdadero cóctel que sirvió para que las pérdidas se propagaran cada vez con más intensidad en Europa. Pero los analistas consultados no ven razón para el alarmismo ni encuentran argumentos de peso para explicar este tipo comportamientos tan bruscos en el mercado. De hecho, consideran que el parqué "sobre reaccionó" ante los problemas que llegan desde China. Es la afirmación que encuentra Ignacio Cantos, de ATL Capital. "Si la economía de ese país no crece al 7%, como estaba previsto, y lo hace al 6% no implicaría más que algunas centésimas para el Producto Interior Bruto mundial", indica Cantos. Se refiere al germen de esta nueva crisis bursátil: la debilidad del gigante asiático, la ralentización de sus exportaciones, el frágil consumo de sus 1.000 millones de habitantes y la devaluación de su moneda, el yuan, para intentar combatir los primeros envites de una posible crisis. Para rematar una caída considerable en los precios de todas las materias primas. Pero "no existen fundamentos para que las bolsas caigan tanto, de repente", explica Ignacio Cantos, quien recuerda que estas caídas no son tan excepcionales. Solo en agosto del año pasado, el Ibex-35 se dejó un 10% de su valor.

Pero los inversores desconfían del comportamiento que pueda tener la segunda potencia mundial sobre otras áreas geográficas como la zona del euro. Algunos países, como Alemania, se podrían ver perjudicados por el frenazo en sus exportaciones. Y a partir de ahí se produciría un efecto dominó. "Cuando todos empiezan a vender, es difícil paralizar este tipo de comportamientos", explica Daniel García, de XTB. Más aún "cuando los sistemas se encuentran tan automatizados y se superan los límites marcados" por los inversores, señala. Y, sobre todo, en un mes como el de agosto, en el que el volumen de negociación es menor al del resto del año y los movimientos, tanto al alza como a la baja, tienen mayor repercusión. "Ha sido un pánico vendedor en toda regla cuya mecha se encontraba en China", indica Daniel García.

A pesar de esta reacción exagerada, los expertos no descartan nuevas caídas porque son conscientes de que los países emergentes, entre los que se encuentra China, "no empujan a la economía mundial tanto como lo hacían hasta hace poco", afirma Felipe López Gálvez, analista de Self Bank. "Se han anticipado a una ralentización de esa gran economía", indica. En una nueva intervención de las autoridades monetarias de medio mundo (Reserva Federal norteamericana, pero sobre todo Banco Central Europeo y Banco de Japón) se encuentran las esperanzas de muchos inversores para que no se masquen nuevas tragedias bursátiles como la de ayer.

Algunas de las empresas que más terreno se dejaron este lunes fueron grandes grupos industriales cuya producción se encuentra vinculada a las necesidades del gigante asiático, como ArcelorMittal (-9,31%) o Acerinox

(-5,62%). También bajaron las acciones de Repsol (-8,81%) por la caída del coste del crudo, las del Santander (-6,97%) o BBVA (-4,89%). Solo se libraron del descenso los títulos de Abengoa, al rebotar un 3,34%.

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