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Prisión para un maltratador que acosó a su expareja durante días

La mujer no lo denunció, pero la Policía reforzó la vigilancia y cogió al hombre cerca del trabajo de ella.

El celo profesional de los agentes de la Policía Nacional de Calatayud ha evitado lo que probablemente hubiera sido un caso más de violencia de género en Aragón con resultados imprevisibles para la víctima. Aunque esta no quiso denunciar a su maltratador la última vez que la amenazó de muerte, sí que informó a la Policía del acoso sistemático al que la estaba sometiendo. Esta circunstancia unida a que sobre el agresor ya pesaba una orden de alejamiento de la víctima y a que ese mismo día este dio tal paliza a un hombre que tuvo que ser hospitalizado con fracturas de clavícula, fémur y nariz, hicieron que los policías establecieran un servicio de vigilancia y protección que terminó con el arresto del maltratador cuando merodeaba por las inmediaciones del domicilio de la víctima.

Según informó ayer la Jefatura Superior de Aragón, la mujer se presentó en la comisaría de Calatayud sobre las 21.00 del pasado 14 de agosto, en plenas fiestas de San Roque, para comunicar el temor que sentía a sufrir una agresión inminente de su expareja. Contó que, a pesar de que el hombre está condenado a no acercarse a ella a menos de 200 metros –y había sido ya detenido el 17 de julio por quebrantamiento de esa sentencia–, no había dejado desde entonces de provocar encuentros con ella, ni de merodear por su lugar de trabajo, tratando de abordarla cuando estaba sola. Entonces, le hacía gestos amenazadores, como el de simular un disparo en la sien con los dedos de la mano o el de cortarle el cuello.

Aunque los policías le informaron de lo que tenía que hacer y de los recursos existentes para las víctimas de violencia de género, la mujer rehusó denunciar a su expareja y dijo que lo haría en el caso en que volviera a molestarla. Aún así, los agentes iniciaron las gestiones para localizar al maltratador.

Agresión brutal

Pero esa no sería la única vez que los funcionarios tuvieran noticia de este individuo, de 40 años y origen marroquí. Esa misma noche, ya en la madrugada del 15 de agosto, la Policía Nacional de Calatayud recibió una llamada informando de una agresión grave que se acababa de producir en la calle de Emilio Jimeno. La patrulla que acudió al lugar se entrevistó con la persona herida, que tuvo que ser ingresada en el Hospital Ernest Lluch, donde le fueron diagnosticadas fracturas en la clavícula izquierda, fémur derecho y huesos propios de la nariz. Las primeras investigaciones les permitieron averiguar que el agresor era el mismo que acosaba a la víctima de malos tratos.

Dada la violencia desplegada y las amenazas comunicadas por la mujer, tomaron medidas para proteger a esta última. Además de trasladarla a su centro de trabajo en un vehículo policial, establecieron un servicio de vigilancia en el entorno. Eso permitió detectar la presencia del individuo a las 7.30 en la Ronda de Campieles con Puerta de Zaragoza, cerca de donde trabaja la mujer, y detenerlo por quebrantamiento de condena. También le imputaron un delito de acoso "insistente y reiterado" que recoge el nuevo Código Penal.

Por otro lado, J. F. G. M., de 51 años fue arrestado el lunes por agredir a su mujer en su domicilio de la calle de Ávila. En el momento del ataque estaban en el domicilio la hija de la pareja y la profesora particular de la niña, informó la Policía Local.

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