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El granizo arrasa más de 2.000 hectáreas de cultivo en Los Monegros y Bajo Cinca

En Quinto, el viento arrancó árboles de cuajo y el tejado de algunas naves.

Las fuertes tormentas, acompañadas en algunos casos de intenso viento y granizo, destrozaron el viernes por la tarde más de 2.000 hectáreas de cultivo, sobre todo de maíz y árboles frutales. Según un primer chequeo hecho por los sindicatos agrarios sobre la zona, los campos más afectados se localizan en las comarcas de Monegros y del Bajo Cinca. Mientras, los alcaldes de varios municipios de Zaragoza también hacían balance ayer de los daños causados por la tormenta en sus cascos urbanos, donde el agua inundó calles o instalaciones municipales y el viento huracanado arrancó incluso tejados.

El secretario general de UAGA, José Manuel Penella, explicó ayer que el pedrisco, en algunos casos de gran tamaño, había deshecho unas 600 hectáreas de maíz y 400 de alfalfa en campos de cultivo de Grañén, Valfonda de Santa Ana, Frula o Torralba de Aragón. Además, quedaron totalmente destrozadas otras 1.000 hectáreas de frutales (nectarina, melocotón y paraguayo) en la zona del Bajo Cinca.

Precisamente, el alcalde de Fraga, Miguel Luis Lapeña, comenzó ayer una ronda de contactos con agricultores y sindicatos con el fin de poder realizar una valoración conjunta de los daños en el campo, así como de las afecciones en los caminos rurales. El primer edil recibió la llamada del consejero aragonés de Agricultura, Joaquín Olona, que mostró su apoyo hacia el sector así como su compromiso de acelerar al máximo las peritaciones de Agroseguro. Al margen del campo, la capital del Bajo Cinca fue recuperando ayer la normalidad gracias a la coordinación de los servicios de emergencias, que, entre otras, llegaron a dar respuesta a la inundación de 13 bajos y garajes así como a la entrada de agua la primera planta del centro de salud. Diputados de podemos Aragón también se desplazaron a esta comarca para conocer la situación.

Desde UPA-Aragón, también se informó de que en la Comarca Campo de Cariñena, sobre todo en Muel, Cariñena y Longares, los viñedos han resultado dañados. Y, aunque no se han concretado todavía las afecciones, en Campo de Borja y el Moncayo, la tormenta afectó a viñas y almendros.

Los alcaldes de algunas zonas afectadas y representantes de los sindicatos UAGA y Asaja se reunirán mañana para evaluar los destrozos. Penella recordó que este incidente se suma a las inundaciones, sequías, pedrisco y viento sufridos el resto de año. Estimó, de hecho, que en lo que llevamos de 2015 ya se habrían perdido unas 130.000 hectáreas.

Mientras, en la provincia de Zaragoza, los vecinos de Quinto se esforzaban ayer en recuperar la normalidad después de los destrozos que originaron las intensas ráfagas de viento de hasta 130 kilómetros por hora del viernes. El alcalde de la localidad, Jesús Morales, enumeraba los numerables daños causados en cornisas, antenas de televisión, farolas, contenedores, chimeneas, tejados... "Hemos estado despejando las calles y limpiando lo más urgente", aseguraba ayer.

Uno de los edificios más afectados fue la cooperativa de Santa Ana, ya que el aire arrancó los tejados de sus tres naves principales. Las piscinas pudieron abrirse al baño a mediodía después de que los operarios municipales limpiaron la zona y retiraron los árboles que habían caído sobre las instalaciones (solo en el recinto el viento arrancó doce).Lo que costará reparar, según reconoció Morales, es la valla del campo de fútbol de tres metros de alto que el aire se llevó por delante.

La tormenta también cayó con fuerza en El Burgo de Ebro, aunque según explicó ayer su alcalde, Miguel Ángel Girón, la zona más afectada por el pedrisco se situó a escasos dos kilómetros del casco urbano en los campos, en el polígono industrial y en la urbanización Virgen de la Columna, donde todavía se podía ver ayer alguna cubierta arrancada. Además, lamentó los continuos apagones eléctricos que sufre la localidad cada vez que "cae algo de agua". El viernes estuvieron sin luz durante cuatro horas.

Tras un primer recorrido por la zona, la alcaldesa de Pina de Ebro, Marisa Fanlo, restó importancia a los daños particulares y los del casco urbano en comparación con los que han sufrido los agricultores. "Allí ya llueve sobre mojado. Llevan muchos destrozos en los últimos meses. Y todavía no sabemos todos porque hay muchos caminos impracticables", apostilló.

El presidente de la DPZ, Juan Antonio Sánchez Quero, se desplazó ayer a Tierga, en la comarca del Aranda, para ver los desperfectos que había ocasionado el granizo en coches y tejados. Precisamente, uno de los edificios más afectados fue el pabellón municipal. La Diputación de Zaragoza se ha comprometido a sufragar los gastos que cueste la reparación de estas instalaciones.

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