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La DPZ anula un concurso millonario que Beamonte licitó para su ciudad días antes del 24-M

Un informe cuestiona ahora la legalidad de contratar a la vez proyecto y obra para rehabilitar el palacio de Eguarás de Tarazona. El PSOE dice que asumen la redacción para ahorrar 330.000 €.

El palacio renacentista de Eguarás, situado frente a la catedral, ayer.
El palacio renacentista de Eguarás, situado frente a la catedral, ayer.
Nora Bermejo

La Diputación Provincial de Zaragoza (DPZ) anuló la semana pasada el concurso millonario para la rehabilitación del palacio de Eguarás de Tarazona, que lanzó por decreto el expresidente de la DPZ y alcalde de Tarazona, el popular Luis María Beamonte, justo cinco días antes de las elecciones del 24 de mayo. Su sucesor al frente de la DPZ, el socialista José Antonio Sánchez Quero, ha renunciado a la licitación con el respaldo de un informe técnico que sostiene ahora que la contratación de proyecto y obra incumplía la Ley de Contratos del Sector Público "al considerar que no se dan los supuestos que con carácter excepcional posibilitan la misma".

Dicha normativa establece que solo por motivos excepcionales se puede contratar la elaboración del proyecto y la ejecución de las obras. Y apunta que estas solo pueden justificarse por el hecho de que por motivos técnicos sea necesario o cuando las dimensiones excepcionales o dificultades técnicas singuales requieran soluciones aportadas con medios y capacidad técnicas propias de las empresas. Ahora, con la Diputación bajo el control de los socialistas, se entiende que estas dos circunstancias no se dan en la obra del palacio de Eguarás, licitadas por 5,8 millones de euros y un plazo de ejecución de dos años.

En ese mismo informe, firmado por el jefe de servicio de Restauración el pasado día 7, se señalaba el argumento esgrimido públicamente por el PSOE para anular el concurso: la redacción del proyecto lo pueden asumir los propios servicios técnicos de la DPZ, lo que conllevaría "un ahorro de costes considerable" sin aumentar los plazos respecto a los inicialmente previstos.

Fuentes oficiales de la DPZ valoraron el ahorro en los 329.892 euros de coste fijado en el pliego de condiciones, aunque en una nota de prensa emitida ayer ya se curaban en salud: "Se contará con las asistencias técnicas externas necesarias, si fuesen precisas, dada la complejidad de algunas de las actuaciones a ejecutar". Varios técnicos aseguraron que la Diputación carece de los técnicos necesarios, por lo que tendrán que gastar dinero en contratar a especialistas para el desarrollo de las instalaciones y las estructuras exigidas en el proyecto para convertir el palacio de Eguarás en un centro cultural y de exposiciones.

Exigencia de indemnizaciones

Para colmo, la anulación del concurso otorga a las empresas licitadoras el derecho a reclamar daños y perjuicios por los gastos que hubieran incurrido, como reconoce la ley y se recoge en el propio informe del servicio de Contratación de la institución provincial.

Al menos una decena de grandes contratistas nacionales y regionales habían preparado ofertas, cuyo plazo de presentación acababa precisamente ayer, el mismo día en el que se publicaba la anulación en el Boletín Oficial de la Provincia.

Varias fuentes confirmaron a este diario que piensan exigir los gastos generados, por lo que la decisión del presidente de la DPZ de parar el proceso le puede acabar costando más dinero del que teóricamente pretendía ahorrar. "Los trabajos se han desarrollado a nivel de proyecto básico con instalaciones incluidas y el precálculo de estructura para cubrir el patio renacentista. Es un proceso tremendo, largo y duro y se ha presentado un diseño de muy alta calidad. No podemos trabajar sin cobrar", señalaron.

Varios de los licitadores mostraron también su profundo malestar por la práctica de la propia DPZ, que la semana pasada se negó a recepcionar en su registro la documentación que pretendían entregar para demostrar el trabajo desarrollado una vez conocieron la paralización. "Eso es ilegal, por lo que se recurrió a presentar los trabajos en otros registros oficiales", explicaron.

Desde la DPZ se insistió en que el compromiso por rehabilitar el palacio, propiedad de la institución, es firme, por lo que anunciaron su intención de licitar la obra en 2016, una vez se disponga del proyecto. En un primer momento, no comprometieron que los trabajos se licitarían el próximo año.

Beamonte responde

La respuesta del expresidente de la Diputación no se hizo esperar y aseguró a este diario que no habrá tal ahorro por las reclamaciones de los licitadores, que podría incluso encarecer la obra. Luis María Beamonte subrayó que la recuperación del palacio fue un proyecto político que heredó de su antecesor y recordó que estuvo dos años de trámites para obtener los permisos necesarios para intervenir en un edificio protegido. "Si lo hubiera hecho con mala intención, la licitación se hubiera hecho antes", dijo.

Sobre la supuesta "precipitación" y reparos legales apuntados en un informe, enfatizó que la licitación superó todo el proceso de fiscalización y control de legalidad. "Me extraña mucho que los mismos que lo fiscalizaron ahora digan lo contrario. Tendrán que explicarlo ellos", apostilló.

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