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Aragón

Abraham, continuidad por resolver

El lateral desea permanecer en el Real Zaragoza, Popovic lo ve útil, pero su salario es inabordable para la SAD. Para seguir en la plantilla, debería dejar de percibir tres cuartas partes de su ficha.

Abraham Minero, sonriente, acude a protestar el gol anulado a Ortuño en el partido del viernes en El Alcoraz frente al Huesca.
Abraham Minero, sonriente, acude a protestar el gol anulado a Ortuño en el partido del viernes en El Alcoraz frente al Huesca.
rafael gobantes

El caso de Abraham Minero es el siguiente escollo de envergadura, en el apartado referido a las salidas obligadas por motivos económicos, que los dirigentes del Real Zaragoza han de acometer con celeridad. Una vez solucionada lasalida de Fernández rumbo al Oviedo y a punto de firmarse la de Álamo –a un destino por definir–, la figura de Abraham asoma como el problema mayor de índole financiera de los que la situación de laSAD presenta en este verano de 2015.

Desde el final de la campaña pasada, en la sede de La Romareda se tiene conciencia de que, entre los tres, absorben alrededor de un millón de euros en concepto de fichas como consecuencia de que sus contratos vienen heredados de la última época en Primera. En aquel tiempo –años 2011 y 2012–, en la recta final del mandato de Agapito Iglesias, los fichajes de este tipo de futbolistas se valoraron y firmaron con unas cotas salariales acordes a la categoría máxima. En una horquilla que va de los 350.000 a los 425.000 euros en los casos que concurren. Hoy, el control de la LFP y la precariedad en la que ha de moverse el club, impide a los nuevos regentes plantearse semejantes dispendios.

En el caso del lateral catalán, el punto de partida es claro y rotundo: Abraham tiene firmado un salario que supera los 400.000 euros. Impagable por el actual Real Zaragoza, como ya lo fue el año pasado, lo que derivó en su cesión al Eibar, recién ascendido a Primera División por entonces, que se hizo cargo de la mayor parte de sus emolumentos.

Y, a partir de esa premisa mayor, surge la singularidad del presente de Abraham en el Real Zaragoza. Por un lado, el futbolista ha manifestado al club que desea seguir en la plantilla, en el caso de que haya una posibilidad de hacer viable tal caso. Por otra parte, el entrenador, Ranko Popovic, observa tal posibilidad como un refuerzo útil para el equipo en un verano que es preámbulo de una temporada de máxima exigencia, con el ascenso a Primera División como objetivo supremo.

Así que el tercer sujeto activo de esta operación, el club, ha transmitido hace días al entorno de Abraham la única vía existente para dar forma a todos estos deseos coincidentes: que el zurdo barcelonés se rebaje el salario en, al menos, tres cuartas partes de lo que tiene pactado contractualmente con el Real Zaragoza desde 2011. Esta fue la fórmula por la que, tanto Fernández como Álamo, los que ahora se van del equipo, pudieron quedarse en el plantel el año pasado.

Los agentes de Abraham, en previsión de que al final no haya entente ni pacto con el Zaragoza, están peinando el mercado en busca de un club que pueda responder a sus emolumentos. Si apareciera, es posible que la salida del catalán se llevara a cabo. De no surgir ese pretendiente (el Eibar, esta vez, no quiere repetir la cesión del año anterior), solo una notable rebaja de su ficha daría pie al acuerdo de permanencia. En el club, la figura de Abraham no es considerada crucial por su rol en la plantilla, por lo que tampoco se quiere gastar uno de los mayores salarios en su posición.

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