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El acusado de agresión sexual a sus hijas tenía antecedentes por abusos a menores cometidos hace 20 años

La Guardia Civil sigue la pista del material explosivo ilegal que se encontró en una caseta de campo de su propiedad. El hombre no quiso declarar tras ser detenido.

El hombre de 54 años encarcelado por intentar envenenar a su mujer y abusar durante tres años de dos menores, su hija biológica de 6 años y otra de 11 que su esposa tuvo de un matrimonio anterior, había cometido al menos otra agresión sexual en el pasado. Aunque sus antecedentes penales estaban prescritos, dado el tiempo transcurrido, en su ficha policial constan unos hechos similares ocurridos en el año 1991 y de los que fueron víctimas también unas menores de su entorno familiar. Entonces no tuvo que ir a prisión, ya que la condena, en 1993, se saldó con el pago de una multa.

P. M. A. E., originario de Asturias y residente en un pequeño pueblo cercano a Barbastro, no quiso prestar declaración, ni ante la Guardia Civil ni ante el juez, tras ser detenido el pasado 8 de agosto, a pesar de las graves acusaciones que pesan contra él: agresión sexual, homicidio en grado de tentativa y tenencia ilícita de explosivos.

La investigación sigue abierta para esclarecer, entre otras cosas, la posesión ilegal de 26 detonadores utilizados para hacer estallar explosivos plásticos. Ahora estaba de baja laboral porque había sufrido varios ictus, pero trabajó como jefe de obra civil y tuvo cerca material de demolición. Los agentes analizan las características del hallado en la caseta de campo propiedad del acusado para ver de dónde salió. Rastrearon toda la finca con un detector de minas, ya que su mujer declaró que una vez se jactó de tener dinamita, pero no la encontraron.

El equipo de Policía Judicial también está pendiente de los análisis realizados a los residuos de la jarra de agua de la que bebía su mujer, ya que supuestamente echó las medicinas anticoagulantes que él tomaba. La víctima estuvo a punto de perder la vida en una operación por este motivo. La pareja convivía con cuatro hijos, un chico mayor de edad, otro de 16 años y las dos niñas. Fue el adolescentes quien destapó el caso al confesar a su madres que su padrastro le pedía favores sexuales.

Ayuda legal del IAM

El Instituto Aragonés de la Mujer ha prestado asesoramiento legal a las víctimas, poniendo a su disposición un letrado, y también les ha ofrecido ayuda psicológica. Tuvo constancia de los hechos por una notificación judicial y habló con los servicios sociales de la zona para prestarles asistencia.

Según la Guardia Civil, no constaba ninguna denuncia anterior de malos tratos en el seno de esta familia, que vive desde hace unos años en un pueblo de la comarca del Somontano de muy pocos habitantes. Sin embargo, las niñas confesaron que el padre les realizaba tocamientos y las amenazaba con matarlas si lo contaban. Otras veces les daba dinero para que guardaran silencio e incluso llegó a pegar a su hija biológica, la más pequeña. También las amedrentaba diciéndoles que la madre iba a morir en una operación.

La Guardia Civil está pendiente de la familia. "Contactamos con ellos varias veces al día y procuramos transmitirles nuestro apoyo", señaló Anselmo de Martín, especializado en atención a mujeres y menores en el equipo de Policía Judicial. "Estamos al servicio de los ciudadanos todos los días del año, sobre todo para proteger a menores y mujeres de este tipo de delitos", añadió.

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